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TECNOLOGIAS APROPIADAS EN LA ZONA DE AMAZONIA

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La arquitectura en la Amazonía siempre se ha visto estrechamente relacionada con los factores climáticos, debido a sus condiciones de fuerte calor y humedad, además de lluvias constantes. Los problemas más significativos son la radiación solar excesiva y la alta humedad; por esto la sombra y el movimiento del aire son dos factores que influyen en el diseño de la casa tradicional en la selva. Tanto la morfología rural como la forma arquitectónica, responden al hecho de sacarle ventaja a la vegetación y a la misma construcción, de tal manera que se encuentre la adecuada sombra y ventilación.

Tradicionalmente las casas están aisladas y protegidas por los árboles y tienen techos de dos aguas muy amplios. Muy altas y sin paredes, las habitaciones son de una construcción mínima, casi comparable a un parasol. En esta zona lo importante no son las paredes gruesas para detener los rayos del sol y la transmisión del calor; se trata de una construcción ligera para responder con rapidez a cualquier cambio relevante en la temperatura nocturna. En lugar de una construcción concentrada en una reducción del contacto con el exterior, como en la Costa o en la Sierra, en este lugar la vivienda nativa está totalmente expuesta al aire, inclusive debajo del propio piso. Estas casas también demuestran una habilidad sorprendente de integración con relación a las condiciones de su clima.

Casa rural

En términos arquitectónicos, los grandes cambios en la forma de la vivienda indígena y su organización se deben al contacto con la sociedad mestiza. En su búsqueda de imitar la casa neo-colonial, muchos grupos nativos han abandonado la vivienda «cocamera» en favor de la casa individual sobre pilotes. La cocamera ha sido preservada por algunos grupos, pero exclusivamente como centro ceremonial (Primera etapa).

Con la introducción de los mosquiteros, las tribus abandonaron las «casas-dormitorio» en beneficio de la «gran casa» y bajo la influencia de los colonos, el tamaño de los edificios disminuyó y el número de familias albergadas se redujo proporcionalmente (Segunda Etapa). Al tenerse más contacto con la sociedad mestiza, poco a poco se dieron dos transformaciones importantes. Primero, perdió las relaciones de clan entre vecinos y de parentesco. (Hertz, 1989).

La aldea mestiza se desarrolló alrededor de un espacio central que es la cancha de fútbol. Hoy la morfología indígena es una copia fiel de este patrón. Además, el diseño arquitectónico de la vivienda indígena ha perdido su característica de carecer de cerramientos y ahora está cerrada con paredes de corteza de Pona y muchas veces posee puertas. La cocina ahora está construida en un volumen aparte pero físicamente conectada al edificio (Cuarta Etapa).

Casa Urbana

Como la morfología rural, el patrón urbano es el resultado de la relación de muchos factores que han intervenido en su formación: los aspectos políticos y sociales, además de la tecnología, los materiales propios de la región y el clima. A veces es difícil separar los factores climatológicos de los demás mencionados. Sin embargo, la ciudad es una colección de construcciones y cada uno de estos responde al clima; de ahí que se puedan detectar las tendencias relacionadas a él.

Morfología urbana.

Tradicionalmente, en la zona cálido-húmeda, los edificios están apartados y rodeados por árboles. El diseño de un pueblo es libre y disperso. El cambio hacia una mayor densidad en la zona urbana en estas regiones tropicales es algo visible. La zona tropical, aunque poco poblada, es en el Perú el lugar que está creciendo con mayor rapidez.

Esto se debe a muchos factores, entre ellos el mejoramiento a nivel de la sanidad y la salubridad; mejores condiciones de vida; existencia de medicina preventiva y curativa y, por otro lado, por el nacionalismo; por un deseo de mejores ingresos y el acceso a una vida más moderna. 

Arquitectura.

