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La carga administrativa

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Si preguntáramos a la persona de a pie típico su opinión acerca del sistema impositivo, seguramente recibiríamos una respuesta muy expresiva (tal vez salpicada con varios adjetivos malsonantes) acerca del dolor de cabeza que provoca la preparación de su declaración de impuestos. La carga administrativa de cualquier sistema impositivo es parte de la ineficiencia que crea. Esta carga incluye no sólo el tiempo invertido en la preparación de las declaraciones a principios   de abril, sino también el tiempo utilizado durante el año para  los registros de documentos para calcular los impuestos y los recursos  que el gobierno utiliza para hacer que las leyes fiscales se cumplan.

Numerosos contribuyentes, especialmente quienes pagan muchos tributos, contratan abogados fiscalistas y contadores para que les ayuden a enfrentar las dificultades que contraen con sus obligaciones. Estos expertos en la compleja normativa tributaria preparan las declaraciones de tributos de sus clientes o les ayudan a organizar su información de tal forma que se reduzca la cantidad que pagarían. Esta conducta es una forma legal de evadir los tributos, que es muy diferente de la evasión tributaria.

Los críticos del sistema impositivo estadounidense como Mankiw, (2012) aseguran que estos asesores ayudan a sus clientes a evadir el pago de tributos porque abusan de ciertos detalles de las disposiciones del código tributario, que a menudo se conocen como «lagunas fiscales». En algunos casos, dichas lagunas son el resultado de errores de los legisladores: se crean por ambigüedades u omisiones en la normativa jurídica. Es más común que se emitan normas tributarias porqué los legisladores deciden dar un tratamiento especial a ciertos tipos de conducta.

Según Mankiw, (2012) los recursos utilizados para hacer que las normas jurídicas se cumplan son un tipo de pérdida de peso muerto. El gobierno recibe solamente la cantidad de impuestos pagada. En contraste, los contribuyentes no sólo pierden esa cantidad, sino también el tiempo y el dinero invertidos en documentar, calcular y evadir impuestos.

La carga administrativa del sistema impositivo podría reducirse si la norma jurídica se simplificara. El problema es que esta simplificación normalmente es políticamente difícil de implementar. La mayoría de las personas están dispuestas a eliminar las lagunas fiscales que benefician a otros, pero pocos están deseosos de eliminar las que los benefician. Al final, la complejidad de la norma jurídica es resultado del proceso político de turno.