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Estrategias financieras de las PYMES

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La diferencia fundamental entre las finanzas y la contabilidad es el enfoque. Por lo general, la contabilidad tiene una perspectiva histórica. Su propósito principal es el de registrar actividades pasadas. En contraste, las finanzas ponen énfasis en determinar el valor y en la toma de decisiones; ponen énfasis en el futuro. Justo donde termina la contabilidad empiezan las finanzas; se concentran en las implicaciones que pueden presentarse en el futuro. En las finanzas se hacen preguntas como: «¿Qué hacemos ahora?» Y «¿A dónde vamos desde este punto?».

Empero, esta premisa de que la contabilidad informa sólo sobre el pasado, ha sido superado por la NICs modificadas y las nuevas NIIF emitidas por el IASB, donde diversas normas obligan a medir los activos y pasivos en base al valor razonable, que significa valorizar los elementos del balance a valores presentes, por lo que ahora podemos afirmar, que la contabilidad se ha vuelto más financiera que nunca.

En este sentido es conveniente resaltar lo expresado por Ignacio Ezquiaga: “En nuestra opinión, independientemente de los problemas de insuficiencia y diseño tributario de que adolece el sistema de financiación local, son precisos un Análisis e interpretación y un diagnóstico en términos de gestión: una parte importante de los problemas de las Empresas locales descansa en el escaso desarrollo histórico de la función financiera en el seno de las administraciones locales.

En este sentido, cabría destacar que no solo son necesarias soluciones “macro” en las corporaciones locales: los gobiernos locales deben desarrollar una gestión racional de su recaudación tributaria, de sus tesorerías y de su endeudamiento como vías para aumentar su solvencia y estabilidad financiera”(Esquiaga, 1996).

Por ello, cuanto más efectivo posea la empresa (Liquidez), más fácilmente podrá cancelar sus deudas, y cuanto más efectivo se utilice en las actividades operativas, se obtendrán mayores beneficios, (Rentabilidad).

La Liquidez de una empresa está representada por el Activo Líquido, el que comprende el Efectivo en Caja y Bancos, así como los Valores Negociables (acciones o bonos). Ambos elemen­tos son los componentes básicos de la Administración del Efectivo o del Activo Líquido, que es responsabilidad del Gerente Finan­ciero, el cual tiene en la Administración del Activo Líquido, un elemento muy importante en la dirección financiera a corto plazo.

El Efectivo de Caja y Bancos es el activo más líquido, por cuanto tiene la característica de ser un medio de pago inmediato. El Efectivo en Caja y Bancos está constituido principalmente por los fondos depositados en las cuentas corrientes bancarias, ya que sí bien las empresas disponen, en su mayoría, con el efectivo en Caja Chica, dicho fondo de naturaleza fija es utilizado para de­sembolsos menores.

Últimamente existe la tendencia, o propensión, a ir hacia una reducción al mínimo posible del Efectivo, aplicando; o en otras palabras, invirtiendo, los excedentes de Efectivo en activos que generen una mayor rentabilidad, frente a la alternativa de man­tener fondos ociosos. Esta tendencia puede deberse principal­mente:

  1. Al nivel de inflación existente, que deteriora en plazos cada vez más breves, el valor o poder adquisitivo del dinero;
  2. A la elevación de las tasas de interés, que hace caro el man­tener los recursos financieros; y,
  3. Al desarrollo de la Adminis­tración Financiera.

Los Valores Negociables, denominados también como Valo­res Realizables, Inversiones Temporales o Cuasi Dinero son títulos ­valores, o valores mobiliarios, que representan, o contienen, dere­chos patrimoniales, susceptibles de negociarse y que pueden con­vertirse fácilmente y a corto plazo en Efectivo.

Si bien el Efectivo no le produce ningún interés a la empresa, ésta debe mantener cierto nivel de Efectivo por tres principales razones.

La razón Operativa; la empresa debe tener Efectivo, para poder financiar sus actividades operativas, tales como: adquisición de materias primas, pago de mano de obra directa, pago de sueldos, de gastos de administración, de ventas, etc.

La razón Preventiva; llamada también Precaucional determina que la empresa debe crear una reserva de Efectivo, que le permita afrontar, por ejemplo, un repentino aumento en el costo de las materias primas o una demora en la recuperación de una deuda, etc.

Los saldos en efectivo, con carácter de previsión, se emplean generalmente para solucionar situaciones emergentes.