En general, en los trópicos húmedos lo importante es lograr un nivel alto de sombra y de esta manera evitar la penetración de los rayos solares. En este caso, la sombra debe formarse exteriormente, o sea, por la arquitectura de los exteriores de tal manera que la construcción se proteja no sólo del sol sino también de las lluvias. Las paredes deben ser lo más abiertas posibles para permitir la ventilación. La arquitectura en la zona húmeda tiene que responder a la acción de las lluvias, del sol, del alto nivel de humedad y de la falta de viento.

Es obvio que todavía existen diferencias entre la casa tradicional rural y la tradicional urbana, aunque también se puede observar aspectos comunes entre ellas. Además del patrón o morfología de las viviendas, las cuales en zonas rurales son de baja densidad y en zonas urbanas de mayor, existe una diferencia notable en el uso de los materiales. En el campo, un factor primordial de la configuración arquitectónica es la disponibilidad entre las técnicas de construcción tradicional del campo y las técnicas de la ciudad.

Los factores determinantes en el desarrollo de la expresión arquitectónica en ambos lugares son la accesibilidad y disponibilidad de los recursos directos e indirectos.

La tradición de la cultura urbana, con el cultivo de sus conocimientos y su filosofía racionalista, es bastante diferente de la tradición rural. En el campo, por ejemplo, las raíces de la arquitectura no tienen un origen identificable. En contraste, en zonas urbanas se puede categorizar a los edificios por el año de su construcción, debido al uso de materiales y cambios de estilo. La transformación de la vivienda indígena es a largo plazo. Los cambios debidos a la introducción de materiales, técnicas de construcción, detalles y accesorios son impredecibles. Ambos factores, culturales (de gusto o preferencia) y económicos (mayores ingresos o accesibilidad a materiales) pueden influir en esta transformación a lo largo del proceso. Muchas veces, desde la óptica rural, el único progreso de valor es la influencia de las construcciones urbanas. Por ser inapropiada, esta preferencia equivocada causa un desajuste tecnológico irreparable y muchas veces resulta ser un patrón de arquitectura poco apropiado al lugar y clima.

Algo notable es la diferencia entre el uso del espacio de una vivienda rural y una urbana. Primero, la casa urbana es limitada espacialmente en una forma estricta. La casa tradicional de la ciudad está limitada por el tamaño del lote y, usualmente, ella ocupa todo el ancho del terreno. La casa rural, por el contrario, está ubicada en un ambiente bastante mayor y, en sí, define un lugar con límites más vagos. Aquí la idea de límite es bastante diferente. Principalmente por la influencia española en la casa urbana, la diferencia del uso del espacio dentro de la casa es aún más marcada. Un ejemplo es el uso del corredor o hall en la casa tradicional de la ciudad, un producto de la dominación española y de un contexto extranjero que ha evolucionado a través de los años. La casa indígena en contraste, posee una noción de uso del espacio bastante diferente. Aunque existe una cierta similitud entre las características formales de la casa, tanto rural como urbana, basadas en un contorno, planimetría y volumetría a veces parecido, el uso o finalidad de los espacios interiores es algo diferente.

La composición orgánica de la casa indígena está basada en la importancia dada al espacio más usado. En contraposición, por la simbología cultural, la vivienda urbana produce espacios de alta importancia pero poco usados, como puede ser la «sala de recepción»

Vida Cotidiana

Obviamente, la respuesta a determinado clima está mediatizada por nuestro estado de descansando, etc. Para entender todos estos factores, hay que saber algo sobre los principios de la pérdida de calor del cuerpo humano por la radiación, convección y evaporación. Los dos primeros solamente pueden darse cuando el aire y el medio ambiente tienen una temperatura más baja que la del cuerpo. La pérdida por evaporación, únicamente puede darse cuando el aire es lo suficientemente seco para absorber más vapor. El índice de pérdida varía con la humedad del aire y con la velocidad de éste soplando contra la piel.

