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APLICACIONES DEL PARADIGMA CONDUCTISTA AL CONTEXTO EDUCATIVO.

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LA METODOLOGÌA EXPERIMENTAL CONDUCTISTA
De acuerdo con la postura conductista, el método científico por excelencia es el método experimental. Con la aplicación de dicho método se pretende nulificar al máximo la participación, subjetiva (cognoscitiva reflexiva) del experimentador, con el fin de lograr objetividad en los datos.
La metodología conductista tiene fuertes connotaciones empiristas ya que pretende obtener una copia exacta de la realidad, sin la participación cognoscitiva del experimentador (no formulación de hipótesis, etc.)Esto es, mientras más alejado se encuentre el experimentador del objeto experimental que pretende conocer, más fiel y objetivo será su conocimiento de este. Al mismo tiempo, deben mencionarse por una concesión inductista, que valora de forma exacerbada la obtención de los datos (la cual no cuenta con ningún esquema teórico para su interpretación) que sirven para formular ciertas leyes y principios d la naturaleza descriptivo – empírico.

Otra característica de la metodología de este paradigma de este estudio y el análisis atomista de la realidad .Generalmente esta se le fragmenta en unidades: estímulos (variables independientes manipuladas) y respuestas (variables dependientes observables), y las relaciones simples entre ellas. Luego, la complejidad de lo real se explica a través de los resultados del análisis de estos elementos (reduccionismo).
Una característica más es que los diseños de investigación utilizados en esta aproximación son los demás denominados diseños de un solo sujeto (N = 1). Esto es que el sujeto es la unidad metodológica de análisis y las comparaciones son de tipo intrasujeto.


PROYECTOS DE APLICACIÓN DEL PARADIGMA CONDUCTISTA AL CONTEXTO EDUCATIVO
Hay que reconocer que el conductismo aplicado a la educación ha llegado a formar una fuerte tradición en la psicología educacional, la cual se inició con los escritos de Skinner (Skinner 1954, citado en Cruz 1986) y alcanzó su auge desde la década de los cincuenta hasta principios de los años setenta; en la últimas dos décadas todavía han aparecido trabajos que siguen esta línea.
Del interés de los conductistas por los procesos educativos surgieron dos grandes ramas:
a) Las bases para los procesos de programación educativa (de los escritos de Skinner sobre enseñanza programada). A partir de los escritos Skinnearianos de inicios de los años cincuenta, se desprenden dos ideas germinales; la fragmentación del material de aprendizaje, que facilita la entrega de reforzamientos a los estudiantes (mayor cantidad de respuestas).
Posteriormente, el interés se centra en la confección de programas, con esto favorece el desarrollo de una tecnología de la programación educativa (diseño de objetivos, secuencia de contenidos, análisis de tareas, evaluación sistemática, etc.)
b) Las técnicas de modificación conductual. Estas técnicas han sido muy utilizadas desde los años setenta en diversos ámbitos educativos: educación especial, educación escolar (desde los niveles de educación básica hasta la superior), psicológica infantil y adulta. Las técnicas requieren la aplicación de varios pasos:
Observación inicial. Definición del objetivo global.
Elaboración del análisis de tareas a partir de los objetivos de intervención
Operaciones de secuenciación de contenidos y habilidades que se van a enseñar
Determinación del nivel de conducta inicial del sujeto (línea base) Selección y aplicación del procedimiento conductual apropiado.
A continuación mencionaré algunos de los aspectos nodales de las aplicaciones de este paradigma a la educación; luego, desde la perspectiva de este enfoque (principalmente el Skinneriano), analizaremos los conceptos sustanciales de proceso instruccional y de los agentes que intervienen en el: por último, hablaremos de las principales aportaciones tecnológicas que han surgido de su seno al campo de la educación.
Concepción de la enseñanza
Para el conductismo, el proceso instruccional consiste básicamente en el arreglo adecuado de las contingencias de reforzamiento, con el fin de promover con eficiencia el aprendizaje del alumno. Cualquier conducta académica puede ser enseñada oportunamente si se tiene una oportunamente si se tiene una programación instruccional eficaz basada en el análisis detallado de las respuestas de los alumnos, y en la forma como serán reforzados. En su texto tecnología de la enseñanza (1970).Skinner dice explícitamente que “la enseñanza es simplemente la disposición de las contingencias de refuerzo” .
Otra característica propia de este enfoque, es el supuesto de que la enseñanza consiste en proporcionar contenidos o información (con un excesivo y pormenorizado arreglo instruccional) en el alumno, para que la adquiera. El programador – profesor cuando estructura los cursos y hace los arreglos de contingencias de reforzamiento mencionados, está interesado en perfeccionar la forma más adecuada de enseñar conocimientos y habilidades (contenidos) que, se supone, el alumno habrá de aprender.
Sklinner (1970) lo expresa de la siguiente manera; “enseñar es expresar conocimiento; quien es enseñado aprende más rápido que aquel a quien no se le enseña”.
Para Hernández (1991), esto ha llevado al conductismo a optar por los más aspectos más reproductivos de la educación (en oposición a los productivos).
El conductismo ha orientado la enseñanza hacia un polo reproductivo más hacia la memorización y la comprensión, que hacia la elaboración de la información. Es decir, ha destacado más estimulo informativo, que el papel del sujeto de la conducta; en consecuencia, no ha valorizado los aspectos de elaboración y producción.
Es prurito de tratar al sujeto como un objeto, privándole de la intencionalidad de propositividad, de auto que elaboración, es uno de los puntos más duramente criticados por los ideólogos educativos.
Por ultimo hay que señalar que para los conductistas (aunque no se cumplió lo que vamos a decir en ciertos programas de aplicación) la enseñanza debe estar basada en consecuencias positivas (reforzamiento positivo), y no en procedimientos de control aversivo (como el castigo y otros).


