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PLANES DE PENSIONES Y PLANES DE JUBILACIÓN

 PLANES DE PENSIONES
Es un instrumento de ahorro a largo plazo que, mediante aportaciones permitirá obtener a sus partícipes o beneficiarios una renta o capital en el momento de la jubilación u otras contingencias admitidas legalmente. Son sistemas de previsión voluntaria y sus prestaciones no sustituyen, sino que complementan las correspondientes al sistema de prestación de pensiones de la Seguridad Social.

 
La inversión de las aportaciones de los partícipes y las rentas que éstas generan, se materializan en los fondos de pensiones, que son al igual que los fondos de inversión, patrimonios sin personalidad jurídica, con el objeto de dar cumplimiento a los planes de pensiones. Lo administra una entidad gestora y los activos financieros que componen los fondos de un plan de pensiones se entregan para su custodia a una entidad depositaria.

 
Los planes de pensiones se instrumentarán mediante sistemas financieros de capitalización que permitan establecer una equivalencia entre las aportaciones y las prestaciones futuras a los beneficiarios, según las normas previstas en la Ley.
Los sujetos que intervienen en los Planes y Fondos de Pensiones:
• El promotor del plan: es una entidad financiera, corporación, empresa, asociación, sindicato o colectivo de cualquier clase que participe en el impulso de la confección y desarrollo del plan.
• Los participes: son personas físicas en cuyo interés se crea el plan, pueden realizar aportaciones o no.
• Los beneficiarios: las personas físicas que tienen derecho a percibir la prestación, independientemente de que sean o no participes.
Las aportaciones a los Planes de Pensiones las realizan el promotor, los partícipes o ambos. Pueden ser aportaciones periódicas (mensuales, trimestrales, anuales, etc.), extraordinarias o una combinación de las dos modalidades. El partícipe también tiene capacidad de elección, dentro de los límites legales vigentes, de la forma, la cuantía, la suspensión temporal o indefinida de sus aportaciones, etc.

 

Las prestaciones de los Planes de Pensiones constituyen los rendimientos que percibirán el partícipe como titular o sus beneficiarios, en el mismo momento en que se produzca la contingencia prevista en la ley o difiriendo el cobro a un momento posterior. Existen tres procedimientos:
• En forma de capital, consistente en recuperar el dinero capitalizado en único pago.
• En forma de renta periódica vitalicia o temporal
• En forma mixta o “capital-renta”, combinando la percepción de una parte del capital de forma única y el resto con una renta temporal o vitalicia.
Las contingencias legales para la percepción de prestaciones de los Planes de Pensiones son:
• La jubilación o situación asimilable del partícipe. En caso de no tener acceso a tal situación, la prestación equivalente sólo podrá percibirse a partir de que se cumplan los sesenta años.
• La invalidez laboral total y permanente para la profesión habitual o absoluta y permanente para todo trabajo.
• La muerte del partícipe, que genere derecho a la prestación de viudedad, orfandad o en favor de otros herederos.
• La muerte del beneficiario, que genere derecho a una prestación de viudedad u orfandad.
La Ley contempla, únicamente dos supuestos para percibir la prestación anticipadamente:
• Enfermedad grave del partícipe o bien su cónyuge, o alguno de los ascendientes o descendientes de aquéllos en primer grado, o persona que, en régimen de tutela o acogimiento, conviva o dependa del partícipe.
• Desempleo de larga duración del partícipe, esto es, durante un período continuado de al menos doce meses, siempre que esté inscrito en el Instituto Nacional de Empleo y no perciba prestaciones por desempleo.
Los Planes de Pensiones se vienen clasificando en función de dos criterios:
1. Según el promotor del plan de pensiones
• Planes con sistema individual: Su promotor es una o varias entidades de carácter financiero (entidades bancarias y aseguradoras) y cuyos partícipes son personas físicas.
• Planes con sistema de empleo: Planes cuyo promotor es cualquier entidad, corporación, sociedad o empresa y los partícipes son sus empleados.
• Planes con sistema asociado: El promotor es cualquier asociación, sindicato, colectivo o gremio, siendo sus partícipes los asociados, miembros o afiliados.
2. Según las obligaciones estipuladas
• Planes de prestación definida, en los que la magnitud fijada o estimada es la cuantía de todas las prestaciones a percibir por los beneficiarios y sobre la base de este cálculo, se obtienen las aportaciones que requiere este plan.
• Planes de aportación definida, en los que la magnitud predefinida es la cuantía de las contribuciones de los promotores y, en su caso, las aportaciones de los partícipes al Plan. Las prestaciones se cuantifican en el momento de producirse la contingencia.
• Planes mixtos, en el que queda definida simultáneamente la cuantía de la prestación y la cuantía de la contribución.

