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GRIPE.

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Epidemiología.
La gripe es un importante problema de Salud Pública, tanto por la morbilidad y mortalidad que puede provocar directa o indirectamente (en pacientes con patologías de base), como por los costes económicos y sociales que origina. Se da tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo y aproximadamente el 10% de la población se ve afectada anualmente. La enfermedad es más frecuente en los meses fríos, en instituciones cerradas (hogar, guarderías, residencias de ancianos, cuarteles…) y en condiciones de hacinamiento, ya que la transmisibilidad del virus es una de las más altas de todas las infecciones humanas. Toda la población es susceptible al virus de la gripe. La enfermedad se presenta en forma de brotes epidémicos, habitualmente todos los años y durante los meses fríos. Ocasionalmente aparecen pandemias por virus A, con importante mortalidad.


Período de incubación.
Puede durar de 1 a 4 días, con una media de 2 días. La clínica comienza de forma abrupta, sin pródromos.

Mecanismo de transmisión.
La transmisión es exclusivamente interhumana, ya que la gripe A de los animales no se transmite al hombre. La única fuente de infección es el hombre enfermo o portador de formas paucisintomáticas. La
transmisión ocurre siempre por mecanismo aéreo directo, dada la labilidad del virus en el medio ambiente. Durante las epidemias, la tasa de gripe entre los niños es muy alta (40% en los preescolares
y 30% los escolares) transmitiendo la enfermedad al resto de la comunidad, ya que excretan títulos muy altos de virus durante un período de hasta 2 semanas. La vacunación de los niños tiene un impacto muy importante en la morbilidad y mortalidad asociadas a la gripe del adulto.


Período de transmisibilidad.
Abarca desde el día previo hasta 5 días después de la aparición de la sintomatología. Los niños pueden transmitirla durante un período de tiempo más prolongado.


Agente etiológico.
La gripe está producida por varios virus con genoma ARN monocatenario que pertenecen a la familia Orthomyxoviridae. Hay dos géneros de virus gripales: el A y B constituyen el género más importante y el C tiene escasa importancia patológica. El género A y B está constituido por los tipos A y B, siendo el B de reservorio exclusivamente humano. Debido a la envoltura lipídica que poseen son muy sensibles al medio ambiente. En ella se encuentran las glucoproteínas que caracterizan los antígenos superficiales de los virus: la neuraminidasa (N) y la hemaglutinina (H). Los antígenos internos los constituyen una nucleoproteína, la proteína M1 y la proteína M2.


Composición de la vacuna.
Existen dos tipos de vacunas.
• Vacuna de virus inactivados: usadas en todo el mundo.
• Vacuna de virus atenuados: en la actualidad, se está evaluando una nueva vacuna de administración intranasal, elaborada a partir de cepas virales maestras adaptadas al frío, que incluyen los componentes antigénicos (hemaglutinina y neuraminidasa) de las cepas circulantes.


En la situación actual, con brotes epidémicos anuales en los meses fríos producidos por dos subtipos de virus A (H1N1 y/o H3N2) y/o por virus B, la vacunación se realiza con una vacuna trivalente inactivada que contiene las cepas que circularon en la temporada gripal anterior. La vacuna es aplicada de forma anual, antes de la temporada gripal, a todos los grupos de riesgo (MIR 97-98F, 72).

Inmunogenicidad y eficacia.
La eficacia varía en función de la edad y estado inmunológico del individuo, así como de la similitud entre las cepas contenidas en la vacuna y las circulantes. Cuando las cepas vacunales y las circulantes son antigénicamente similares, la vacunación previene la enfermedad en aproximadamente el 70%-90% de los individuos sanos vacunados menores de 65 años. El nivel de anticuerpos protectores se alcanza a los 10-14 días de la vacunación. En los ancianos, enfermos trasplantados, con procesos neoplásicos o en diálisis, la respuesta inmunitaria y la eficacia protectora es inferior. En estos grupos de población es más eficaz para la prevención de la enfermedad grave y de las complicaciones neumónicas, reduciendo
el riesgo de hospitalización y muerte.


Indicaciones.
La vacuna antigripal no es una vacuna de aplicación sistemática. Se recomienda en los meses de octubre-noviembre en el hemisferio norte y marzo-abril en el hemisferio sur. Protege durante 6 meses al 75% de los pacientes vacunados (MIR 97-98, 71; MIR 96-97F, 221).
Las recomendaciones publicadas en el 2.001 por el Advisory Committe on Inmunization Practices (ACIP) establecen los siguientes grupos diana:
• Mayores de 65 años – Residentes de centros crónicos o geriátricos

  • Adultos y niños con enfermedades crónicas del aparato circulatorio o respiratorio, incluida el asma.
    • Adultos y niños que en el año precedente han requerido seguimiento médico u hospitalización por causa de enfermedades metabólicas crónicas (incluida la diabetes mellitus), insuficiencia renal, hemoglobinopatías o inmunodepresión (incluida la yatrogénica y la causada por el VIH).
    • Niños y jóvenes (entre 6 meses y 18 años) que reciben tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico y que puedan desarrollar un síndrome de Reye tras una gripe.
    • Mujeres que se encuentren en el segundo o tercer trimestre del embarazo durante la temporada de gripe

Efectos secundarios.
En las cepas de vacunas que contienen hemaglutinina porcina se han descrito aisladamente casos de síndrome de Guillain-Barré. No está clara la posible relación entre otros tipos de vacuna antigripal
y el síndrome de Guillain-Barré.

Contraindicaciones.
• Anafilaxia a las proteínas del huevo.
• Niños menores de 6 meses.