Las costumbres sociales y religiosas y, por otro lado, la economía tienen una relación bastante fuerte con el clima y una influencia en éste en el sentido de buscar una mayor comodidad.

En el caso del clima húmedo, la actividad se desarrolla durante el día y durante la noche cuando no hay lluvias; aunque la mayoría se guarece para dormir por la posibilidad de algún aguacero. Este es un territorio en el que ir ligero de ropas es algo aceptable. En lugares que carecen de electricidad, la tendencia es descansar durante la noche y empezar a trabajar temprano, con la salida del sol.

Materiales y métodos constructivos

El arquitecto, además de tener presente la idea de brindar confort, debe prestar atención a la seguridad de los habitantes, debido a la violencia del clima, al rápido deterioro de algunos materiales de construcción y a los daños de las estructuras en sí. En climas con cambios bruscos, sus efectos en los materiales de construcción son algo muy importante. El diseño arquitectónico, la selección de materiales y los detalles de construcción son de alta importancia.

En la Selva hay una variedad grande de materiales, algunos tradicionales y propios del lugar y otros que son el resultado de la revolución industrial. Generalmente se puede observar el uso de ambos tipos de materiales. Un problema típico en la selva es, cómo acomodar la rigidez del techo con la necesidad de expansión por dilatación de los materiales y con la necesidad de su resistencia a los vientos. En las zonas húmedas, los factores más destructivos son: la humedad, filtración de la lluvia, la radiación solar, el moho, los hongos y los insectos.

A continuación se analizaran algunos de los materiales y sus métodos constructivos, comúnmente utilizados en la selva. Muchos de ellos son productos naturales utilizados por milenios, pero otros han sido introducidos de forma inadecuada, siendo finalmente perjudiciales para el medio ambiente y el hombre en sí.

Superficies

Paredes y Techos.

En los trópicos la incidencia de radiación en el techo suele ser mayor que en las paredes. Es por esto que las paredes pueden tener menor resistencia frente al calor que el techo, si bien deben tener una demora de transmisión similar. Tanto para los techos, como para las paredes, una manera bastante económica de reducir la transmisión del calor, es mediante el color. Una pared pintada de blanco tiene un nivel de absorción muy bajo. En los trópicos, muchas veces las paredes de color blanco pueden causar problemas con el relumbre; entonces un color como el beige sería el mejor. Como resultado tienen la misma reflexión.

En los climas cálido-húmedos, con cambios diarios muy limitados, además de altas temperaturas y humedad, lo importante es la ventilación; incluso la ventilación del espacio entre el techo y el cielo raso. Techos dobles, con espacios para ventilar el aire retenido entre las dos capas, son una buena solución. Bajar la temperatura del techo también es de importancia; por eso, un techo ligero y reflectivo es la mejor solución. El techo debe tener un retardo de transmisión de no más de 4 horas.

Los materiales considerados apropiados para un techo ligero en los trópicos húmedos pueden ser:

1.         Techo de láminas galvanizadas; una cámara de aire; un falso techo no demasiado delgado.

2.         Techo de asbesto-concreto pintado de blanco; cámara de aire; capa de aluminio; falso techo de yeso.

3.         Techo de tejas o asbesto; cámara de aire; capa de aluminio aislante (igual a 22 mm. de fibra de vidrio); cualquier falso techo.

La recomendación hecha por Koenigsberger y Lynn es: la temperatura del cielo raso, no debe ser más de 4.5 grados mayor que la temperatura del aire, cuando el techo está sujeto a la radiación solar.4

Pisos.

El piso actúa de una manera parecida a las paredes y el techo en la transmisión del calor, aunque existen dos diferencias. Primero, el calor del piso puede pasar, a través de la tierra y de ella, por los costados de la edificación, al aire exterior. Este fenómeno es evidente pero insignificante en zonas calurosas. Segundo, el movimiento por convección varía, dependiendo si el piso es más cálido o más frió que el aire interior.

