Auditoria tributaria

Auditoria tributaria

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En la búsqueda de teorías sobre la Auditoria tributaria encontramos el siguiente concepto: “Se define como el conjunto de técnicas y procedimientos destinados a verificar el cumplimiento de las obligaciones formales y sustanciales de los contribuyentes[1]

Leyendo a CHAVEZ ACKERMAN, Pascual nos precisa que: “La auditoria tributaria es un conjunto de principios y procedimientos destinados a establecer si han sido aplicados razonablemente las normas contables, si se han interpretado y aplicado correctamente las leyes tributarias que afectan a la empresa y si consecuentemente se han confeccionado correctamente las declaraciones de impuestos”.[2]

Al respecto opino que es verdad cuando dice que tenemos que ver si se han confeccionado correctamente las declaraciones, el auditor debe revisar las declaraciones pues son de éstas que los contribuyentes se basan para pagar su impuesto a la renta.

Según Arnau la auditoria es: “La revisión y verificación de documentos contables realizada por un experto, dirigida a comprobar si un determinado sujeto pasivo ha cumplido correctamente con sus obligaciones tributarias en un determinado periodo de tiempo”[3]

Este concepto le da más énfasis a quien realiza la auditoria, pues recalca que el auditor debe ser todo un experto y también lo denomina como una revisión, lo cual pienso que es una definición sencilla pero acertada y correcta.

La auditoría financiera o auditoría contable es, según una de las definiciones más aceptadas actualmente (American Accounting Association, 1973), «el proceso sistemático de obtener y evaluar objetivamente la evidencia acerca de las afirmaciones relacionadas con actos y acontecimientos económicos, a fin de evaluar tales declaraciones a la luz de los criterios establecidos y comunicar el resultado a las partes interesadas».[4]

Esta concepción de la auditoría –entendida como proceso– encierra, entre otras, las siguientes ideas, en opinión de Wallace (1995, 4): “En primer lugar, considerar a la auditoría como un proceso sistemático, significa que el trabajo a desarrollar se encuentra planificado y sujeto al cumplimiento de unas normas técnicas, es decir, su desarrollo no se hace al azar sino sujeto a unos métodos estructurados. En segundo lugar, el proceso permite obtener y evaluar evidencia, entendida esta como todos aquellos hechos y aspectos susceptibles de ser verificados por el auditor. Por último, el producto final del mencionado proceso sistemático de obtención y evaluación de evidencia finaliza con la emisión de un informe, mediante el cual el auditor da a conocer la correspondencia entre las manifestaciones de la entidad y los criterios preestablecidos.”[5]

Desde una óptica más profesional, Sánchez F. de Valderrama (1996, 337) escribe: «la auditoría del área fiscal persigue un doble objetivo: en primer lugar comprobar que la compañía ha reflejado adecuadamente las obligaciones tributarias, en función del devengo, habiendo provisionado correctamente los riesgos derivados de posibles contingencias fiscales, y, en segundo, si se ha producido su pago efectivo según los plazos y de acuerdo a los requisitos formales establecidos».[6]

Se puede sintetizar los dos objetivos principales del auditor financiero: evidenciar, de un lado, si el reflejo contable de las circunstancias fiscales es razonable de acuerdo con las normas establecidas, y de otro, si las obligaciones legales se han cumplido adecuadamente.

La auditoría tributaria, “Es un proceso sistemático, que usa un          conjunto de técnicas y procedimientos destinados a verificar el cumplimiento de las obligaciones formales y sustanciales de los contribuyentes, así como también determinar los derechos tributarios a su favor[7]

Se efectúa teniendo en cuenta las normas tributarias vigentes en el período a fiscalizar y los principios de contabilidad generalmente aceptados, para establecer una conciliación entre los aspectos legales y contables y así determinar la base imponible y los tributos que afectan al contribuyente auditado.

