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ACTOS JURÍDICOS DEL DERECHO COMERCIAL SOCIETARIO 

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a.         Naturaleza jurídica

Los actos jurídicos del Derecho Comercial Societario -o Derecho Empresarial Societario- son una sub especie dentro del gran espectro de los actos jurídicos empresariales. Debe quedar claro pues que a partir de nuestro punto de vista no son  de ningún modo “actos de comercio”.

Se ha discutido mucho acerca de la naturaleza jurídica del “acuerdo societario” , al respecto la doctrina no es pacifica en el tema y menos existe una posición mayoritaria. Antes de explicar cada figura de un modo específico podemos decir que cuando hablamos de los actos jurídicos del Derecho Empresarial Societario nos estamos refiriendo tanto a la “convocatoria a junta” como a los “acuerdos societarios” y “decisiones societarias”. Estas figuras de ningún modo pueden ser contratos pues, por un lado, no encontramos una relación jurídica en cuyas aristas se establezcan dos voluntades con intereses distintos o contrapuestos, no existe una voluntad bilateral o plurilateral, la voluntad que de dichos actos jurídicos emanan es una o “unitaria”, aunque de carácter “colectivo”, pues quien expresa la voluntad es la persona jurídica y no cada uno de los socios y, por otro lado, la voluntad unilateral del citado acto jurídico no tiene por fin inmediato y exclusivo el establecer un vínculo patrimonial.  

¿Son negocios jurídicos? Nosotros creemos que la respuesta debe ser negativa  por las siguientes razones: El negocio jurídico desde sus orígenes fue creado dentro del ámbito del Derecho Civil y si consideramos que todos los actos jurídicos empresariales son distintos por su especial naturaleza frente a los actos jurídicos civiles, no podemos luego decir que son negocios jurídicos, pues éstos constituyen una institución eminentemente civilista; y, porque el negocio jurídico como abstracción jurídica fue elaborado dentro de la lógica propia de una manifestación de voluntad individual que al cumplir ciertos requisitos inmediatamente era protegida por el Estado a través del reconocimiento de sus efectos por la legislación positiva, no pudiendo ser esto aplicable a los acuerdos societarios por cuanto aquí es necesario, previamente, que los socios deliberen y muchas veces el sentido del voto individual no coincide con la voluntad social y, por ende, la legislación positiva no habrá de reconocerle, a dicho voto, efecto jurídico alguno, por lo que concluimos que la disciplina de la validez del negocio jurídico es de naturaleza distinta a la disciplina de la validez de la deliberación social que concluye en una decisión o acuerdo societario. 

Clases

a.         Convocatoria a junta societaria

A diferencia de la decisión o del acuerdo societario, la convocatoria no necesariamente es un acto colectivo, pues ésta puede ser realizada por el único gerente general de la sociedad y, en algunas ocasiones, hasta por un magistrado judicial. Pero también puede ser un acto colectivo, aunque a diferencia del acuerdo o decisión societaria, no porque sea la voluntad unitaria de los socios, sino porque puede emanar de una entidad de naturaleza colegiada como lo es el directorio de la sociedad -órgano social distinto a la junta general de socios-, de lo que se puede concluir que la naturaleza de la convocatoria varía, o acto colectivo o acto singular, dependiendo del órgano social o sujeto individual que la realice.       

b.        Decisión societaria y acuerdo societario          

Toda junta general de socios, con el quórum respectivo, ya tiene expedita la posibilidad para decidir sobre cada uno de los puntos establecidos en la agenda de la respectiva convocatoria.

Ahora bien, ¿la decisión societaria y el acuerdo societario son conceptos distintos o iguales? La respuesta es sí y no ¿por qué? Porque no toda decisión societaria -a nuestro parecer- es un acuerdo societario, aunque sí, todo acuerdo societario es una decisión societaria. Y ello se explica porque la decisión societaria es aquel acto jurídico, de tipo colectivo, que representa una voluntad emanada del voto unánime o mayoritario de los socios -por lo que se admite de modo válido la discordia en la votación de éstos-, en cambio, el acuerdo societario es un caso distinto como en adelante ya veremos. 

La palabra “acuerdo” proviene del latín accordãre (acordar) que deriva de cor, cordis que significa corazón, de donde “acordar” significa “determinar o resolver de común acuerdo (…)” . Siendo más precisos con la terminología, “acuerdo” significa “(…) concordancia de voluntades para dejar establecido algún compromiso” , también significa “(…) conforme, unánime” , o, “(…) fase de la asociación humana que según el predominio de lo personal o de lo humano, tiende a expresarse como pareja o como concordancia, armonía, asimilación, concordia, fraternidad (…)” . De lo expuesto podemos concluir que “acuerdo” significa concordancia en la votación de los socios, es decir, que el sentido de las votaciones es el mismo, por tanto, un acuerdo no es fruto de una mayoría -como sí ocurre en la decisión societaria-, en consecuencia, habrá acuerdo societario cuando el resultado de la votación sea unánime, pues allí no existe discordia alguna en la votación de los socios. 

Creemos pues que el nomen iuris correcto que debe utilizar la Ley General de Sociedades es el de “decisión societaria” pues ésta admite tanto la concordia como la discordia en las respectivas votaciones de los socios.