METAS Y OBJETIVOS DE LA EDUCACIÒN
Los conductistas sostienen una forma muy original de plantear los objetivos educacionales.
Según ellos para que haya eficacia en las situaciones educativas, las metas y los objetivos
no deben ser enunciados de un modo vago o demasiado ambiguo; más se deben traducir o reducir en forma más superables para conseguirlos y luego evaluarlos. Hay que elaborar objetivos conductuales:
a. Mencionar la conducta observable que debe lograr el alumno (su topografía, intensidad, frecuencia, etc.)
b. Señalar las condiciones en que debe realizarse la conducta de interés (dónde, cuándo y cómo se realiza).
c. Mencionar los criterios de ejecución de las mismas (para la evaluación posterior)
La enunciación conductual de los objetivos según conductistas, tiene varias ventajas: permite que el docente y el alumno tengan claridad sobre las actividades de enseñanza y de aprendizaje, respectivamente; dan lugar a una planificación y diseño instruccional adecuados, permiten obviar las formas de evaluación. En este sentido, se dice que los objetivos son los elementos esenciales de todo proceso instruccional.
Los objetivos generales de un plan de estudios, programa o curso(las conductas finales que se desea alcanzar ) pueden descomponerse o describirse en objetivos de naturaleza más específica(intermedios y específicos), de esta manera resulta mucho más fácil para el presente conducir a los alumnos a lo largo del curso. Debe existir congruencia entre ellos, de manera que exista una relación acumulativa de parte – todo (todo es la suma de las partes). La idea de formular este modelo de programas de un curso se basa en el principio de cualquier conducta compleja puede ser descompuesta en las partes que la conforman. Al enseñar las conductas componentes se puede seguir un procedimiento paulatino hasta lograr una conducta compleja final.
Esta forma de plantear los objetivos ha sido muy criticada por la fragmentación, el reduccionismo y la trivialización en que se hace una enunciación en extremo detallado de las conductas.