Las personas encargadas de llevar a cabo esta labor pueden ser tanto trabajadores de la entidad –normalmente integrados en el departamento de auditoría interna de la misma– como profesionales externos contratados ex profeso para lograr los mismos fines, o ambos a la vez.

“De entre las actuaciones que pueden desarrollar en el ejercicio de su función, destacan las siguientes:

— Estudio de la legislación impositiva establecida en todos los tributos que afecten a la entidad.

— Establecimiento sistemático de modelos normalizados que incluyan, de manera ordenada, las distintas fases para el cálculo de los distintos conceptos impositivos, como bases imponibles, tipos impositivos, cuotas, deducciones y bonificaciones, pagos a cuenta e información a incluir en la memoria, así como la contrastación de dicha información con la obtenida a partir de la contabilidad y de las declaraciones impositivas presentadas por la empresa.

— Implantación de sistemas que garanticen el cálculo correcto de los tributos, así como el máximo aprovechamiento de las ventajas fiscales que resulten de aplicación en función de la actividad desarrollada por la entidad.

— Elaboración de reglas escritas relativas a aspectos tales como: segregación adecuada de funciones relativas a la confección, presentación y liquidación de las declaraciones fiscales; definición de las personas o departamentos responsables de la revisión, autorización y firma de las declaraciones, así como de la custodia de los soportes documentales de las mismas.

— Planificación de la situación fiscal futura mediante sistemas que permitan estimar, de una forma razonable, la utilización de las posibilidades legales contempladas por la normativa”. [8]

Una aclaración muy pertinente al caso viene motivada por la existencia de una figura como es la del asesor fiscal de la empresa, que es, por antonomasia, el profesional que también puede asumir las funciones señaladas más arriba. Aunque no se deben confundir ambas figuras, asesor y auditor interno, normalmente las tareas que realizan uno y otro no presentan una clara línea diferenciadora, si bien puede decirse que al auditor le corresponden más bien tareas relacionadas con el control interno de la empresa y que al asesor le incumben más bien las funciones del tipo planificación fiscal futura o estudio exhaustivo de casos concretos.

Usualmente, la característica diferenciadora es que, mientras que los auditores internos suelen ser empleados de la empresa, los asesores fiscales no son empleados sino profesionales externos sin relación laboral alguna con la empresa”. [9]      

De acuerdo con la clasificación mencionada anteriormente,  auditoría fiscal externa puede tener una vertiente pública y otra privada.

Según FLORES SORIA, Jaime: “La auditoria tributaria es un examen realizado por un profesional Auditor independiente o auditor tributario (SUNAT) con la finalidad de verificar el cumplimiento en forma correcta de las obligaciones tributarias formales y sustanciales de todo contribuyente, así como también determinar los derechos tributarios a su favor”.[10]

Al respecto considero que el auditor al efectuar el examen debe aplicar las respectivas técnicas y procedimientos de auditoría.

En cuanto a los objetivos, el mismo autor nos dice que son los siguientes: “Determinar la veracidad de la información consignada en las declaraciones Juradas presentadas. Verificar que la información declarada corresponda a las operaciones anotadas y Verificar que las bases imponibles, créditos, tasas e impuestos estén debidamente aplicados y sustentados[11]

Siguiendo a Labatut,  en la auditoría fiscal se tratará de evaluar el riesgo fiscal de la empresa, para lo que resulta necesario determinar:

  • Que la empresa ha cumplido con sus obligaciones fiscales y todos los impuestos han sido liquidados y correctamente contabilizados. Principalmente la aplicación de las normas de valoración del PGC.
  • Caso de tener posibles contingencias fiscales, por acontecimientos o hechos producidos en ejercicios anteriores o en el presente, si éstos han sido correctamente recogidos en las cuentas anuales.
  • Que la empresa ha utilizado al máximo los beneficios que le permite la legislación fiscal, en cuanto a los gastos deducibles y la aplicación de deducciones y bonificaciones.
  • Que se ha aplicado correctamente el método del efecto impositivo para el registro del impuesto sobre sociedades, por lo que las diferencias temporales y permanentes registradas son correctas, que están debidamente contabilizadas en las cuentas correspondientes, y que se ha dado la información necesaria”.[12]

Revisando a varios autores la mayoría de ellos indican que  existen 3 etapas: El planeamiento, el trabajo de campo y el informe final. Aunque algunos pocos también la subdividen en 5 fases, pero pienso que dos de estas subdivisiones pertenecerían a las de ejecución y planeamiento.