El nivel de esta especie de colchón de seguridad en efectivo, tiene una gran relación con el grado predecible de los ingresos y egresos de Efectivo, y esta relación es inversa; en el sentido que, cuanto más se puede predecir el Presupuesto de Efectivo de la empresa, menos necesario será mantener Efectivo con carácter de previsión y viceversa.

La razón especulativa; la empresa, a través de la Gerencia Financiera, puede mantener efectivo con fines especulativos; es decir para aprovechar ciertas oportunidades atractivas de inversión; como puede ser: la introducción de un nuevo producto, o adquirir una maquinaria, o una empresa, aprovechar una baja temporal en la cotización de ciertos Valores Negociables de gran rendimiento, una propuesta de fusión, etc.

Es al Gerente Financiero a quien corresponde, dentro de la empresa, establecer el nivel de efectivo que se debe asignar para cada una de estas tres razones mencionadas.

Una Empresa, normalmente, no puede producir ciertos artículos, venderlos y recibir el pago todo en el mismo día ya que de ser así no necesitaría tener un saldo de caja inicial, porque su Ciclo de Caja sería inmediato.

Pero las empresas, generalmente, tienen un ciclo operativo que, simplificándolo, se inicia con el Pedido de las materias primas o la compra al crédito; luego se recepcionan y almacenan dichas materias primas; se cancelan las cuentas por pagar girando el cheque respectivo; el Banco le abonará al Cliente, luego de varios días.

Las materias primas estarán en el Almacén, hasta que se trasladan y transforman en la producción, convirtiéndose en Productos Terminados, que luego se venderán al crédito y las Cuentas por Cobrar se recuperarán, deposi­tando el cheque del cliente en nuestra cuenta corriente bancaria y luego de varios días nos dará la conformidad el Banco, estando el Efectivo recién disponible para utilizarlo.

Para desarrollar el Ciclo de Caja se asume que la producción, las compras y las ventas ocurren a un ritmo constante duran­te el año. El mismo supuesto se empleará para desarrollar más adelante los conceptos: Rotación de Caja y Caja Mínima.

El Ciclo de Caja puede definirse como el tiempo que transcurre e partir del momento que la empresa efectúa un desembolso, pago o egreso real de Caja; por la compra de materias primas, hasta el momento en que se cobra o recupera realmente, por la venta del producto terminado.

En las empresas los saldos de Caja pueden fluctuar y más cuando no existe una adecuada administración del efectivo, por ello en ciertas oportunidades pueden tener saldos de Caja insufi­cientes y, en otros saldos excesivos. Ambas situaciones generan costos que es importante se conozcan. A continuación se exami­narán las dos alternativas:

1)        Costos de los saldos de Caja Insuficientes.

A pesar que el Presupuesto en Efectivo estuvo cuidadosa­mente preparado, puede presentarse algún faltante de Caja, incurriéndose con ello en cierta clase de costos, los cuales estarán en función del monto, la duración, la frecuencia y la forma en que se cubran. Entre los costos más comunes tenemos:

a)        Costos de Transacción para obtener efectivo

Se da en el caso, que la empresa debe vender algunos de los Valores Negociables (Bonos, Acciones, etc.) para lo cual deberá pagarse una comisión al Agente de bolsa, o  corredor, que lleve a cabo la venta.

b)        Costo de un préstamo

Este costo se manifiesta cuando la empresa obtiene un préstamo para financiar el faltante. Entre estos costos (que se analizarán más adelante) se tiene: el interés por el préstamo y otros costos asociados con la obtención del mismo.

c)        Costo de no aprovechar los descuentos

Se da cuando él faltante hace que la empresa no pueda utilizar los descuentos comerciales por pagos adelantados. Los costos en que se incurre, por tener saldo en Caja insuficiente, se incrementarán en la medida que la empresa tenga cada vez menos efectivo.

2)        Costos de los saldos de Caja Excesivos

En el lado opuesto al rubro anteriormente estudiado, la empresa incurrirá en costos si mantiene saldos de Caja excesi­vos; ya que el efectivo ocioso hace que la empresa desaprove­che oportunidades de colocar tal excedente en inversiones de gran rendimiento. Entre los costos principales tenemos:

a)        Costos de oportunidad.

El costo de oportunidad es el costo que resulta de una alternativa que ha sido abandonada. Si una empresa tiene efectivo ocioso desaprovechará la posibilidad de colocar los excedentes en inversiones rentables.

b)        Costos de un préstamo

Se da en el caso que la empresa ha solicitado un préstamo y debido, por ejemplo, a deficiencias en la preparación del Presupuesto de Efectivo; mantiene estacionalmente efectivo ocioso, el cual está devengando un costo, que es el interés por el préstamo y otros costos asociados con su tramitación. En conclusión, el Gerente Financiero debe minimizar los costos por saldos en Caja tanto cuando dichos saldos son insuficientes, o cuando son excesivos.