CONCEPTUALIZACIÒN DEL ALUMNO
Aunque se insistiera en que el alumno de la instrucción que los conductistas conciben y desean promover es un sujeto activo, al analizar el concepto de instrucción que adoptan, resulta obvio que el nivel de contingencias del profesor – programador, las cuales se plantean incluso desde antes d la situación instruccional .Por lo tanto, la participación y el aprendizaje del alumno están condicionados por las características prefijadas (frecuentemente rígidas) del programa conductual elaborado.
Se concibe al alumno entonces como un sujeto cuyo desempeño y aprendizaje escolar pueden ser arreglado desde el exterior (situación instruccional, los métodos, los contenidos, etc), siempre y cuando ambiental y curricular necesario. Basta entonces con programar adecuadamente los insumos educativos, para que se logre el aprendizaje de conductas académicas deseables.
Durante cierto tiempo, y de manera particular en la gran mayoría de las intervenciones realizadas por los conductistas en el aula, los trabajos se orientaron a fomentar en los alumnos la docilidad, el respeto a la disciplina impuesta, y por ende, la pasividad (Witnett y Winkler 1972). Implícitamente se privilegiaba la concepción de un alumno “bien portado” en los salones de clase que simplemente adquiría hábitos socialmente aceptables, la mayoría de las veces, estos no se asociaban precisamente con las verdaderas conductas académicas. En fechas más recientes, este enfoque asumió una actitud de autocrítica y reoriento sus prácticas, procedimientos y programas, con lo con lo cual demostró mayor apertura hacia el desarrollo de intervenciones que fomentasen comportamientos verdaderamente académicos, como el estudio, la lectura, etc.


CONCEPCIÒN DEL MAESTRO
Para este enfoque, el trabajo del maestro consiste en desarrollar una adecuada serie de arreglos contingencia de reforzamiento y control de estímulos para enseñar. Keller (1978) ha enseñado que en esta aproximación, el maestro es un ingeniero educacional y un administrador. Un maestro eficaz debe manejar hábilmente los recursos tecnológico – conductuales de este enfoque (principios, procedimientos, programas conductuales), para lograr niveles de eficiencia en su enseñanza y sobre todo éxito en el aprendizaje de sus alumnos.
Entre los principios deberá mejorar especialmente los referidos al reforzamiento positivo y evitar, en la medida de lo posible, los basados en el castigo (Skinner 1970).
Por otro lado, desde el punto de vista de la teoría del aprendizaje social de Bandura, el profesor es un modelo. En palabras de Reviere (1990):
Puede ser útil concebir al profesor como alguien que presenta constantemente modelos conductuales, verbales y simbólicos a los alumnos. Su eficacia dependería de la consistencia entre los modelos, la adecuación de estos a las competencias de los alumnos, la valencia afectivamente éstos y el propio profesor como modelo para los alumnos) y la efectividad de los procedimientos que el profesor ponga en juego en la presentación de modelos
Además, siguiendo las ideas de Bandura, el profesor no sólo provee modelos a los alumnos, también les presenta (intencionalmente o no) un contexto estimulante (de continencias de estimulación discriminativa y reforzante) en el cual los alumnos desarrollan predicciones y crean activamente expectativamente expectativas que les servirán para situaciones futuras de aprendizaje.


