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Producción Cacaotera

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El cacao o cacaotero (Theobroma cacao), perteneciente a la familia de las Esterculiáceas, es un árbol bajo, de unos tres a ocho metros de altura, con un marcado dimorfismo en las ramas. Su tronco es sencillo, torcido, de corteza áspera y color purpúreo. Sus hojas son elípticas, ovales, grandes, de color verde claro en el envés. Sus flores son rosadas, pequeñas, y aparecen en el tronco y en las ramas. Las ramas laterales se ramifican profusamente. De las ramas horizontales brotan verticales, llamadas chupones. El sistema radical del árbol depende del tipo de propagación. En una planta proveniente de semilla hay una raíz principal o pivotante, que alcanza hasta 2 m de longitud, y varias raíces axiales, que se ramifican superficialmente, midiendo de 3 a 5 m de largo. Las raíces alimentadoras proliferan cerca de la superficie hasta 2 m de profundidad, y forman una masa compacta. En las plantas de propagación cloral no hay raíz pivotante, sino varias raíces principales y una gran cantidad de raicillas alimentadoras cerca de la superficie. (Cartay, 1998).

El valor nutritivo del grano entero, sin cáscara, de acuerdo con el Instituto Nacional de Nutrición, de Venezuela, comprende, para cada 100 g de parte comestible (Velez Boza, Valery de Velez, 1990 : 50) :

Tabla Nº1: Cacao – Valor nutritivo del grano entero sin cascara

Calorías428Calcio130.00 mg.
Agua5.8 gFósforo500.00 mg.
Proteínas12.40 gHierro5.80 mg.
Grasas43.70 gTiamina0.18 mg.
Carbohidratos30.00 gRiboflavina0.16 mg.
Fibra4.30 gNiacina1.90 mg.
Ceniza3.80 g.Vitamina C3.00 mg.
Vitamina A4.00 mcg  

Fuente: Velez (1990)

Además el grano es rico en potasio (1.522 mg), rico en cobre y pobre en sodio.

La demanda de cacao a escala mundial está estrechamente vinculada con la demanda de chocolate. La gente come chocolate o preparados con chocolate y no con cacao en grano.

Los gustos por el chocolate, en sus muchas variedades, varían de acuerdo con los países (Khodorowsky, Robert, 1997). Los suizos aman, en general, los sabores lácteos y azucarados. Por ello aprecian sobre todo el chocolate con leche, el chocolate blanco y el chocolate con nueces. Su tableta “Milka” es el emblema clásico del chocolate con leche. Los belgas prefieren los chocolates más cremosos y suaves y los bombones. Los alemanes y los austríacos prefieren el chocolate de degustación, especialmente los chocolates con leche y los azucarados, que consumen en forma de pequeñas tabletas o de piezas compradas por unidad. Los británicos tienen predilección por los chocolates dulces con un ligero sabor a caramelo. Elaboran así un chocolate con leche caramelizado de gran demanda en el país. Se trata del “Crumb”.

Los holandeses aprecian el chocolate negro y amargo, como las pastillas Droste, y son grandes consumidores de cacao en polvo. Los franceses aman la tableta de chocolate negro, y hay el cuidado de aligerar las preparaciones en sus contenidos de materias grasas y de azúcar. El consumo de chocolate revela, así, variadas preferencias de acuerdo con los países de que se trata. No obstante, a nivel general, se pueden apreciar grandes tendencias en el consumo. (Cartay, 1998).

Cantidades cada vez mayores de productos de chocolate son vendidas en los mercados estacionales, principalmente durante la navidad y la Semana Santa. Las barras rellenas están ganando mercado a expensas de las tabletas de chocolate y en muchos países constituyen la primera escogencia del consumidor. Esto evidencia que las tabletas sin rellenar ofrecen un pequeño potencial para las innovaciones, y eso puede haber contribuido a su caída en el consumo. Además, dentro del mercado del chocolate existen varios segmentos de mercado claramente identificados. La tableta de chocolate, entre ellos, es aparentemente un segmento en declinación, pues es comido por la población de mayor edad, mientras que los productos estacionales muestran un crecimiento significativo, especialmente en comparación con las pequeñas barras acarameladas (Candy bars). Por otro lado, el segmento más lujoso del mercado, que incluye a los bombones, es vulnerable a la recesión económica que conocen actualmente muchos países. Relación entre el precio del chocolate y su consumo El consumo de chocolate depende estrechamente del precio del chocolate. Como la ha demostrado claramente Dan (1995) en Inglaterra, al estudiar el período 1961-1990, “mientras el precio del chocolate es más bajo, más alto es el consumo del chocolate”. Y al contrario de lo que se cree, el precio del cacao no guarda una relación tan estrecha con el consumo de chocolate. En Inglaterra, según Dan (1995), los precios del cacao experimentaron fuertes variaciones cercanas al 84% mientras el precio del chocolate cambió sólo en un 26%. La razón de esta disparidad es que el precio del cacao, que es el ingrediente esencial del chocolate, tiene un efecto pequeño sobre el precio del producto terminado. O en otras palabras: el costo del ingrediente esencial representa sólo una pequeña proporción del precio promedio al detal del chocolate. Y eso tiene relación con la composición del chocolate. (Dan,1995)