 
 Planes de jubilación
Es un producto que pertenece a los seguros de ahorro, concretamente sería asimilable a los seguros de vida mixtos. El titular realiza aportaciones, según le convenga, con un pago único, de forma periódica o de forma extraordinaria, con la intención de recuperar en una fecha determinada, las prestaciones, igualmente en forma de capital (cobrando todo de una sola vez), en forma de renta o una combinación de ambos, de forma mixta. La principal diferencia con los planes de pensiones, radica en que las aportaciones a los planes de jubilación pueden ser rescatadas, por ley, a partir de los dos años, incluso antes para casos particulares, sin necesidad de esperar a la jubilación u otras contingencias (invalidez o muerte). También resaltar que carecen de las favorables ventajas fiscales de que gozan los planes de pensiones.

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INSTITUCIONES DE INVERSIÓN COLECTIVA

Son entidades que se dedican a captar fondos públicamente con el objeto de invertirlos y gestionarlos adquiriendo activos financieros y no financieros. En el concepto de instituciones de inversión colectiva encontramos incluidos los fondos de inversión y las sociedades de inversión colectiva.
Las ventajas que ofrece la inversión colectiva frente a la individual son entre otras, la posibilidad de participar en los mercados de valores y de capitales con mejores condiciones al proporcionar una rentabilidad muy atractiva para cantidades pequeñas, la reducción de costes, puesto que las comisiones y gastos para grandes volúmenes de inversión son inferiores, diversificación del riesgo debido a que las participaciones se invierten en distintos activos financieros, la existencia de una amplia información y seguridad ya que estas instituciones están controladas y supervisadas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV); y claro está, la gestión profesionalizada a través de sociedades especializadas y conocedoras de los mercados financieros.