Concepción del aprendizaje
El tema del aprendizaje ha sido una de las categorías psicológicas que más han investigado los conductistas De hecho, para ellos, gran parte de la conducta de los seres humanos es aprendida y es producto de las contingencias ambientales. Explican el aprendizaje de manera descriptiva como un cambio estable en la conducta, o como diría el propio Skinner (1979), «un cambio en la probabilidad de la respuesta». De ahí se sigue que, si es de nuestro interés lograr que un alumno adquiera o incremente (aprenda) un repertorio conductual, es necesario utilizar los principios y/o procedimientos, entre los cuales el más importante es el reforzamiento.
El punto de Vista de Bandura sobre el aprendizaje tiene similitudes pero también diferencias con el anterior. Bandura acepta el papel central del reforzador contingente para la conducta aprendida, pero sostiene que el aprendiz es, en esencia, un predictor activo que obtiene información de los estímulos ambientales, especialmente del reforzador; éste no es un simple fortalecedor automático de las respuestas, sino un medio que provee información interpretable. Por lo tanto, en conjunción con el aprendizaje de las conductas, el aprendiz banduriano desarrolla expectativas, y a la larga estas llegan a tener un papel más relevante en el proceso de control de la conducta. Otra diferencia entre es el papel central que Bandura atribuye a los reforzadores vicarios (reforzadores obtenidos de un modelo por haber ejecutado una conducta y que el aprendiz observa, observa, codifica y Luego imita) y a los autogenerado(a partir del aprendizaje vicario, los niños van desarrollando mecanismos de autocontrol, autoeficacia y autoevaluación, y autor refuerzo) (Riviere 1990).
Desde el punto de vista conductista, en general, cualquier conducta puede ser aprendida, pues se considera que la influencia del nivel de desarrollo psicológico y de las diferencias individuales es mínima (véase Pozo 1989).Lo verdaderamente necesario y casi siempre suficiente es identificar de un modo adecuado los determinantes de las conductas que se desea enseñar, el uso eficaz de técnicas o procedimientos conductuales y la programación de situaciones que conduzcan al objetivo final( la conducta terminal).


Estrategias y técnicas de enseñanza.
La propuesta prototípica del enfoque conductista para la instrucción es la denominada enseñanza programada. Ésta es la alternativa que propuso Skinner (1970) para convertir la enseñanza, hasta entonces vista como un arte, en una técnica sistemática.
La enseñanza programada según Cruz (1986), es el intento por lograr en el aula los mismos resultados de control conductual que se alcanzan en los laboratorios, usando los siguientes principios conductuales.
La enseñanza programada es una técnica instruccional que tiene las características (Cruz 1986, p. 21):
a) Definición explícita de los objetivos del programa.
b) Presentación secuenciada de la información, según creciente asociada al principio de complejidad acumulativa.
c) Participación del estudiante.
d) Reforzamiento inmediato de la información.
e) Individualización (avance de cada estudiante a su propio ritmo)
f) Registro de resultados y evaluación continua.
La enseñanza programada se suele asociar comúnmente con las «máquinas de enseñanza» (y más recientemente con las computadoras y el modelo de Instrucción Asistida por Computadora, TAC, al grado de considerar que la primera no puede realizarse sin las segundas. Tal confusión se debe, en parte, al propio Skinner, pero la asociación no es correcta, dado que la enseñanza programada puede realizarse sin el empleo de algún tipo de maquina (mecánica o electrónica).

El elemento básico de la enseñanza programada, el cual puede definirse como una serie de segmentos que presentan cada vez más información. El programa se propone una vez que se analizan con el detalle los objetivos finales y se establecen las conductas que a la larga llevaran al logro de estos. Para la construcción de un programa se requieren tres pasos (Cruz, 198)
a) Determinación de los objetos del programa y análisis de las variables que hay que considerar. b) Redacción del programa
c) Rectificación y validación del programa.

Recientemente, Skinner (1984, citado en Woolfolk 1990) propuesto algunas directrices para mejorar la enseñanza y que resumen lo que ya hemos dicho:
a) Ser claro acerca de aquello que va a enseñar.
b) Asegurarse de enseñar, en primer lugar, lo que se considere necesario para el aprendizaje de cosas más complejas.
c) Permitir que los estudiantes avancen a su propio ritmo
d) Programar los temas.