El cacao tiene muchos usos, algunos distintos a los tradicionales relacionados con los productos de la confitería y de las bebidas. Se utiliza, así, en la industria de los cosméticos, para elaborar pinturas de labios y para evitar la resequedad de los mismos; como aceite vegetal comestible, pero por su alto costo no es competitivo con otros aceites; en la industria farmacéutica, para la extracción de teobromina, empleado como un estimulante para el corazón, etc. Todos esos usos no tradicionales representan apenas de un 1 a un 2 por ciento de la producción mundial de cacao, y su uso principal continúa siendo para la elaboración de chocolates y productos chocolatados. (Dan, 1995).

Factores determinantes del consumo de cacao

Entre los principales factores que influyen directa y notablemente sobre el consumo del cacao se encuentran:

a)         El precio del cacao.

Los precios más bajos del cacao llevan generalmente a precios más bajos del chocolate, aunque lo hacen con un retardo de uno o dos años (Mistry, 1996: 5), y eso influye sobre la demanda de cacao, aumentándola, tal como se observa en los períodos de baja prolongada de los precios del cacao. No obstante, hay que reconocer que la elasticidad de la demanda de cacao con respecto a su precio es relativamente débil: según algunas estimaciones, de -0.15 a -0.20, en el corto plazo, y de -0,30 en el largo plazo (The Economist Intelligence Unit,1989: 3), y según otras (Singh; De Vries; Ulley; Young, 1977; Amin, 1987), de -0,20 a -0,47. Pero estas elasticidades difieren, aunque no mucho, entre los países, siendo de -0,06 (en Suiza) a -0,53 (en los Países Bajos) en el corto plazo, y de -0,18 (en Suiza) a -0,95 (en España) en el mediano plazo, variando también de acuerdo con los cambios en su nivel de ingreso (Heijbroek; Konijn, 1995: 47).

Por esa razón se requieren grandes y durables variaciones del precio para influir verdaderamente sobre la demanda de cacao. La mayor influencia de los precios del cacao en grano sobre el consumo de cacao, y también del azúcar, se produce más a nivel del chocolatero que del consumidor, puesto que aquél modifica sus fórmulas de elaboración del chocolate en función de esas variaciones, cambiando la proporción de cacao en el chocolate sin alterar el precio de su producto (Jouvé; Milly, 1990: 94-95).

b)        Los ingresos del consumidor y su nivel de vida.

Se ha demostrado repetidamente que existe una asociación positiva entre el aumento del ingreso real per capita y el mejoramiento del nivel de vida en los países consumidores con el aumento del consumo del cacao y del chocolate (Assoumou, 1977: 61; Mistry, 1996: 5), y que este factor tiene un efecto mucho mayor que los precios sobre la demanda (Heijbroek; Konijn, 1995: 47) . Se trata de la elasticidad del ingreso sobre la demanda, particularmente elevada en el caso del Reino Unido, donde es de 1.36 en el corto plazo: a un 10 % en el aumento del ingreso corresponderá un 13.6 % de aumento en la demanda de cacao. Pero esta correlación entre consumo de chocolate y nivel de vida no es “automática”, pues los Estados Unidos están lejos de ocupar los primeros puestos en el consumo per capita de chocolate, a pesar de su alto nivel de vida.

Por otra parte, el consumo de chocolate per capita es mayor en Colombia que en Finlandia o en España, a pesar de las diferencias en los niveles de vida (Harwich, 1992: 264-265).

c)         El clima

El mayor consumo de chocolate, y por ende de cacao, se produce en los países más fríos y de mayor nivel de vida. Ello se debe al elevado valor calórico del chocolate, así como a su textura, que puede ser mejor conservada en los climas templados (Jouvé; Milly, 1990: 94; Ruf, 1995: 47). El clima tiene un impacto hasta en el corto plazo: los consumidores tienden a consumir menos chocolate en los veranos más calientes de lo que lo hacen en los veranos normales (Heijbroek; Konijn, 1995: 48).

d)        El número de consumidores y sus características demográficas y culturales.

El mayor consumo del chocolate se da entre los jóvenes, varones o hembras, y las mujeres adultas en los países fríos de alto ingreso y nivel de vida. De esa manera, cambios en la estructura de la población de un país sugerirán cambios en el consumo del producto. Por ejemplo, los jóvenes consumen preferentemente chocolate en barras, mientras que las personas mayores tienden a consumirlo en forma de tabletas o de bombones (Heijbroek; Konijn, 1995: 48). Por otra parte, diferencias culturales explican el bajo consumo de chocolate en algunos países como Japón y Corea, donde el chocolate es considerado como un alimento masculino que conlleva a un desagradable aumento de peso corporal. Pero poco a poco esas resistencias están siendo vencidas por una promoción inteligente del producto. En Japón ya es tradición intercambiar regalos de chocolate durante el día de San Valentín, que concentra en gran parte el consumo de chocolate en ese país.