 
 FONDOS DE INVERSIÓN
Son patrimonios sin personalidad jurídica, divididos en participaciones cuya propiedad adquieren los partícipes al comprarlas, también existe la posibilidad de comprar fracciones de participación. Los partícipes son los numerosos inversores, personas físicas o jurídicas, que realizan aportaciones al fondo, por lo tanto, son copropietarios y adquieren un derecho sobre él en función del porcentaje de su aportación.
La administración y gestión del patrimonio del fondo la lleva a cabo la sociedad gestora, que es una sociedad anónima obligada a cumplir unos requisitos específicos en cuanto a capital mínimo, objeto social, etc. Entre otras, la principal función de la sociedad gestora es seleccionar la composición adecuada de la cartera del fondo invirtiendo en distintos tipos de valores (letras, divisas, acciones, obligaciones, otros fondos, inmuebles), de acuerdo con la política del fondo establecida en el reglamento de gestión, y con una apropiada diversificación del riesgo. En definitiva, será la responsable ante los partícipes del correcto funcionamiento del fondo.
La custodia de los valores que integran el fondo y la tesorería, se encuentran depositados en la entidad depositaria, a través de la cual se realizan las suscripciones y reembolsos de las participaciones. Generalmente, es un banco o caja de ahorros, que asume ante los partícipes, la función de control y vigilancia de la sociedad gestora, función recíproca, en la que ambas, deben denunciar cualquier irregularidad o anomalía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Los fondos de inversión se pueden clasificar en función a las características de los activos en los que se invierte su patrimonio:
• Fondos de Inversión en Activos del Mercado Monetario (FIAMM) o Fondos de Dinero, por ley su patrimonio está compuesto, al menos, por un 90%, por activos de renta fija a corto plazo, hasta 18 meses, admitidos en un mercado secundario u otros valores a corto plazo que gocen de elevada liquidez, y un 3% debe mantenerse como coeficiente de liquidez.
• Fondos de Inversión Mobiliaria (FIM) su patrimonio está formado, como mínimo un 80%, por activos de renta fija y/o variable, admitidos a negociación en una Bolsa de Valores u otros mercados organizados y el plazo de vencimiento de los activos es tanto a corto como a largo; el coeficiente mínimo de liquidez se mantiene también en un 3%.
• Fondos de inversión en Activos del Tesoro (Fondtesoros): invierten su patrimonio en Deuda Pública a corto y a largo plazo, pueden ser tanto FIM como FIAMM, están obligados a mantener una liquidez mínima del 3% en efectivo o en depósitos en la entidad depositaria.
• Fondos de inversión inmobiliaria (FII): invierten en bienes inmuebles para su explotación, viviendas, oficinas, locales comerciales, garajes, etc. Un pequeño porcentaje de su patrimonio puede ser invertido en valores negociables de renta fija o variable admitidos en mercados organizados. La adquisición de inmuebles debe dedicarse al alquiler, se permite la rehabilitación de vivienda sin que supere el 20% del patrimonio, pero la promoción inmobiliaria está prohibida. Estos inmuebles no pueden venderse hasta pasados 4 años, como mínimo, desde su compra. El inversor obtiene su rendimiento exactamente igual que cualquier otro fondo de inversión, como la diferencia entre el precio de suscripción y el valor de reembolso de las participaciones.
Existen actualmente multitud de fondos especializados, que orientan sus inversiones hacia activos financieros específicos y donde el inversor encuentra un amplio abanico de posibilidades para colocar su dinero dependiendo de su posición inversora. Así en España, el Ministerio de Economía aprobó en febrero de 2001 un nuevo Reglamento de Instituciones de Inversión Colectiva en el que además de determinar los tipos de fondos, añadía nuevos fondos dentro de los FIM:
• Fondos de Inversión Subordinados (FIMS): el requisito principal consiste en la inversión obligatoria de al menos el 80% de su patrimonio en otro fondo, el fondo principal.
• Fondos de Inversión Mobiliaria especializado en valores no cotizados (FIME): entre el 50% y el 80% del patrimonio del fondo se invierte en valores no cotizables en bolsa.
• Fondos de Inversión Mobiliaria de Fondos (FIMF): estos fondos invierten el 50% de su patrimonio en participaciones de otros fondos de inversión de todo el mundo.
• Fondos de índice o indexados: la cartera del fondo se compone de los mismos activos financieros que se integran en un índice bursátil y en la misma proporción.
Dentro de esta categoría de fondos de inversión especializados, que fundamentalmente son FIM, hallamos entre otros muchos, diversas denominaciones, tales como, fondos garantizados, internacionales, sectoriales, “High Yield”, de crecimiento, institucionales, subordinados éticos, verdes, paraguas, etc.
Un caso especial de fusión de operaciones, que ha adquirido asombroso auge por sus específicas condiciones es el Unit linked que consiste en un seguro de vida combinado, en el que la prima que aporta el asegurado a la entidad aseguradora, se divide en dos: una parte se destina al seguro de vida propiamente dicho, y otra parte se invierte en fondos de inversión o cestas de valores predeterminados.
La gran ventaja de este producto es la posibilidad del tomador de seleccionar los fondos en los que invertir, y modificar la composición posteriormente, sin que la traslación suponga la tributación fiscal por las plusvalías obtenidas. Es imprescindible que el contrato de seguro especifique claramente los fondos o cestas a los que se puede acceder en caso de querer cambiar a otra política de inversión, así como gastos, comisiones y el número de permutas gratuitas de la cartera.
 SOCIEDADES DE INVERSIÓN
En España, están constituidas por un número mínimo de inversores privados (al menos 100 accionistas), y requieren un capital social mínimo desembolsado (2.404.048 euros). El objeto social es invertir tanto en activos financieros como en no financieros, y esta gestión la realiza el órgano de administración de la sociedad, ya que no necesitan de una entidad gestora para dirigir y administrar sus inversiones, sin embargo, por disposición legal, si requieren de una entidad depositaria para la custodia de los títulos en los que inviertan.
Las Sociedades de Inversión Mobiliaria (SIM) se caracterizan por su capital social que es fijo, es decir, el acuerdo de ampliación o reducción de capital se decide en junta general de accionistas, por lo tanto, para formar parte de la sociedad es necesario localizar a un socio que desee vender sus acciones y viceversa, si un socio quiere desinvertir, necesitará algún inversor que quiera adquirir las participaciones.
Las Sociedades de Inversión Mobiliaria de Capital Variable (SIMCAV) tienen la particularidad de que su capital social es variable, por lo tanto, dentro de unos límites (hasta diez veces el capital social), y sin necesidad del acuerdo en la junta general, su capital social puede ampliarse o reducirse automáticamente, así para un socio que precise desinvertir y no encuentre contrapartida, la sociedad venderá o comprará sus propias acciones en una bolsa de valores
Las Sociedades de Inversión Inmobiliaria (SII) son sociedades que se dedican a la adquisición de bienes inmuebles para su explotación mediante el alquiler, no pueden realizar promoción inmobiliaria, aunque si les está permitido la rehabilitación de los inmuebles para su posterior arrendamiento.