Estrategias en la administración del efectivo

Para lograr una gestión eficiente del Efectivo, el Gerente Financiero puede emplear algunas estrategias, entre las cuales se pue­den mencionar principalmente las siguientes:

  1. Aceleración de Cobranzas;
  2. Demora en los Pagos;
  3. Aumento en la Rotación de Inventarios;
  4. Sistema simultáneo; y,
  5. Disminución de la necesidad de saldos preventivos.

A continuación se analizan cada una de estas estrategias:

1).       Aceleración de Cobranzas

Una estrategia para disminuir las necesidades de efectivo de la empresa, consiste en acelerar el período de recuperación de las cuentas por cobrar, a fin de tener menos efectivo inmovilizado en dicho rubro. Si bien la política de crédito establece las normas para el otorgamiento del crédito, la política de cobro determina las gestiones que realiza una compañía, para recuperar oportunamente, de sus clientes, las cuentas por cobrar.

Algunas técnicas que se emplean para acelerar los cobros son:

a)        Rápida facturación

Una inmediata y exacta facturación permite acelerar las cobranzas, ya que se le emite al cliente la factura con prontitud y exactitud.

b)        Descuentos por pronto pago

Generalmente los clientes suelen aprovechar los descuen­tos por pronto pago, ya que les significa un ahorro, si hacen uso de él, y un costo, si no lo aprovechan, como ya se explicó anteriormente.

c)        Apartado postal bancario

Otra técnica que permite reducir el período que existe entre la fecha en que el cliente paga su deuda y aquella en que la empresa realmente dispone del efectivo, es la del Apartado Postal Bancario; sistema que permite a los clientes efectuar sus pagos directamente al Apartado Postal Bancario. El banco, diariamente abrirá los sobres que contienen los pagos, depositará los cheques en la cuenta corriente de la empresa, enviándole un compro­bante del depósito e indicando cuál es ahora, el saldo de su cuenta corriente.

Si la empresa desea, puede orde­nar al Banco que luego de llegar a cierto monto, haga la transferencia de los fondos excedentes a otra cuenta corriente a fin de concentrar fondos en esta última cuen­ta, la cual es de importancia para la empresa, porque habi­tualmente es utilizada para los pagos.

d)        Otras técnicas

La empresa puede instalar una Oficina Regional, a la cual los clientes pueden remitir sus pagos, pudiendo incluir con la factura un sobre rotulado, que facilite al cliente remitir su pago sin equivocación en la dirección.

Maximización del valor

Por otro lado la gestión financiera tiene como función maximizar el valor de la empresa. Maximizar el valor es buscar el posicionamiento sólido y creciente de la empresa en su mercado.

Desplazamiento de productos y servicios que garanticen la generación de flujos monetarios constantes y crecientes (liquidez).

Mayores utilidades posibles para los accionistas.

Investigación y desarrollo.

Nuevos productos y fomentar nichos de mercado.

Mejora continua en la calidad de los productos.

Eficiencia y mejora continua en los procesos productivos.

Satisfacción de los clientes.

Formación de un pool de proveedores.

Proyectos rentables que garanticen flujos presentes y futuros.

Adecuada política de dividendos.

Administración de riesgos.

Mezcla óptima de financiamientos.

Maximización la riqueza de los accionistas y la responsabilidad social

Cuando se maximiza el precio de las acciones requiere de empresas eficientes y que produzcan bienes y servicios de alta calidad al costo más bajo posible. También requiere del desarrollo de productos que los consumidores deseen y necesiten, por lo cual el motivo relacionado con la obtención de utilidades conduce a idear nuevas tecnologías, elaborar nuevos productos y crear nuevos empleos.

Administradores v.s. Accionistas

Muchas veces los objetivos de los administradores no concuerdan con las metas de los accionistas, es decir, no se distingue claramente la separación de la propiedad y el control. Los administradores buscan su protección personal antes que nada.

Los acreedores son los que prestan fondos a la empresa con base al grado de riesgo de los activos de la empresa y su  estructura de capital. Suponiendo que los accionistas por medio de la administración, logran que la empresa emprenda nuevos negocios riesgosos que impliquen un riesgo mucho mayor que el anticipado por los acreedores, habría incertidumbre de pago hacia ellos.

BIBLIOGRAFÍA

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