e)         La disminución del precio del producto de consumo

El precio del chocolate al detal descendió en términos nominales en la mayoría de los países consumidores durante la década de 1990 (Mistry, 1996: 5). Eso ha popularizado el consumo del chocolate, y aumentado el consumo de cacao, en todo el mundo, aún en países en vías de desarrollo y con clima tropical, como sucedió en Brasil y Colombia, y en los países de Europa del Este con economías deprimidas. Asimismo el chocolate está penetrando de más en más en las sociedades asiáticas, consumidores no tradicionales del producto, pero que han sido sometidas a una intensa campaña de promoción de su consumo, como ha sucedido en Japón. Este factor que ha popularizado el consumo de chocolate en todo el mundo ha hecho que ya no sea tan absolutamente válida la ecuación tradicional de “consumo de cacao = países fríos = ingresos altos” (Ruf, 1995: 47).

Comercio Internacional

El cacao es uno de los productos agroalimentarios de mayor penetración en el comercio internacional. Tomando en cuenta el valor, el comercio del cacao equivale al del té y constituye un tercio del valor del comercio internacional del café, que es la bebida estimulante más importante del planeta.

Las exportaciones de cacao en grano y sus productos se caracterizan por una elevada concentración geográfica. En el caso de las exportaciones de cacao en grano, cinco países (Côte d’Ivoire, Ghana, Indonesia, Nigeria y Camerún) son responsables de más del 50% del total de las exportaciones mundiales. Entre ellos sobresale Côte d’Ivoire como el mayor exportador. La economía de los principales productores de cacao depende estrechamente de las exportaciones de cacao en grano. Así sucede con Ghana y Côte d’Ivoire, donde la contribución de tales exportaciones alcanza, en promedio, un 30% y un 27% de los ingresos totales del país, respectivamente. En el caso de otros países como Malasia, Indonesia y Brasil, las fuentes del ingreso nacional están mucho más diversificadas y resultan menos dependientes de los ingresos derivados de las exportaciones cacaoteros, no sobrepasando el 0,4% de ese total.

En cuanto a los productos de cacao, encontramos que las exportaciones de manteca de cacao se concentran en un 66% en cinco países, dos europeos y tres de Africa y Oceanía, liderizados todos por los Países Bajos ; las exportaciones de polvo y torta de cacao se concentran en un 65% en cinco países, encabezados por los Países Bajos, que aporta en solitario en 39% del total, ; las exportaciones de pasta o licor se concentran en un 72% en cinco países, comandados por Côte d’Ivoire ; las exportaciones de chocolate y sus preparaciones se concentran en más de un 54% en cinco países de Europa Occidental: Alemania, Bélgica-Luxemburgo, Francia, los Países Bajos y el Reino Unido.

. Detrás viene la región de América del Norte, con sus dos grandes exportadores: Canadá  y los Estados Unidos. Las reexportaciones, que afectan el comercio de cacao entre países importadores, son importantes, especialmente en algunos países de Asia y Oceanía. Estos datos pueden ser erróneas al considerar a estos países como grandes consumidores de cacao. Singapur, por ejemplo, el mayor reexportador de cacao en grano funciona como el mayor puesto de entrada al sudeste de Asia, actuando como un puerto de tránsito o de transbordo. Sus reexportaciones reducen sus importaciones reales a menos de la mitad (Dan, 1995; Heijbroek, Konijn, 1995: 31). Así sucede también en otros lugares, como Holanda con su puerto de Amsterdam, el mayor puerto de entrada de cacao en el mundo, que distribuye cacao en grano para otros destinos, o los Estados Unidos, por cuyos puertos y territorio pasa gran parte del cacao que se dirige a Canadá, pero que esos flujos son contabilizados como reexportación de los Estados Unidos (Dan, 1995).

Estructura del mercado

El circuito de un producto muestra la sucesión de actores y niveles que aseguran la producción desde la materia prima hasta el consumo del producto terminado. El del cacao es relativamente largo y la estructura de su mercado es compleja. La función del comercio es conectar oferta y demanda. La oferta de cacao en grano es irregular, de calidad variable y procede de los productores dispersos en áreas tropicales húmedas de Africa y Oceanía y América. La demanda de cacao en grano, por su parte, requiere de ciertos estándares de calidad y de tiempos de entrega precisos. Está altamente concentrada y requiere de grandes cantidades. Todo esto da como resultados distintos canales de comercio (Heijbroek, Konijn, 1995: 28).

Si tomamos en cuenta el precio de un producto final, el nivel del consumidor, como puede ser una barra de chocolate, apreciaremos los diferentes niveles de circuito y su importancia a nivel del costo de producción.

De los diferentes niveles, el que tiene el menor grado de participación es el de la producción y de los productores, con sólo un 3,3%. El cacao cuenta, en general, por sólo un 8% a 10% del costo de producción de una barra de chocolate. Los otros niveles, especialmente el de la industria chocolatera, que incluye a los procesadores, agregan una gran parte del valor, junto con otros productos también provenientes de otras ramas industriales, como el azúcar y la leche en polvo. En ese caso, la industria agrega globalmente un 28,5% del costo total de producción y un 26,0% lo hace el comercio al mayor y al detal, mientras que los impuestos gubernamentales (de importación, de ventas, etc.) son responsables de un 18,9% del precio de la barra de chocolate al nivel del consumidor. La estructura del mercado físico del cacao está constituido por tres niveles operativos (el de los productores, el de los intermediarios, y el de los transformadores industriales y artesanales) y por dos grandes escenarios de operación (el de las Bolsas de Comercio y las Asociaciones de Comercio, y el de la Organización Internacional del Cacao – International Cocoa Organization, ICCO).