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DEPÓSITO ADMINISTRADO DE TÍTULOS

Está considerada como una actividad complementaria de los servicios de inversión y que junto con el alquiler de cajas de seguridad, constituyen los depósitos regulares bancarios más típicos.
Esta actividad esta reservada para las entidades de crédito y para las de valores, que utilizan un contrato específico cuando el depositante no sea una entidad financiera y el valor nominal de los títulos no supere una cuantía mínima.
El depositario tiene la obligación de guardar y conservar los títulos depositados y restituirlos en la forma pactada en el contrato, y al constituir un depósito administrado, el depositario queda obligado a realizar el cobro de los intereses en la época de sus vencimientos y a practicar cuantos actos sean necesarios para conservar el valor de los títulos.
El depositante esta obligado a retribuir al depositario en la forma pactada en contrato.
 INVERSIÓN EN ACTIVOS FINANCIEROS DE DEUDA PÚBLICA
El Estado o las Comunidades Autónomas emiten activos financieros de deuda para financiarse, tanto a corto como a medio y largo plazo, colocándolos entre el público, que obtiene una remuneración que conoce de antemano, es decir, los inversores perciben una rentabilidad fija que puede expresarse, bien como cupón o intereses: un tanto por ciento sobre el nominal pagadero según las condiciones de la emisión, anual, semestral, mensual, etc., o el caso particular del llamado “cupón cero”, en el que el inversor percibe los intereses de una sola vez, en el momento de la emisión, o al vencimiento del activo; o bien como primas de amortización o primas de emisión: en las primeras, el emisor del título paga un porcentaje por encima del nominal al vencimiento, en las segundas el emisor realiza un descuento respecto del nominal, independientemente de que perciban cupones periódicos o no.
Cuando la deuda pública está emitida por un estado solvente, existe poca probabilidad de que deje de pagar sus deudas. En la actualidad, la deuda pública española se encuentra clasificada dentro del grupo de mejor calificación respecto a garantía y capacidad para cualquier inversor del mundo.
En este tipo de producto, es necesario prever el tiempo que se desea mantener la inversión, puesto que para un plazo de año o año y medio lo apropiado sería colocar el dinero en una Letra del Tesoro, que en renta fija sufre menor variación, o adquirir cesiones temporales de activos, aquellos en los que el banco vende sus carteras de activos a plazo, comprometiéndose a recomprarlos al cliente, en una fecha anterior al vencimiento de los mismos.