Concepción de la evaluación.
Cuando el alumno va progresando en el programa, una condición importante, segun los conductistas, es que lo haga sin cometer errores (suele así, pero es el ideal de la enseñanza programada) Antes de ser sometido al programa, durante el avance y al final del mismo, el alumno es evaluado para corroborar sus cocimientos previos, su progreso y su dominio, final de los conocimientos o habilidades enseñados.
Los instrumentos de evaluación se conciben y elaboran con base en los objetivos enunciados previamente en el programa y tomando en cuenta la conducta observable, los criterios y las condiciones de ocurrencia de la misma; todo ello con el fin de asegurar la «objetividad» de la evaluación. A dichos instrumentos, formados por un conjunto de reactivos asociados estrechamente con los objetivos específicos, se les conoce como pruebas objetivas, pues se considera que aportan información suficiente para evaluar el desempeño de los alumnos sin necesidad de recurrir a juicios subjetivos del examinador. En este paradigma, el énfasis de las evaluaciones se centra en los productos del aprendizaje y no en los procesos, es decir, lo que interesa saber es qué ha conseguido el alumno al final de un ejercicio, una secuencia o un programa determinado, sin intentar ir más allá en busca de los procesos cognitivos, afectivos, etc.) que intervinieron durante el aprendizaje, o que, al final— cuando ya se ha alcanzado el resultado deseado—están provocando que éste ocurra.
Otra característica importante es que las evaluaciones no deben ser referidas a normas, como lo hacen las pruebas psicometrías, sino a criterios, porque lo que importa es medir el grado de ejecución de los conocimientos y habilidades en cuanto a niveles absolutos de destreza (Carlos, Hernández y García 1991).

El paradigma conductual ha tenido varias áreas aplicaron en el campo de la psicología educativa. Como no pretendemos presentar una visión completa de estas, solo diremos que algunas de las más relevantes son las siguientes:
a) La enseñanza programada. A principios de los años sesenta, se desarrolló gran cantidad de experiencias y aplicaciones de programas de enseñanzas diseñados con este enfoque (véase Cruz 1986). Como se ha dicho, en un inicio los programas fueron pensados para utilizarse en la máquinas de enseñanza, pero posteriormente los textos programados inundaron las aulas de los distintos niveles y modalidades educativas.
b) La programación por objetivos. La propuesta de organizar y secuenciar los contenidos curriculares de asignaturas y planes de estudio data de principios de siglo, de la época del nacimiento de la llamada pedagógica industrial (p.ej.los trabajos de Bobbit, Taylor, etc., que luego también influyeron en Tyler y Taba en el campo del diseño del curricular), así como de la aplicación del paradigma en el entrenamiento de la milicia. Ahora bien, en la década de los sesenta, en conjunción con los aportes de otras aproximaciones (p. ej. La sistemática educativa), surgieron los conocidos modelos de sistematización de la enseñanza (véanse Anderson y Faust 1975, Cago 1978) que tanta influencia tuvieron en este periodo y que pretendían tecnologizar la educación usando esta perspectiva.

El conductismo aplicado a la educación ha llegado a ser una fuerte tendencia e la psicología educacional que se inició los primeros escritos de Skinner en la década del 50 del siglo XX.
Sus principales aportes a la educación son:

La enseñanza programada de Skin.ner y su expresión en la instrucción asistida por computadoras.

La técnica de modificación conductual que desde los años 60 han sido muy utilizadas en diversos ámbitos educativos: educación especial, educación escolar (desde primaria a los niveles superiores), y en la sicopatología infantil y adulta.
3 Programación por objetos. Organizar y secuenciar los contenidos curriculares de asignaturas y planes de estudio. Los modelos de sistematización de la enseñanza.
La enseñanza programada de Skinner.
La enseñanza programada puede definirse como un recurso técnico, método o sistema de enseñar. Puede aplicarse por medio de máquinas didácticas, medios audiovisuales, computadoras, pero también por medio de libros, fichas, y aun por comunicación oral.
Los principios de la programación del proceso de aprendizaje expuestos por Skinner son los resultados de los experimentos para la enseñanza de los animales.
Estos principios pueden resumirse así:
a) Se puede aprender una conducta sólo realizando esa conducta concebida ésta solo como lo que es observado directamente.
b) Incluir en el programa de enseñanza el sistema de ayudas, tarea cuya solución se rige por el principio de la rigurosidad lógica en la exposición del material para el éxito de la enseñanza, El sistema de ayuda se va disminuyendo hasta que se elimina totalmente para que la respuesta o reacción se produzca de modo independiente.