Nivel de los países productores de cacao

En los países productores de cacao se aplican tres sistemas de comercialización, que revelan una mayor o menor intervención del gobierno local en el negocio del cacao.

a.         Los que se basan en una Junta de Comercialización

b.         Los que se basan en un Fondo de Estabilización de Precios

c.         Los que se basan en un Sistema de Libre Mercado

Las Juntas de Comercialización (Marketing Boards) fueron creadas por los británicos en sus ex-colonias durante y después de la II Guerra Mundial, con el propósito de controlar todas las etapas de comercialización del cacao desde la compra del grano a puerta de finca hasta la venta a los dealers para la exportación. Las Juntas fijan los precios al productor y centralizan las operaciones de comercialización (Heijbroek, Konijn, 1995: 24; UNCTAD-GATT, 1975: 17). Los gastos de su funcionamiento se descuentan del precio CIF del cacao (Plantation, Recherche, Developpement, Vol. 5, No. 2, Avril 1998). Este sistema funcionó durante mucho tiempo en Ghana, Papua Nueva Guinea, Islas Salomón, Samoa Occidental y Nigeria.

Los Fondos de Estabilización de Precios, conocido en francés como Caisses de Stabilisation o Caistabs, fueron introducidos por los franceses en sus ex-colonias de Côte d’Ivoire, Camerún y Togo. Las Caistabs emplean dos herramientas fundamentales: a) la fijación de un complejo sistema de remuneraciones, el baremo, al inicio de cada cosecha, revisando este precio por los cambios en los precios en que se incurre en todo el circuito hasta la exportación. Así se establece un precio mínimo garantizado para el producto; y b) la estabilización de los precios recibidos por los exportadores a través de precios de referencia a las exportaciones, en relación con el baremo. La Caja de Estabilización (Caisse de Stabilisation) no compra cacao en grano, pero interviene en la fijación de precios tanto a nivel del productor como del exportador.

El sistema de libre mercado se aplica en los otros países productores de cacao, como Brasil, Malasia, Indonesia, y ahora Camerún y Nigeria, que liberalizaron su mercado cacaotero nacional. En esa categoría, el precio recibido por los exportadores es determinado por los precios vigentes en el mercado mundial, y esto afecta directamente a los precios recibidos por el productor en el mercado doméstico. El gobierno de cada país interviene, cuando lo hace, con algunos controles para salvaguardar la calidad al cacao de exportación o del cacao recibido (Heijbroek, Konijn, 1995: 25; Dan, 1995; Curtis, 1987: 78- 71,.79). En algunos casos, como sucede en Brasil, el gobierno interviene fijando un precio un mínimo para la exportación, pero sin establecer un precio garantizado para el productor (UNCTAD-GATT, 1975: 18).

Poco a poco la intervención oficial es la actividad ha venido declinando, y los Marketing Boards y Caistabs han sido flexibilizados o suprimidos gradualmente (Chalmain, 1996: 23). Nigeria eliminó su Cocoa Board en 1986 y abrió sus exportaciones de cacao a las empresas privadas. Ghana permitió en 1992 a los particulares adquirir cacao directamente a los productores, pero sin eliminar el sistema Samoa Occidental suprimió su Cocoa Board en 1990. En el caso de las Caistabs, este sistema también está cambiando gradualmente hacia el sistema de libre mercado (Dan, 1995), a pesar de que algunos especialistas (Maizels, Bacon, Mavrotas, 1997) sostienen que la gestión de la oferta por parte de los países productores bien gerenciada pudiera haber sido una alternativa viable al libre mercado favorecido por los países desarrollados.

Côte d’Ivoire, el mayor productor mundial de cacao en grano, persiste en la actuación de su Cocoa Board y con la intervención oficial en su mercado cacaotero. Ghana ha permitido cierta flexibilización de su mercado, sin renunciar totalmente a la intervención gubernamental (Marchés Tropicaux, 310, 06.02.1998). Un estudio realizado por Christopher Gilbert (1997) de los efectos de la liberación del mercado cacaotero en Côte d’Ivoire y Ghana sobre la calidad, el comercio y los precios, considera que de darse tal liberación se producirán cambios en el mercado de Londres. Actualmente las agencias estadales de comercialización en Ghana y Côte d’Ivoire, que representan la mitad de la producción mundial, venden a largo plazo para poder establecer el precio garantizado al productor cada año, lo que les da seguridad a los chocolateros de una oferta y precios establecidos en el largo plazo. Esa seguridad los incita a comprar cacao en grandes cantidades sobre el largo plazo. Si esa circunstancia cambia, cambiarán los hábitos de compra de los chocolateros, comprando menos en el largo plazo. Por otra parte, Gilbert estima que no hay una correlación directa entre la liberalización y la calidad. La liberalización tendrá como consecuencia que los productores asuman la carga financiera de sus insumos, lo que los conducirá a utilizarlos cada vez menos. Además, la liberalización estimulará el transporte a granel del cacao, aumentando las ganancias de la industria pero ocasionándole pérdidas en la calidad de la materia prima.