Si la inversión elegida es a medio o largo plazo, los activos indicados son Bonos y Obligaciones del Estado y en este caso hay que tener presente, que el valor de mercado fluctúa, con lo que si los tipos de interés suben, la renta fija ya emitida baja, y caso contrario, si los tipos bajan, la renta fija sube, por lo que si es necesario vender el título antes del vencimiento, puede suceder que el precio de venta resulte inferior al precio de adquisición

 LETRAS DEL TESORO
Son títulos de deuda emitidos al descuento, esto es, tienen un valor nominal pero su precio efectivo de adquisición es inferior, los intereses son, por lo tanto, la diferencia entre lo pagado y el valor nominal que se recibe a la amortización de la Letra, o entre el precio de compra y el precio de venta, si se venden antes de vencimiento.
Los vencimientos son a 3, 6, 12 o 18 meses, si bien, los dos primeros términos se reservan para los inversores institucionales y para subsanar las necesidades de liquidez del Estado.
Son valores muy seguros y gozan de total liquidez ya que el inversor puede colocarlas en el mercado secundario en cualquier momento.
 BONOS Y OBLIGACIONES DEL ESTADO
Son activos financieros, que emite el Tesoro Público, en España se emiten con un nominal de 1.000 euros, con el objetivo de obtener financiación a largo plazo. En España, los bonos se emiten a un plazo de vencimiento de 3 y 5 años, y las obligaciones a 10, 15 y 30 años.
La deuda a medio y largo plazo, a diferencia de lo que ocurre con las Letras del Tesoro, tienen fijado un interés nominal anual explícito, que determina el Tesoro Público con anterioridad a cada emisión, en función de la coyuntura del mercado, y estos cupones se abonan anualmente en las fechas establecidas para cada emisión.

Son títulos que gozan de plena solvencia y seguridad, así como de máxima liquidez en el mercado secundario.
 CESIONES TEMPORALES DE ACTIVOS
Son depósitos instrumentados en Deuda Pública, Letras del Tesoro, Bonos u Obligaciones del Estado pertenecientes a la cartera de un banco, y que mediante la cesión, un inversor adquiere temporalmente un título de deuda con el compromiso de deshacer la operación, en un plazo determinado, a un día, a una semana, a varios meses, normalmente no superior al año.
En definitiva, el vendedor cede temporalmente los títulos de deuda, adquiriendo una alternativa de financiación más económica que, un préstamo, por ejemplo. El comprador a cambio recibe unos intereses durante el periodo de tiempo pactado, y al final, el banco vuelve a comprar esos títulos pagando el precio estipulado al poseedor del depósito, por lo que la remuneración de éste no se ve afectada por las variaciones del mercado.
La garantía de estos depósitos es mayor que en la ofrecida en las imposiciones a plazo, puesto que en éstas, el riesgo asumido de no recuperar el capital, es la posible quiebra del banco, mientras que en las cesiones temporales de activo, aunque el banco quebrase, el inversor dispone de los valores de Deuda Pública como garantía de la devolución del principal.
Igualmente para la entidad, no implica ningún riesgo ya que el margen que le proporciona es la diferencia entre el tipo de interés percibido por el título cedido con el compromiso de recompra, y el interés pagado al adquiriente del depósito.
 INVERSIÓN EN ACTIVOS FINANCIEROS DE DEUDA PRIVADA
Las entidades financieras u otras empresas, con el fin de captar recursos para sus operaciones, emiten títulos como pagarés, bonos, obligaciones, etc., bajo las normas legales vigentes, así el inversor que los compre, obtiene una rentabilidad, que en principio, es superior a la ofrecida por la renta fija pública. Los pagarés de empresa se emiten al corto plazo y en general al descuento, con valores nominales muy elevados. Los bonos y obligaciones se emiten a plazos muy largos para recuperar las cantidades depositadas, no obstante, igual que los pagarés, son títulos negociables en mercados secundarios, sin necesidad de esperar a vencimiento, aunque en ocasiones pueden tener menor liquidez que los activos de deuda pública. Dependiendo de las condiciones de la emisión existe una gran variedad de estos activos de renta fija.
Comparativamente, el riesgo también es superior al asumido adquiriendo deuda del Estado, siempre dependiendo en ambas situaciones del ente emisor. En caso de impago, la entidad emisora, responde con todo su patrimonio, pero hay que resaltar que su contratación no se encuentra protegida por el Fondo de Garantía de Depósitos.
 INVERSIÓN EN ACTIVOS FINANCIEROS DE DEUDA PÚBLICA Y PRIVADA INTERNACIONAL

