Contacto:

Contacto:

SACHA INCHI

Comparte

Concepto

El sacha inchi o Plukenetia volubilis Linneo, perteneciente a la familia Euphorbiaceae, conocido también con los nombres de sacha inchic, sacha maní, maní del inca, maní del monte, maní jíbaro o inca peanuts, es una planta proteica oleaginosa silvestre (Arévalo, 2000). Es una liana trepadora, vigorosa, semileñosa y perenne de rápido crecimiento y desarrollo. Su eje principal alcanza una altura de más de 10 metros de largo y tiene hojas alternas acorazonadas de 10 a 12 centímetros de largo y de 8 a 10 centímetros de ancho, con nervaduras que nacen en la base y una nervadura central que se orienta hacia el ápice de la hoja. Valles (1994) señala que sus frutos están formados por cuatro cápsulas dehiscentes, es decir, que se abren naturalmente.

Dentro de las cápsulas se encuentran las semillas de color marrón oscuro, ovaladas, con un diámetro de 1,5 a 2 centímetros, ligeramente abultadas en el centro y aplastadas en los bordes. La semilla está compuesta en 33 a 35% de cáscara y 65 a 67% de almendra.

Características

Una de las características principales que hace atractiva la semilla de sacha inchi frente a otros productos alternativos es su alto contenido de aceites (54%) y proteínas (33%) (Hamaker, 1992). Además, es una de las semillas que posee mayor cantidad de ácidos grasos omega 3 (48,6%).

Es un alimento concentrado con más grasa que la crema de leche, más calorías que el azúcar y mayor calidad en vitaminas, proteínas y minerales que la carne de res (Valles, 1990). Esta característica lo hace muy recomendable como alimento frente a otros productos como la aceituna, las semillas de lino y el pescado. De acuerdo con el cuadro 2.1, la semilla de sacha inchi supera en porcentaje de ácidos grasos insaturados y en menor porcentaje de grasas saturadas a todas las semillas oleaginosas utilizadas para la producción de aceites para consumo humano, como oliva, soya, girasol y palma, entre otros.

Derivados

Los objetivos de largo plazo de los estudios sobre el sacha inchi se encaminan a la búsqueda de nuevas formas y modos de empleo de la semilla para el consumo humano, por ejemplo, como concentrado de proteínas para lactantes o harina desgrasada con elevado contenido de proteínas, entre otros. Estimaciones técnicas provenientes de pruebas industriales señalan la posibilidad de obtener del sacha inchi una tonelada métrica de residuos sólidos de la semilla luego del prensado, también llamados «torta», por cada hectárea al año y una tonelada métrica de aceite crudo por hectárea al año. El principal derivado de la semilla de sacha inchi es el aceite del mismo nombre. Otros derivados conocidos son el maní de sacha inchi, la semilla tostada, y la mantequilla producida artesanalmente para autoconsumo.

Asimismo, en una entrevista realizada a Juan Manuel Salaverry, gerente de la empresa Agropex, señaló que también podía ser utilizado como insumo en la industria de cosméticos. En una etapa experimental, se están logrando mezclas nutritivas de sacha inchi con maíz amarillo duro, arroz, plátano, yuca, harina para fideos, panes, galletas, leche y derivados lácteos. Por su naturaleza, la tecnología aplicada para su cultivo orgánico y el proceso industrial de extracción, el aceite de sacha inchi es un aceite de alta calidad para la alimentación.

Es el mejor aceite para consumo humano doméstico pues supera a todos los aceites utilizados actualmente, como aquellos de oliva, girasol, soya, maíz, palma, maní, etcétera. Ensayos sobre la extracción de aceites comestibles realizados en la Universidad Nacional de San Martín (Tarapoto), con métodos simples de cocción, molienda y separación por decantación, lograron 30% de aceite y 60% de torta (Vela, 1994). Además, en esa universidad se están realizando investigaciones para cultivar sacha inchi y evaluar su uso potencial como suplemento en la alimentación de aves de corral.

Tipos de usuarios

Entre estos se encuentran los consumidores directos y los industriales. Los consumidores directos son los que utilizan el producto en forma de aceite o artesanalmente en las zonas donde se cosecha, ya que es un producto muy popular entre la población nativa y mestiza de las áreas rurales de la selva.

Actualmente la semilla se consume tostada, cocida con sal, en confituras (turrón), como mantequilla o ingrediente de diversos platos típicos como inchi cucho (ají con maní), lechona api (mazamorra de plátano con maní), inchi capi (sopa de gallina con maní o sopa de res con maní), en los cuales reemplaza al maní. De igual modo, dada su composición y calidad, el sacha inchi puede ser utilizado en otras aplicaciones.

