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DISFUNCIÓN ERÉCTIL.

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Introducción.
La disfunción eréctil (DE) se define como la incapacidad persistente o recurrente para conseguir o mantener la suficiente rigidez del pene que permita una relación sexual satisfactoria. Debe tener una duración mínima de tres meses.


Prevalencia.
En el MMAS (Massachussets Male Aging Study) realizado en USA entre 1290 varones de edades entre 40 y 70 años se estimó que la prevalencia global era del 52%.

El estudio EDEM (Epidemiología de la Disfunción Eréctil Masculina), se realizó en 2476 varones españoles, de entre 25 y 70 años, encontrándose algún grado de DE en 12,1%. La prevalencia en España se estima en 1.500.000 a 2.000.000 varones.

Etiología.
Se puede clasificar en (MIR 04-05, 108):
• Orgánica: causas vasculares (las más frecuentes 60-80%), neurológicas (10-20%), hormonales (5-10%) o locales.
• Psicógena.
• Mixta: en la mayoría de lo casos de etiología orgánica se añade un componente psicológico.

Factores de Riesgo.
• Edad: factor independiente.
• Diabetes: es la enfermedad endocrina más frecuente asociada a DE. Probabilidad tres veces superior de presentar DE. Implicados mecanismos vasculares, neuropáticos y disfunción
gonadal.
• Enfermedad cardiovascular: cardiopatía, hipertensión arterial, enfermedad vascular periférica y descenso del colesterol HDL se han relacionado de manera clara con la DE.
• Tabaquismo: factor independiente.
• Secundaria a fármacos: fármacos que causan hiperprolactinemia, que disminuyen los niveles de testosterona, psicotropos y antihipertensivos.
• Secundaria a consumo de drogas: cocaína, heroína, etc.
• Trastornos afectivos: depresión.

Diagnóstico.
El diagnóstico debe estar basado en:

  1. Historia clínica y sexual: investigar los posibles factores de riesgo implicados.
  2. Exploración física: encaminada a descartar enfermedad vascular, enfermedades neurológicas, trastornos genitales y endocrinopatías. En varones mayores de 50 años incluiremos tacto rectal.
  3. Determinaciones analíticas: glucemia basal, perfil lipídico, testosterona total y libre y prolactina. Además es conveniente solicitar hemograma, función renal y hepática.
  4. Pruebas especializadas: sólo en ocasiones muy seleccionadas.

Tratamiento.
Podemos estructurarlo en tres escalones o etapas, que serán superadas
en función de fracaso del escalón previo:

Fármacos orales.

  • Citrato de Sildenafilo: es considerado actualmente como el tratamiento farmacológico de elección en la DE. Se trata de un inhibidor de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5). Induce la relajación del músculo liso del cuerpo cavernoso, liberando óxido nítrico (NO). El NO liberado por el endotelio vascular y por las terminaciones nerviosas no adrenérgicas/ no colinérgicas es el principal neurotransmisor de la erección. Precisa de deseo sexual y estimulación previa para su efecto.
    Las contraindicaciones absolutas de sildenafilo son: › Administración concomitante con nitratos o fármacos donadores de óxido nítrico (dinitrato/mononitrato de isosorbide, molsidomina, nicorandil, nitroglicerina, nitroprusiato sódico) (MIR 05-06, 108). › Pacientes en los que esté desaconsejada la actividad sexual (angina inestable, insuficiencia cardíaca o infarto reciente).
  • Apomorfina: agonista dopaminérgico que actúa a nivel central, sobre el mecanismo de la erección. Esta contraindicado en sujetos que tengan desaconsejada la actividad sexual.
  1. Segunda línea: terapia intracavernosa: alprostadil (PGE1), mediante inyección directa en los cuerpos cavernosos. Otro: papaverina, fentolamina.
  2. Tercera línea: cirugía revascularizadora (venosa, arterial). Implante de prótesis de pene.