c) La consolidación de las reacciones se logra ante todo con. el reforzamiento inmediato de cada paso correcto (ley del efecto). El control tiene una elevada importancia, el estudiante recibe la información inmediata de la adecuación de sus respuestas.

d) Dosis pequeñas y fáciles del material permiten frecuentemente al alumno. Convencerse de lo correcto de sus respuestas, sentir su éxito, lo cual, según Skinner, no sólo fija las respuestas correctas, sino también crea el ánimo de seguir adelante (ley de la disposición).

e) Para consolidar las reacciones se utiliza la repetición múltiple (ley del ejercicio).

f) La individualización del sistema de enseñanza posibilita una amplia adaptación de las condiciones de la enseñanza a las características individuales de los alumnos.

En cuanto a la relación profesor- alumno, el papel del profesor se reduce a la elaboración del programa mientras que el alumno adquiere un papel preponderante ya que autoinstruye, auto programa, recibe un aprendizaje individualizado.

Este sistema de enseñanza ha tenido una gran influencia sobre todo en la década del 50 al 70 del siglo XX principalmente en los Estados Unidos y también en otros países como Gran Bretaña, Nueva Zelanda y en algunas universidades de África. En América Latina ha sido ampliamente difundido.

La enseñanza programada resulta especialmente útil en los casos de pasividad de la enseñanza y en y en la educación a distancia.

Entre sus limitaciones podemos decir que reduce el aprendizaje a la instrucción, a la reproducción de los contenidos enseñados, se basa sólo en el ensayo y el error y no desarrolla el pensamiento teórico y creador en los estudiantes.

En términos generales la posición conductista en la educación se expresa en los siguientes aspectos:

1) Concepción de la enseñanza.

Consiste en el arreglo adecuado de las contingencias de reforzamiento, o también como la disposición de las contingencias de reforzamiento, o también como la disposición que es reforzada Es una enseñanza reproductiva (memorización y comprensión) no consiste en la elaboración de la información.

2) Metas y objetivos de la educación.

Consiste en la enunciación conductual de los objetivos, o sea de la conducta observable que debe lograr el alumno y sus criterios de ejecución.

3) Conceptualización del alumno

La actividad subjetiva interna del sujeto se ve fuertemente restringida por el programa conductual elaborado El desempeño del alumno es arreglado desde el exterior. Fomentar la docilidad respecto a la disciplina impuesta.

4) Concepción del maestro
El trabajo del maestro consiste en desarrollar una adecuada serie de arreglos de contingencia de reforzamiento y control de estímulos. Debe preferir el reforzamiento positivo y evitar en lo posible el castigo (Skinner) Para Bandura el profesor es un modelo y favorece en los alumnos predicciones y creación de expectativas.
5) Concepción del aprendizaje Consiste en lograr un cambio en /a probabilidad de la respuesta. (Skinner)
Para Bandura el aprendizaje es un predictor activo que obtiene información interpretable de los estímulos y el reforzador. Desarrolla expectativas. Destaca la importancia de los reforzadores vicarios.
6) Estrategias y técnicas de enseñanza.
Se destaca entre ellas la enseñanza programada y las máquinas de enseñar de Skinner.
7) Concepción de la evaluación
Se centra en los productos del aprendizaje y no en los procesos