La emisión de títulos realizada por organismos supranacionales o empresas multinacionales fuera de su país, y en la moneda del país donde colocan la deuda se llaman bonos extranjeros. El prestatario extranjero que para captar dinero opta, por ejemplo, por la moneda española y los tipos de interés vigentes en España, asume el riesgo de la fluctuación del euro respecto de la propia moneda, estos títulos son los denominados bonos “matador” por emitirse en España, cuando estos entes extranjeros diversifican su deuda captando recursos en yenes, se conocen como bonos “samurai”.
Los “euromercados” adquieren auge debido al éxito de los “eurodólares”, que eran depósitos en dólares en Londres, remunerados con intereses superiores a los ofrecidos a inversores americanos en su país, desde la década de los años cincuenta; de este modo se comenzó a invertir y a tomar financiación para exportaciones e importaciones en Europa, en la moneda de los distintos países, siendo Londres el centro clave y precursor del “euromercado”
El “euromercado” es uno de los principales mercados internacionales de deuda en volumen de negociación, en los que se adquieren títulos emitidos al portador, facilitando que el inversor sea anónimo, se caracterizan por la ausencia de retenciones fiscales y por la ausencia de intermediarios y agentes, ya que el pago de intereses y la amortización de estos títulos se realiza directamente entre prestamista y prestatario y este es uno de los motivos por los que resulta una fuente de financiación muy económica para empresas europeas como de cualquier otro país. Estos activos gozan de elevada liquidez y se encuentran repartidos por todo el mundo. El pequeño inversor no puede acudir directamente a estas emisiones.
En las “euroemisiones” se negocian activos a corto plazo como los europagarés y las euronotas, y en el medio y largo plazo se emiten las euronotas a medio plazo, y los eurobonos y euroobligaciones.
 Inversión en acciones

Las acciones son títulos negociables que adquiere el inversor constituyéndose en socio o propietario de la empresa. Representan una parte proporcional del capital de una sociedad y confieren unos derechos al poseedor de la acción, derecho de asistencia y voto en las Juntas de Accionistas, derecho de información, derecho a percibir dividendos, derecho de suscripción preferente en una ampliación de capital, etc.
Todos estos privilegios varían en función del tipo de acción que se adquiera en el mercado. Las acciones ordinarias otorgan a sus tenedores todos los derechos ordinarios relativos a esa empresa. Las acciones sin voto limitan esos derechos, privándoles de la posibilidad de votar en las Juntas de Accionistas, como contrapartida a esta carencia son recompensados con un derecho especial, que puede ser económico. Otros títulos confieren a sus titulares derechos extraordinarios que pueden ser económicos o políticos son las acciones privilegiadas. Las llamadas acciones preferentes no tienen derechos políticos y cobran un dividendo fijo, por lo que se consideran como un bono a pesar de su denominación, gozan de un rango superior a las acciones ordinarias e inferior a los bonos subordinados.
La retribución que se obtiene con estos activos financieros es desconocida en el momento de la emisión puesto que dependerá de los beneficios obtenidos por la empresa, que repartirá en forma de dividendos, de ahí la diferencia entre renta variable y renta fija, en la que se conoce de antemano la rentabilidad a vencimiento. Otra vía por las que se puede alcanzar rendimientos positivos es a través de la venta cuando el precio de ésta sea superior al de compra; así mismo en las ampliaciones de capital con los derechos preferentes de suscripción, o en las reducciones de capital si devuelven aportaciones al accionista, o con las primas de asistencia a juntas, o incluso con descuentos en el precio de la suscripción de títulos en una oferta pública de venta, o con regalos y premios.