Por el mecanismo térmico de ir el calor hacia el frío y no el frío hacia el calor, un piso cálido cederá su calor al aire subiendo por convección y un piso frío no podrá tomar el calor del aire, puesto que siempre el aire caliente estará arriba. Es por eso que un piso frío no contribuye significativamente a enfriar un ambiente cálido.

En climas húmedos, el rápido enfriamiento de la casa durante la noche es importante. Un piso elevado sobre la tierra, bajará más rápidamente su temperatura que uno que esté directamente en la tierra. Además, están las ventajas de un aumento en la ventilación, un mayor control del polvo y un mayor cuidado con los insectos. En este caso, el piso debe ser lo más delgado posible y sin mucha masa térmica.

En circunstancias donde el piso tiene que estar directamente sobre la tierra, por lo menos encontramos la ventaja de una atenuación de la temperatura interior durante el día. Es más difícil calcular la contribución del piso a la ganancia de calor total de la casa para aquellas ubicadas directamente sobre la tierra, que para casas sobreelevadas, en donde la ganancia del piso está calculada como cualquier otra superficie en donde no se toma en cuenta la radiación solar.

Materiales

Bambú.

Un material prevaleciente para construcción de casas en las zonas húmedas es el bambú. Sin embargo, si éste no está bien seco y protegido de la humedad, no dura lo suficiente. Tanto en India como en los Estados Unidos, se ha experimentado con el bambú como un molde para el cemento y también como refuerzo del concreto. En el Perú se ha trabajado con el bambú como un refuerzo vertical para adobes.

Algunos de los problemas del bambú es su falta de elasticidad, sus límites de ancho, la variedad del nivel de humedad interior y su bajo nivel de adhesión con el concreto. Antes de utilizar el bambú y para mejorar su tiempo de utilidad, es mejor secarlo hacia arriba de la tierra y en posición vertical. Además, después de secarlo, es bueno bañarlo con un impermeabilizante.

Palma.

Son comúnmente halladas en zonas cálido-húmedas y sirven para la construcción de casas, barcos y petates. Los troncos también pueden servir como postes o travesaños. Estas hojas funcionan bien en lugares de temperaturas altas y con una gran necesidad de provocar movimientos del aire. Con este material, siempre está el peligro de los insectos y generalmente, tiene que reemplazarse cada 4 ó 5 años.

Sin embargo, con el uso de defensas y protectores contra estos insectos y con una construcción elevada de la tierra, se puede prolongar la utilidad de la estructura hasta 15 años. Otro problema permanente es el peligro de incendio.

Adobe y Tierra

Por sus bajos costos, es un material común en los trópicos. En términos bio-climáticos, es un material mejor utilizado en zonas cálido-secas, por su capacidad de almacenar calor y nivelar los cambios diarios, dotando de un nivel de comodidad más alto día y noche. En el Perú existen unas zonas de los trópicos húmedos, como Tarapoto, en donde el uso del adobe es prevaleciente.

Generalmente, las construcciones de las paredes empiezan en una excavación de 15-30 cm. bajo la tierra. Por su poca resistencia contra el peso, las paredes tienden a ser anchas. Asimismo, por el ancho de la pared y su resistencia contra la conducción del calor, los cuartos son interiormente más frescos. Las paredes pueden ser bloques de adobes, formados en moldes de tierra compacta.

Usualmente el techo está hecho de vigas de madera, cubierto de planchas de madera o de palma. Una capa de hojas está tapada con Iodo. En Egipto y Persia, los adobes sirven no sólo para las paredes, sino para los techos también.

Otro problema de los adobes es su poca resistencia contra los temblores y su alto peso en el momento de caer. También carecen de resistencia contra las precipitaciones, y por eso requieren un alto nivel de mantenimiento. Para reducir esta necesidad se ha mezclado cemento con Iodo a fin de endurecer los adobes. Generalmente se usa de un 5% a un 15% en la mezcla.