Los consumidores industriales son empresas peruanas pioneras en la extracción del aceite vegetal no refinado de sacha inchi mediante el prensado en frío. Este es un excelente aceite de mesa, apreciado en la gastronomía fina por su aroma y su sabor fresco y ligero. Inclusive se comercializa en los principales supermercados del país.

En la industria de suplementos nutricionales, debido a su alto contenido de omega 3, el aceite de sacha inchi es el suplemento perfecto para las personas que no consumen suficiente pescado o vegetales ricos en omega 3 u omega 6. La industria farmacéutica encuentra en este aceite un insuperable producto para la recuperación de la salud, pues ayuda a reducir el colesterol y las enfermedades relacionadas con el cáncer, además de mejorar la textura de la piel, entre otros muchos beneficios (Revista Amazónica, 2006).

En la actualidad existen empresas peruanas que, con el apoyo de importantes firmas extranjeras, han lanzado al mercado productos cosméticos basados en la semilla de sacha inchi. Es el caso de Rais Vida, empresa dedicada a la investigación y la fabricación de productos naturales, que ha lanzado al mercado una línea de productos con el nombre de Sayhsy, que combina las propiedades y los beneficios de productos como la maca, la hierba santa, el sacha inchi y el aloe andino, entre otros. La empresa Sederma París está desarrollando un producto similar, se trata de una de las más reconocidas empresas francesas, líder en la investigación y el desarrollo de principios activos para la industria cosmética.

Producción

Según Arévalo (2000), para su adecuada producción, el sacha inchi requiere ciertas condiciones idóneas como un terreno fácilmente adaptable a suelos francos; sin embargo, se debe cuidar el riego en suelos arcillosos debido a que genera la asfixia radical del cultivo debido a una mayor retención de humedad. El cultivo tolera suelos ácidos, pero se observa un mejor comportamiento en suelos con un pH de 5,0 a 6,0.

El sacha inchi crece desde los 100 hasta los 1500 m. s. n. m. y para un crecimiento sostenido requiere de disponibilidad permanente de agua. Se desarrolla bajo regímenes de precipitación que van de 1000 a 1250 m.m. Si la intensidad de luz es baja, la planta necesita mayor número de días para completar su ciclo vegetativo. Se observa que existe mayor fructificación cuando se encuentra plenamente expuesta a los rayos solares, con una humedad relativa promedio de 78% y una temperatura media de 26 °C.

En estas condiciones las plantas están prácticamente libres de enfermedades. Además, el cultivo responde muy bien a la aplicación de materia orgánica que puede ser compost, estiércol, humus de lombriz o material orgánico. Se recomienda aplicar 2 kilogramos de materia orgánica por metro cuadrado. De acuerdo con estos requerimientos, el cultivo de sacha inchi se puede realizar tanto en la selva como en algunas zonas de la costa del Perú que los poseen dentro de rangos aceptables (Arévalo, 2000).

Cultivo

El proceso de cultivo del sacha inchi se inicia con la preparación del terreno que se despeja a través de las fases de rozo, tumba, picacheo y quema. Además, se puede utilizar el raleado para permitir el ingreso de la luz solar. A la preparación del terreno sigue la propagación de la semilla, condicionada al inicio del régimen de lluvias para garantizar una buena germinación. La época recomendada es entre noviembre y febrero de cada año. Las semillas se propagan colocando una semilla por hoyo y se utiliza el sistema de tutoraje vivo; por lo general, se elige la eritrina por su rápido desarrollo y por tratarse de una leguminosa. Se distribuye aproximadamente un kilo de semilla por hectárea, con una distancia entre hileras de 2,5 a 3 metros y de 3 metros entre cada planta. La profundidad del sembrío es de 2 a 3 centímetros.

Respecto del control de malezas, por tratarse de una plantación que tiende a la obtención de un cultivo orgánico, el deshierbe debe ser manual. Igualmente, sobre el manejo de plagas y enfermedades, de acuerdo con las experiencias recogidas en los cultivos de sacha inchi en la zona estudiada, no se observa un ataque significativo de enfermedades. En el caso de plagas como las hormigas se realiza un control químico localizado en los nidos y, de presentarse otros insectos masticadores y chupadores, un control biológico.

Los controladores empleados son el Telenomus remus (parasitoide de los huevos), el Podisus nigrispinus y el Coleomegilla maculata (ambos predadores de larvas). A los 60 días de cultivo se realiza una primera poda de formación y podas de mantenimiento cada 30 a 45 días con el fin de mantener la plantación a una altura adecuada.