Nivel de los intermediarios

Los procesadores de cacao y los fabricantes de chocolate no operan generalmente plantaciones de cacao y los productores de cacao deben vender el cacao a los procesadores de cacao y manufactureros del chocolate. Además las ventas directas entre productores y usuarios del cacao son menos frecuentes. Algunas empresas Nestlé y Rowntree efectúan compras directas al productor (Reyes Vayssade, 1992:138). De allí la necesidad que tienen algunas partes de recurrir a los intermediarios entre compradores y vendedores. Por eso se les llama “Second-hand market”, que garantiza confianza, precios competitivos y servicios especializados, y envuelve principalmente a brokers y dealers (Heijbroek ; Konijn, 1995; UNCTAD-GATT, 1975; Dan, 1995).

Los brokers, o corredores, relacionan a compradores y vendedores y cobran una comisión por esa intermediación. El broker puede actuar como un simple mediador entre las partes contratadas o como un intermediario principal, que hace el contrato de compra-venta de cada parte; las partes, en este caso, sólo conocen al broker, pero no se conocen entre sí. Al actuar como principal, el broker cobra una comisión mayor. Existe un tipo más especializado de broker, que es el agent o agente, que representa a una parte en particular y que era de una gran utilidad en el pasado. El broker o el agente no toman posiciones en el mercado: relacionan compradores y vendedores, y para cada venta ellos tienen un comprador o por cada compra ellos tienen un vendedor.

Los dealers, o tratantes, actúan por su propia cuenta manteniendo posiciones en el mercado. Ellos compran cacao antes de venderlo o venden cacao para entregarlo en el futuro (forward delivery) antes de comprarlo. Esa forma de actuar les genera un elemento de riesgo, pues pueden comprar o vender en tiempo inadecuado. Si son exitosos en sus operaciones, pueden ayudar a estabilizar el mercado. En épocas de precios bajos, ellos compran, dinamizando el mercado, para luego vender cuando los precios son altos.

Algunas veces operan directamente en los mercados actuales, los procesadores de cacao y los fabricantes de chocolate, los primeros adquiriendo mayores cantidades de cacao en grano.

No es fácil actuar exitosamente en un mercado. Para ello debe disponerse de una información actualizada y de un conocimiento profundo del mercado mundial del cacao, así como de suficientes recursos financieros y stocks. Ello ha traído consigo una cada vez mayor concentración entre los intermediarios. Un estudio de Metcalfe (1991) muestra que en el período comprendido entre 1970 y 1990 el número de dealers, brokers y agentes de cacao cayeron de 192 a 88, de los cuales sólo una decena eran verdaderos intermediarios internacionales. El resto actuaba sólo como dealers locales. Y ello se debe probablemente, según Metcalfe, a que la actividad genera bajos beneficios mientras se confrontan altos riesgos.

Niveles de los países consumidores

En los países consumidores, productores y no productores de cacao en grano, operan generalmente a) empresas procesadoras de cacao, que transforman el cacao en grano en productos del cacao: pasta o licor, manteca, torta y polvo de cacao, y b) empresas manufactureras de chocolate y otros productos chocolatados. Las primeras adquieren el cacao en grano requerido por tres vías : a través de corredores y representantes comerciales, o por su conducto ; a través de vendedores de los países productores de cacao, o a través de las lonjas. Las segundas, especialmente las grandes empresas fabricantes de chocolate, adquieren los artículos intermedios de cacao a las empresas transformadoras, a distribuidores especializados o directamente a los vendedores de los países productores o a las lonjas. Ellas compran esos artículos intermedios de cacao a los procesadores o los producen en sus propias fábricas. Las empresas más pequeñas y artesanales dependen casi enteramente de intermediarios – de representantes comerciales o de casas comerciales – para abastecerse de los productos derivados del cacao.

Los mercados actuales y a futuro

El comercio del cacao se realiza en dos mercados:

1.         En los mercados actuales o físicos, conocidos universalmente como actuals markets o physical markets.

2.         En los mercados a futuro o a plazos, como future markets o terminal markets.

Los mercados actuales o físicos son aquéllos donde el comercio físico ocurre efectivamente. Todo el cacao vendido por los países productores y casi todo el cacao comprado por los países consumidores es vendido a través de estos mercados. Funcionan con contratos estandarizados y personalizados, como resultado de la actuación de un contado número de asociaciones comerciales formadas con el fin de establecer, supervisar y arbitrar los contratos y procedimientos de comercio utilizados.

Estas asociaciones son:

La Cocoa Merchants’Association of America (CMAA), que funciona en Nueva York desde 1924.

La Cocoa Association of London (CAL), establecida en Londres en 1928.