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DEPÓSITOS A PLAZO

Es un producto financiero que goza de una gran aceptación entre los inversores debido a su facilidad operativa y su bajo riesgo.
Requieren para el impositor la entrega de un dinero del que no podrá disponer, en principio, hasta la finalización del plazo fijado de vencimiento. En esa fecha se devolverá el depósito y el interés acordado en el contrato. En el caso de depósitos a tipo fijo la rentabilidad esta garantizada y el capital desembolsado se devuelve en su totalidad. Para los depósitos a tipo variable la rentabilidad se desconoce a priori e igualmente ocurre con la recuperación del capital depositado, pues en la fecha de vencimiento puede ser superior o inferior.
Los productos más característicos son los depósitos a plazo fijo o imposiciones a plazo fijo, con distintas modalidades de inversión, y los certificados de depósito. Igual que en el caso de las cuentas a la vista, implican movimientos de dinero.
 IMPOSICIONES A PLAZO FIJO (IPFS)
Constituye una modalidad de los depósitos a plazo, en la que el cliente se compromete a mantener la cuantía depositada hasta la fecha de vencimiento, pactada en el mismo momento de contratación de la operación, a cambio de la imposibilidad de disposición del dinero durante ese período de tiempo, el banco remunera al cliente con un tipo de interés más elevado que el que percibiría con una cuenta corriente o de ahorro, y es precisamente el pago de estos intereses los que permiten al banco la aplicación y uso de esos recursos rentabilizándolos en forma de operaciones de activo.
El contrato se formaliza en una libreta o lámina, siendo nominativo e intransferible, donde aparece la información referente a la imposición, importe, fecha, vencimiento, interés, cancelaciones, etc.
Para el abono de los intereses será necesaria la apertura de una cuenta corriente o una cuenta de ahorro donde ingresarán el dinero mensual, trimestral, semestral o anualmente, dependiendo de las características del producto contratado, las entidades financieras ofrecen depósitos a un plazo superior a dos años, pagando los intereses a vencimiento. Aparte cada producto ofrece una remuneración específica según estén formuladas sus características.
Durante el plazo acordado, el impositor no puede disponer del dinero invertido, si desea recuperarlo adelantándose a la fecha de vencimiento, será a costa de sufrir una penalización, pagando la correspondiente comisión por cancelación anticipada, que salvo los depósitos con interés variable, esta comisión no puede superar los intereses generados hasta el momento de la cancelación. No obstante, para este caso, y para cuando no cabe la posibilidad de cancelación anticipada, el banco ofrece la concesión de un préstamo a un tipo de interés superior al del depósito y por el mismo importe. En general, las cancelaciones parciales tampoco están permitidas, excepcionalmente sí para algún tipo de depósito a largo plazo y a partir de un saldo mínimo.
Tampoco pueden librarse cheques ni órdenes de pago, ni realizar nuevas aportaciones a un depósito ya existente, si bien se pueden contratar cuantos depósitos se desee. En definitiva, la liquidez de este producto financiero se encuentra muy restringida.
Las entidades financieras, actualmente ofrecen una multitud de distintas modalidades de depósitos específicos:
• Depósitos referenciados, indexados o indiciados.
Son depósitos cuyo rendimiento va ligado a la evolución de un índice bursátil, o a una combinación de ellos. La rentabilidad que produce al vencimiento esta formada por una parte fija que garantiza un porcentaje del nominal, habitualmente el 100% o incluso un pequeño porcentaje por encima de él, y otra parte variable, condicionada por la variación de un índice selectivo, generalmente bursátil, (Euribor, IBEX 35, Dow Jones, Nikkei, FT-SE 100, Eurotop 100, CAC- 40, Standard & Poors, etc.), concertando, por ejemplo, un porcentaje sobre la revalorización del IBEX-35 acaecida hasta el final de la vida del depósito, o la revalorización media de un conjunto de índices, etc.
Para poder contratar el depósito referenciado, suelen abrir un período de tiempo cerrado para la suscripción, normalmente se emiten a medio plazo, y en el caso de cancelación cobran una comisión de penalización muy elevada.
. Depósitos asegurados
Son activos financieros muy similares a los anteriores, salvo que aquí la rentabilidad a percibir a vencimiento resulta ser la más alta de una serie de opciones a un plazo determinado, por ejemplo, entre el tipo nominal o el TAE y la revalorización del IBEX, o entre los primeros y un determinado valor bursátil, o un índice extranjero.
. Depósitos estructurados.
En la misma línea que los depósitos precedentes, el rendimiento final ofrecido depende de la evolución de un título determinado, por ejemplo, de la cotización de las acciones de una empresa concreta. La rentabilidad está formada por una parte fija y otra variable condicionadas por la cotización del título al vencimiento del depósito.
• Depósitos con interés creciente.
La remuneración de estos depósitos aumenta conforme se acerca el vencimiento, que oscila entre los 2 o 3 años, protegiéndose contra las posibles variaciones de los tipos de interés en el mercado que restasen valoración comparativa o disminuyeran el rendimiento de la inversión.