La fertilización utiliza como fuente de nutrientes materia orgánica (gallinaza, humus de lombriz, guano de corral) y magnecal para balancear el pH del suelo y facilitar la descomposición y el aprovechamiento de la materia orgánica. Los niveles de fertilización adecuados son 100-70-70 de N-P-K, aplicados la mitad a la siembra y la otra mitad a los 45 días. Asimismo, se utiliza abono orgánico: guano de vacuno, humus de lombriz con magnecal y, en el caso de este último, al momento de la siembra.

La cosecha se realiza en forma manual, ya que las cápsulas que contienen el fruto se desprenden fácilmente, y se inicia después de nueve meses de la siembra. Se debe cosechar cuando las cápsulas toman un color marrón oscuro. Luego de la cosecha, las cápsulas se ponen al sol y, por ser dehiscentes, expulsan las semillas. En caso esto no ocurra, se realiza la trilla manual con cuidado de no partir la semilla.

Producción en el Perú

De acuerdo con información obtenida del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) para el año 2007, toda la producción de sacha inchi proviene de la zona Nororiental del país, principalmente de los departamentos de Ucayali, Loreto y San Martín (BCRP, 2008).

Los principales cultivos de esta zona son el plátano, la yuca, el arroz, la caña de azúcar y la palma aceitera. Estos cultivos representan 76% de la producción total con una producción agregada de 2 630 861 toneladas y 52% de la superficie sembrada de la zona con 68 542 hectáreas. La producción de sacha inchi asciende a 2406 toneladas (0,1% de la producción total) sobre una superficie sembrada de 220 hectáreas (0,2% del total del área sembrada).

Es importante mencionar que esta producción corresponde a un aumento de la superficie sembrada debido principalmente a la acción del Gobierno Regional Loreto. De acuerdo con el cuadro 2.2, en el año 2007 bajaron los precios en chacra del plátano y la caña de azúcar respecto del año anterior, mientras que los precios de la yuca, el arroz y la palma aceitera aumentaron. En el caso del sacha inchi, el año 2007 aumentó su precio 33% en promedio frente al año anterior.

Finalmente, es importante mencionar que, de acuerdo con la información proporcionada por la ingeniera Guadalupe Canales representante de la empresa Agroindustrias Amazónicas (AA), ya se cultiva sacha inchi en zonas como Jaén, San Ignacio, Bagua, Santa Cruz, Cutervo y en las partes altas de la provincia de Utcubamba, lugares donde los agricultores utilizan este cultivo como alternativo a la hoja de coca.

En general, estima que en estas zonas son alrededor de 1500 los agricultores interesados en este cultivo y calcula que hay más de 1800 hectáreas en proceso de producción. Sin embargo, esta información no es registrada aún en las estadísticas formales del país. No se registran cifras oficiales sobre cultivos de sacha inchi en la costa; sin embargo, Justiniano Cabrera, gerente general de Agroexportadora Los Olmos, afirma que existen agricultores de Olmos y Motupe (región Lambayeque) que han empezado a producir plantones y cultivar esta semilla en menor escala.

El aceite de sacha inchi

De forma general y esquemática, el proceso de extracción de aceite a partir de las semillas se muestra en el gráfico 1; sin embargo, se debe destacar que existen algunas variantes en este proceso que tienen consecuencias tanto sobre su calidad como en la productividad.

A continuación se describen las etapas principales:

1) Molienda: La extracción del aceite se realiza con mayor eficiencia cuando la semilla se somete a una trituración previa o a una laminación. Para esta operación existen molinos diseñados para producir la rotura de la semilla. El diámetro de los cilindros de un molino de rodillos varía de 200 a 400 milímetros y su longitud es de 1000 milímetros. También se utilizan con este fin los molinos de martillo o cilindros dentados.

2) Calentamiento: favorece el proceso posterior de extracción. Las gotas de aceite repartidas en la masa de la semilla se unen entre ellas para originar gotas más grandes, que salen más fácilmente de la masa de la semilla, por efecto de la elevación de la temperatura. Es importante mencionar que el calentamiento de las semillas se debe realizar con equipos adecuados para no producir alteraciones físicoquímicas u organolépticas en el aceite.

3) Método de prensado mecánico: el principio de extracción mecánica se basa en la aplicación de presión sobre una masa de productos oleaginosos combinados en bolsas, telas, mallas u otros. Este proceso puede hacerse mediante prensas continuas o discontinuas.