La Association Française du Commerce des Cacaos (AFCC), con sede en París y creada en 1935.

Otras asociaciones menos importantes son la Nederlandse Cacao en Cacaoproducter Vereniging, en Amsterdam y la Verein der am Rohkakaohandel Beteiligten Firmen e.V., en Hamburgo. Todas estas asociaciones están agrupadas en la International Cocoa Trades Federation. El mercado del cacao de Nueva York funciona con el reglamento de la CMAA, mientras que los otros cuatro mercados se rigen por el reglamento del mercado de Londres, o sea de la CAL. (Braudeau, 1969: 278-279).

Casi todo el cacao comerciado físicamente está sujeto a las condiciones de una de estas tres asociaciones, que viene determinada por el país de origen del cacao y por el país de destino. Los contratos bajo los términos de la CMAA se utilizan para las exportaciones a los Estados Unidos y Canadá; las del AFCC para las exportaciones que van a Francia y a la Zona del Franco y las del CAL para las exportaciones que tienen como destino el Reino Unido y otras partes de la Zona de la libra esterlina (Dan, 1995; Heijbroek, Konijn, 1995).

Los mercados a futuro o a plazos ofrecen a los mercados físicos una vía para cubrir sus riesgos. Estos mercados, al mejorar la confrontación de flujos y aportar un instrumento de arbitraje de riesgos de precios, refuerzan la eficacia de los circuitos comerciales tanto a niveles de su transparencia como de sus costos de intermediación (Marquet, 1992:31). En esencia, el mercado a futuro es un “acuerdo estandarizado donde se compra un commodity específico y una calidad precisa para una estrategia definida” (Simón Amor, 1993: 15). Las órdenes concertadas se cotizan en bolsa, donde se despersonalizan entre muchas otras. Se ceden derechos sobre una mercancía específica disponible en el futuro. Esos derechos son materializados por contratos con cláusulas estrictas llamados contratos de bolsa o futures, que se registran entre un organismo financiero que asegura el buen final de la operación y garantiza los derechos y obligaciones de los contratantes. La compensación resultante será asegurada por ese organismo por la vía de un pago o cobro de la diferencia financiera ligada a la diferencia de los precios de adquisición o de cesión (Marquet, 1992: 55-56).

Los futuros de cacao son transados en cuatro lugares: Londres, Nueva York, París y Kuala Lumpur. Los más importantes de allí son la London Commodities Exchange (LCE) en Londres, y la Coffee, Sugar & Cocoa Exchange (CSCE) en Nueva York. En contraste con los mercados actuales, la entrega y los precios son de conocimiento público y los contratos son mucho más estandarizados. Todos los contratos se hacen en lotes de 10 t y los términos de entrega son en Marzo, Mayo, Julio, Septiembre y Diciembre (Heijbroek; Konijn, 1995: 27-28).

La relación entre ambos mercados, los actuales y los a futuro, es que los precios futuros forman la base de los precios contratados en los mercados actuales. Las diferencias entre oferta y demanda que ocurren en los mercados actuales realimentan a los mercados, a futuro, que la reflejan en sus precios (Dan, 1995).

El Convenio Internacional del Cacao

Las grandes y continuas fluctuaciones en los precios del cacao llevaron a la creación, en 1956, de un Grupo de Estudio del Cacao en el marco de la FAO, para que se encargara de organizar un acuerdo internacional entre países productores y consumidores.

En 1963 se realizó en Ginebra, sin mucho éxito, la 1era. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cacao. Se insistió luego, en 1965, con la propuesta de un acuerdo. Pero éste no vio la luz sino en 1972 en otra Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cacao.

En esa ocasión se aprobó el Convenio Internacional del Cacao (International Cocoa Agreement, ICA), que entró en funcionamiento el 30 de junio de 1973 por un período de tres años, administrado por la Organización Internacional del Cacao (International Cocoa Organization, ICCO), con sede en Londres.

La ICCO agrupaba en 1998 un total de 39 miembros: 17 países exportadores (Brasil, Camerún, Côte d’Ivoire, Ecuador, Gabón, Ghana, Grenada, Jamaica, Malasia, Nigeria, Papúa Nueva Guinea, República Dominicana, Sáo Tome y Príncipe, Sierra Leona, Togo, Trinidad-Tobago y Venezuela), 21 países importadores (Alemania, Austria, Bélgica- Luxemburgo, Dinamarca, España, Federación de Rusia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Japón, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, República Checa, República Eslovaca, Suecia y Suiza), y una organización intergubernamental (la Unión Europea). Los miembros de la ICCO representaban, un conjunto, cerca del 82% de la producción mundial del cacao en granos, más del 71% de las moliendas mundiales y más del 62% del consumo mundial de cacao para 1997. No obstante, algunos países productores importantes como Indonesia, o consumidores como los Estados Unidos, no entran en la composición de la ICCO.