Ladrillo

Los ladrillos tienen mucho uso en las zonas urbanas de los trópicos. Por la escasa tecnología aplicada a su producción y la falta de control de calidad, su resistencia y durabilidad varían mucho.

Aunque son de poca resistencia estructural, los ladrillos con huecos tienen una buena aplicación por su resistencia térmica. El problema, en zonas con muchas lluvias, es su permeabilidad.

Concreto y Bloques de Cemento.

Es el material que viene siendo utilizado con mayor frecuencia en la construcción. Un producto común, es un bloque hecho con arena y cemento, es una mezcla casi seca y fabricada con una maquinita de compresión. Para reducir el peso, ahorrar materiales y mejorar su resistencia contra la transmisión del calor, es mejor que sean hechos con huecos en el centro. Tienen menos resistencia contra la’ penetración de la lluvia que los ladrillos y, como los ladrillos, siempre hay variaciones en la calidad del producto.

En climas cálidos, el concreto se puede deteriorar por la acción de minerales, una mala obra y por el clima. Las altas temperaturas aceleran las reacciones químicas y los cambios diarios causan una expansión y contracción fuerte. En las zonas húmedas, el cemento puede endurecerse en las bolsas. Debido a las fluctuaciones en las temperaturas, el concreto puede rendirse.

Madera

En las zonas húmedas, si bien hay una gran abundancia de madera, existe también mucha variedad en la calidad.

El triplay se usa cada vez con más frecuencia, aunque la mayoría no tiene resistencia contra la deslaminación al exponerlo a la lluvia y al sol. Además, existe en la madera la propensión a deteriorarse debido a la putrefacción y a la acción de los insectos.

Si se trata bien se puede utilizar algún tipo de madera típica de la zona para el recubrimiento de las paredes, evitando la putrefacción, así como retardando el fuego en caso de incendio

Aislantes

Mediante la utilización de aislantes se puede reducir la ganancia de calor por las superficies de las casas. Hay tres maneras básicas para colocar los aislantes:

1.         En las superficies de paredes, pisos y techos.

2.         Adentro de las estructuras de paredes, pisos y techos.

3.         En el uso de superficies de baja emisividad, al interior de los espacios dejados en las estructuras de las paredes, pisos y techos.

La fabricación de aislantes no siempre requiere de alta tecnología; por ejemplo, los aislantes hechos en planchas pueden ser realizados con materiales orgánicos como caña o madera; reducida a una masa, tratada con químicos que la hagan impermeable, posteriormente se formará planchas como fieltros y luego serán secados y cortados. Pueden ser bañadas o pintadas con asfalto para hacerlas más resistentes.

También se pueden hacer aislantes con una mezcla de madera y concreto amasados, formando planchas de 3 a 8 cm. de grosor.

Metales

Una desventaja en relación con otros materiales indígenas es que muchos metales necesitan ser importados. En las zonas húmedas hay siempre problemas con la corrosión.

Sin embargo se pueden utilizar en proporciones bajas, como en la fabricación de piezas específicas para el anclaje de las columnas a los bloques de concreto, y así eliminar los factores que deterioran la estructura de la madera en la selva

Plásticos

En muchos países los plásticos se tienen que importar. Si bien su uso es ventajoso en relación con otros materiales convencionales, en climas tropicales, se debe utilizar en el interior de la casa, en vez de fuera de ella.

Su uso como aislante, con cañas y partes eléctricas, es bueno. Su deterioro se debe a la radiación ultravioleta y al fuerte calor. Muchos plásticos, al entrar en combustión, emiten gases bastante peligrosos.

Pintura

Debido a la alta radiación y al calor, la pintura dura poco en los trópicos. Por esto existe la necesidad de repintar, especialmente los techos. Esto puede ser un factor importante al decidir los materiales. Muchas veces, en zonas húmedas, en la pintura de aceite se forman burbujas por el vapor atrapado.