4) Método de extracción por solvente: este proceso se realiza con hexano, el cual elimina los constituyentes no oleosos, como la proteína y la fibra. Prácticamente es el único método para conseguir una extracción casi completa del aceite.

Perecibilidad, productividad y complejidad tecnológica

El tiempo de vida del aceite de sacha inchi se ha estimado en 18 meses en condiciones óptimas de almacenamiento, es decir, en un lugar seco, fresco y por debajo de los 30 ºC, lejos de la luz solar y con el envase sellado. En cuanto a la productividad, en general, se obtiene 12% de aceite por cada kilogramo de semilla; sin embargo, este porcentaje puede variar en función del método de extracción aplicado. Los métodos para la extracción de aceite son: extracción mecánica y por solvente.

Trazabilidad y certificación orgánica

Debido a las altas exigencias de los mercados internacionales y la orientación del producto, se hace necesaria la obtención de certificaciones tanto para su comercialización orgánica como para los procesos de la cadena productiva. La certificación orgánica se basa en normas de producción acreditadas por los organismos destinados a este fin como el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos, la Comunidad Económica Europea y el JAS en el caso de Japón. El más alto potencial del sacha inchi se encuentra en su uso como ingrediente de suplementos dietéticos que sean fuente de sustancias esenciales y benéficas como ácidos grasos y proteínas en polvo.

Por tanto, resulta vital para el sacha inchi la certificación de la FDA, sobre todo si se sabe que desde que este organismo aprobó una solicitud de salud en favor del consumo de ácidos grasos omega 3 para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares el mercado para los ácidos grasos esenciales en los Estados Unidos ha crecido anualmente, con una tendencia a seguir en aumento.

En el caso de las certificaciones de los procesos de la cadena productiva, estas garantizan la calidad y dan seguridad al consumidor del control de los procesos desde la materia prima hasta la distribución. El proceso para elaborar aceite de sacha inchi puede ser certificado en sus diferentes etapas con la certificación HACCP, que resulta importante para garantizar las buenas prácticas de manufactura y la inocuidad del producto durante el proceso de transformación, lo que otorga garantías a los consumidores de productos orgánicos cada vez más interesados en llegar hasta la fuente de sus materias primas y elegir aquellos productos que aseguren la sostenibilidad del medio ambiente.

La certificación orgánica garantiza que la materia prima del aceite es orgánica. La diferenciación de otros productos similares se logrará como consecuencia de haber obtenido estas certificaciones.

BIBLIOGRAFÍA

Brack, A. (1999). Plukenetia volúbilis L. Diccionario Enciclopédico de Plantas Útiles del Perú. Cuzco, PNUD, 550 pág.

Hazen y Stoewesand. (1980). Resultados de análisis del aceite y proteína del cultivo de sacha inchi. Estados Unidos, Universidad de Cornell.

Manco, Emma. (2006). Cultivo de Sacha Inchi. San Martín, Ministerio de Agricultura, Instituto Nacional de Investigación y Extensión Agraria (INIA). Junio 2006.

Ministerio de Agricultura. (2002). Estadística Agraria Trimestral. Sistema de Información Agraria (SIAG). Lima, MINAG, julio-setiembre 2002.

Pascual, Ch. G. y Mejía, L. M. (2000). “Extracción y Caracterización de Aceite de Sacha Inchi”. En: Anales Científicos UNALM. Vol. 42, enero – marzo. Lima, UNALM, pág. 144-158.

Proyecto Omega. 2002. El Inca Inchi. Lima, Agroindustrias Amazónicas, 6 pág.

Soukup, J. (1987). Vocabulario de los Nombres Vulgares de la Flora Peruana y Catálogo de los Géneros. Lima, Editorial Salesiana, 436 pág.

Valles, C. (1995). Sacha Inchi, Importante Oleaginosa Selvática. Ciudad, Pura Selva, pág. 40-41.

Electrónicas

Aceite de Sacha Inchi: Omega 3 en la Amazonía Peruana en: http://www. agenciaperu.com

INIEA – SUDIRGEB – EEA. “El Porvenir, Cultivo de Sacha Inchi, Junio 2006 en: http://www.incainchi.es/pdf/1358.pdf

Gamarra Camacho, Lourdes; Flores Albino, Betzabe (Universidad Peruana Unión, 2015-02-17). Efecto hipolipemiante del aceite de Sacha Inchi (Plukenetia volubilis Linneo) en adultos de 35 – 64 años con hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia en el Asentamiento Humano Nueva Alianza Chaclacayo – Lima, 2014. Disponible en: http://repositorio.upeu.edu.pe/handle/UPEU/6/browse?value=Sacha+inchi&type=subject