El Convenio Internacional del Cacao se basa principalmente en niveles de precios máximos y mínimos, un sistema de cupos de exportación, un mecanismo de reajuste de los cupos y un mecanismo de reserva de estabilización que se financia con un impuesto sobre la primera exportación y la primera importación de cacao hecha por un miembro (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cacao, 1972: 9-39). No obstante, el convenio de 1973, así como los siguientes, han confrontado muchos problemas en su establecimiento y funcionamiento, sin lograr estabilizar los precios: el de 1976, fue debilitado por la negativa de los Estados Unidos a suscribirlo; el de 1980, extendido hasta 1986, abandonó el sistema de contingentamiento y estableció el Buffer Stock, pero no contó con la adhesión de los Estados Unidos y de Côte d’Ivoire; el de 1987 no fue suscrito por los Estados Unidos y Malasia, se hizo patente la dificultad de algunos miembros para realizar sus pagos y se estableció una suspensión de todas las medidas de regulación de precios ; el de 1993-94, tampoco suscrito por los Estados Unidos, con el agregado de Indonesia, tampoco logró estabilizar los precios, demostrándose el poco éxito de la aplicación del Buffer Stock, por lo que se optó por su eliminación.

Para lograr algún control sobre la oferta, se recomendó a cada país miembro exportador que diseñara un programa de gerencia de la producción, ajustando su producción futura a la demanda futura, para crear un balance estructural entre la demanda y la oferta, y así intentar estabilizar los precios en el largo plazo. Los miembros importadores deberán, por su parte, reducir los obstáculos para el incremento de su consumo y aumentar los esfuerzos para encontrar y desarrollar nuevos usos para el cacao (Harwich, 1992: 26-28; Heijbroek, Konijn, 1995: 33-34).

Muchos mercados tradicionales está ahora en una situación de aparente saturación, mientras la producción sigue aumentando sin control. En esas circunstancias, el rol de los acuerdos internacionales de comercio, como herramienta para estabilizar los precios y amortiguar los eventuales conflictos entre los países productores y consumidores, se ha reducido y puesto en entredicho. De los cinco grandes acuerdos internacionales relacionados con las materias primas (azúcar, cacao, café, caucho natural y aluminio), uno tras otro perdieron en el curso del período 1985/95 sus cláusulas económicas fundamentales (Daviron, 1996: 99), y sólo sigue funcionando con resultados más o menos satisfactorios el INRA 3, del caucho natural, renovado en junio de 1996 por los países productores y exportadores y sólo dos de los grandes países consumidores: China y los Estados Unidos (Gamblin, 1996: 59).

Precios

Los precios básicos del cacao en grano se fijan en las bolsas de cacao para lotes disponibles y para entrega a largo plazo (de uno a dieciocho meses después de cerrado el negocio).

En las principales bolsas de cacao, la de Nueva York (The New York Stock Exchange) y la de Londres (London Terminal Commodities Market), los precios fijados evolucionan en la misma dirección, variando de acuerdo con las fluctuaciones del cambio, la disponibilidad de cacao para entrega inmediata, la oferta interior, etc. en cualquier caso, los precios fijados en las bolsas de cacao sirven de base para el regateo de precios entre comerciantes y usuarios de cacao en grano en todas partes. Las calidades básicas de las bolsas de cacao se denominan comercialmente Accra, de Ghana, y Bahía, del Brasil. El cacao en grano de otros países se vende de ordinario con prima o descuento en comparación con tales calidades básicas (UNCTAD-GATT, 1975).

Factores que influyen en los precios del cacao en grano

El cacao se caracteriza, entre otros commodities, por presentar el más alto índice de inestabilidad del precio (Herrmann, 1983; Schutjer, Yo, 1967; Harris, Salman, Simith, 1978).

La teoría económica asocia esa inestabilidad a las fluctuaciones de la oferta cuando la demanda del producto es inelástica, como sucede en el caso del cacao, y en general con todas las materias primas (Marquet, 1992: 15; The Economist Inteligence Unit, 1989:3). La producción de cacao, en el corto plazo, es relativamente inelástica con respecto al precio, presionada, entre otras cosas, por los costos fijos de producción, en particular por los costos asociados con el establecimiento de la plantación. Mientras el costo marginal de producción esté por debajo del precio recibido por el productor, éste tendrá interés en continuar produciendo al mismo nivel.

La demanda tiene una reacción mayor con respecto a los movimientos de los precios del cacao, porque parece ser más sensible a los movimientos de largo plazo que a los de corto plazo. Ello se debe a que el cacao, a pesar de ser un importante ingrediente en la elaboración del chocolate, sólo es uno de los muchos componentes que entra en una producción relativamente pequeña en el costo final de elaboración del chocolate y otros productos chocolateros. El impacto de cualquier cambio en el precio del cacao sobre el precio del chocolate es, así, proporcionalmente reducido.

Entre los factores determinantes de los precios del cacao, encontramos:

a)         El desbalance entre la producción y el consumo del cacao a escala mundial.