• Depósitos en divisas

La emisión de estos depósitos se realiza en moneda extranjera con cotización oficial, habitualmente, se invierte en divisas que cotizan en el mercado de Londres, como la Libra Esterlina, el Dólar Estadounidense o el Yen japonés, y el rendimiento viene determinado, tomando como referencia el Libor, Mercado Interbancario de Londres, para fijar el tipo de interés de la divisa al plazo de la operación.
Estas operaciones conllevan un riesgo añadido, es la variación en el tipo de cambio, es decir, si se realiza un depósito con una rentabilidad prevista anual en una divisa que, al cabo de un año se ha devaluado, la rentabilidad final será inferior a la pronosticada, incluso si la depreciación de la divisa es superior que el interés generado por el depósito, se obtienen pérdidas. En el caso contrario, si la divisa en la que se ha invertido se aprecia frente al euro, la rentabilidad obtenida será superior a la pactada.
La solución para eliminar dicho riesgo, es contratar un seguro de cambio que garantice al vencimiento el tipo de cambio pactado, generalmente mayor. Evidentemente es un coste añadido que hace disminuir la rentabilidad final.
Además del gasto del seguro de cambio, si se contrata, existe la comisión de cambio de divisa, devengada sobre el principal de la operación y la comisión por cancelación anticipada también aplicada en los depósitos en moneda nacional.
• Deposito vivienda

Es una modalidad especial de depósitos para acogerse a las ventajas fiscales asociadas a la adquisición de la primera vivienda. Por lo tanto, su duración está condicionada por el período fiscal vigente.
Las entidades ofrecen distintas posibilidades de remuneración, unas abonan los intereses a vencimiento, otras plantean pago de intereses mensuales, trimestrales, etc., con disponibilidad inmediata.
Y a diferencia de los depósitos anteriores, admiten todo tipo de ingresos y reintegros, así como la concesión de préstamos hipotecarios con condiciones ventajosas para la compra de la primera vivienda.
 CERTIFICADOS DE DEPÓSITO
Son operaciones con características muy similares a las imposiciones a plazo fijo, resaltando que la principal diferencia es que estos títulos son transmisibles por endoso a un nuevo titular, sin implicar salida de fondos para la entidad, son negociables en el mercado secundario, sin necesidad de esperar a vencimiento para obtener liquidez. No es necesario la intervención de corredor de comercio. Se trata de un producto que, actualmente, esta en desuso.