Aunque existe un equilibrio estrecho entre la producción y el consumo (moliendas), se producen desbalances entre la oferta y la demanda de cacao en grano que influyen fuertemente en la determinación del precio diario del cacao en grano. Por ejemplo, desbalances ocasionados por la disminución de la producción provocada por el fenómeno climatológico de El Niño o por la incidencia de una enfermedad como la Escoba de Bruja. Ese equilibrio es, en todo caso, inestable. Al romperse, los precios se resienten, con graves consecuencias sobre la economía de los países productores, especialmente de aquellos que dependen estrechamente de las exportaciones de cacao en grano como una importante fuente del ingreso nacional.

b.         La especulación de los “traders”

Detrás de la determinación de los precios en los mercados a futuro están centenares de intermediarios cuyo único objetivo es hacer un beneficio mediando un riesgo. Se comportan así como “risk taker”. Su participación es vista como un importante elemento en el proceso de “descubrimiento del precio”. Las expectativas sobre el comportamiento futuro de la oferta y de la demanda que tienen estos “traders”, particularmente los mayores, juegan un importante rol en la definición de los precios del cacao en grano (Amin, 1995).

Por ejemplo, una gran compra (de 280.000 a 300.000 t) realizada por Barry Callebaut de los stocks de cacao mantenidos por Phibro Commodities, que controla cerca de una cuarta parte de los stocks de cacao en el mundo, creó una gran expectativa en el mercado (Financial Times, 22.04.1998; Marché Tropicaux Mediterraneens, 530, 06.03.1998).

c.         Los stocks o existencias de cacao

Se ha observado que opera una relación inversa entre las variaciones de los precios del cacao en grano y las variaciones de la relación existencias/moliendas. Cuando la proporción entre existencias/moliendas es baja y descendente, los precios se elevan. Cuando esta proporción es elevada y ascendente, los precios bajan (Mistry, 1996: 6).

De acuerdo con la Ley de King (formulada en 1696 por el inglés Gregory King), un déficit o un excedente de la producción sobre el consumo entraña una variación más que proporcional de los precios en sentido inverso. Un estudio de la FAO, citado por Cartay y Ghersi (1996: 227), para el período 1952-60 mostró que a una variación de 10% en la producción de cacao correspondía una variación de 24% en el precio en sentido inverso. En otros casos, mejoras en la productividad traen consigo, paradójicamente, agravamiento de la situación económica del productor de cacao. Otro estudio, citado por Lebailly (1998: 7), estima que, a nivel de la demanda mundial de cacao, cada porcentaje modificado hacia el alza entraña una disminución aproximada del 2% de los precios y una posible disminución de los intercambios comerciales de un 0,65%.

d.         La situación de los países productores

La situación política, económica y social de los países productores, tanto en la actualidad como en el futuro, puede ocasionar violentas fluctuaciones en la producción y, por ende, en el precio del cacao en grano.

e.         Las estimaciones o previsiones de cosecha

Es bien sabido que en la fijación de los precios en el mercado intervienen las estimaciones provisionales (o “previsiones de cosecha”) que se hacen antes de cada campaña o año cacaotero, así como las reseñas ofrecidas en el curso de la campaña sobe el desarrollo de la comercialización del cacao en los principales países productores.

Las estimaciones son difíciles de establecer y las reseñas son difíciles de controlar.

Esto favorece el juego de la especulación, que puede provocar importantes variaciones de precios de manera sorpresiva a lo largo del año cacaotero.

La elasticidad de la demanda con respecto a los precios del cacao es baja, y los precios de venta al consumidor no pueden ser rápidamente ajustados al costo de producción. Las variaciones en los precios de cacao en grano apenas repercuten sobre el consumidor, porque los granos de cacao no son utilizados de inmediato y deben sufrir previamente una transformación industrial (Braudeau, 1969: 272). Pero en el caso de los productores, un alza en los precios, los incita a establecer nuevas plantaciones que, cinco o seis años más tarde, entrarán en producción, amenazando con provocar una nueva baja de las cotizaciones debido a una cosecha más abundante que las anteriores.

Por todas estas razones resulta muy importante la técnica o el método utilizado para realizar la previsión de cosecha.

En Ghana se emplea el método de sondeos aleatorios, a varios niveles, del número total de cacaoteros en edad de producción, del número promedio de mazorcas que alcanzará la madurez durante la campaña (haciendo un sondeo estratificado a dos niveles: en zonas de producción y en dos grupos de 18 cacaoteros en producción, contando sólo las mazorcas que miden como mínimo 7,5 cm), y el número de mazorcas necesarias para la obtención de una libra (o un kilo) de cacao seco (Braudeau, 1969: 274).

En Côte d’Ivoire se utiliza un método más preciso, que en algunas campañas ha mostrado diferencias inferiores al 5% con respecto a las producciones reales. Ese método se basa en estimaciones hechas (en unidades definidas aleatoriamente) tres meses antes de la cosecha, en las que se cuentan las mazorcas colgantes según dos clases de anchura y dos clases de edad. Para la campaña principal se realizan tres pesadas de observación con 33 días de intervalo (el tiempo de crecimiento de las mazorcas entre los dos límites de la primera clase: de 6 a 11 cm). La previsión obtenida se afina usando los resultados obtenidos en el curso de dos campañas sucesivas sobre una misma muestra, referidos al volumen total comercializado en el año de referencia. Para las extrapolaciones se utilizan coeficientes regionales proporcionales a las estimaciones de las superficies cosechadas (Braudeau, 1969: 274).