Sobre el planeamiento EFFIO PEREDA, Fernando nos dice lo siguiente: “En esta etapa, el auditor evalúa el contexto en el que desarrolla el negocio y determina los puntos débiles.[13]

Esta etapa termina con el informe de planeamiento de auditoría, documento en el cual se plasmará los procedimientos más adecuados a fin de alcanzar los objetivos trazados”.[14]  

En cuanto a la etapa de la ejecución encontramos diversas opiniones en la páginas webs de la cual expondré la siguiente: “El propósito fundamental de esta etapa es recopilar las pruebas que sustenten las opiniones del auditor en cuanto al trabajo realizado, es la fase, por decir de alguna manera, del trabajo de campo, esta depende grandemente del grado de profundidad con que se hayan realizado las dos etapas anteriores, en esta se elaboran los Papeles de Trabajo y las hojas de nota, instrumentos que respaldan excepcionalmente la opinión del auditor actuante[15]

En mi opinión la ejecución es el trabajo de campo en sí, es aquella etapa en la cual el auditor revisa, verifica y analiza los documentos que sustenten las declaraciones y el pago de  los impuestos.

Sobre la última etapa del informe la misma página web nos dice: “En esta etapa el Auditor se dedica a formalizar en un documento los resultados a los cuales llegaron los auditores en la Auditoría ejecutada y demás verificaciones vinculadas con el trabajo realizado. Comunicar los resultados al máximo nivel de dirección de la entidad auditada y otras instancias administrativas, así como a las autoridades que correspondan, cuando esto proceda.

El informe parte de los resúmenes de los temas y de las Actas de Notificación de los Resultados de Auditoría (parciales) que se vayan elaborando y analizando con los auditados, respectivamente, en el transcurso de la Auditoría.”[16]

Al respecto sobre la elaboración del informe final pienso que es una de las etapas más importantes y a la vez complejas de la Auditoría, por lo que se requiere de mucho cuidado en su elaboración.


[1] VARGAS CALDERON, Víctor y Marisol LEON HUAYANCA. AUDITORIA TRIBUTARIA. Pág. 11

[2] CHAVEZ ACKERMANN, Pascual. AUDITORIA TRIBUTARIA. Pág. 09

[3] ARNAU ZOROA, Francisco y Francisco ARNAU MORAL. Auditoría Tributaria de empresas (y II). Retenciones e ingresos a cuenta de rendimientos de capital mobiliario, Partida Doble, núm. 46, junio, pp. 76-83.

[4] AMERICAN ACCOUNTING ASSOCIATION (1973): «Report of The Committe on Basis Auditing Concepts», American Accounting Association, The Accounting Review, vol. 47

[5] WALLACE, W. A. (1995): Auditing, 3.a edición (South-Western College Publising)

[6] SÁNCHEZ FERNÁNDEZ DE VALDERRAMA, J. L.  (1999): Teoría y práctica de la auditoría. Madrid: Editorial Pirámide. Pág. 08 

[7] www.dspace.espol.edu.ec/bitstream/…/tesis_cpa%20ABRIL2009.doc

[8] SÁNCHEZ FERNÁNDEZ DE VALDERRAMA, J. L. (1996): Teoría y práctica de la auditoría (2 tomos). Madrid: CDN, Ciencias de la Dirección. pp. 349-351.

[9] ARENAS DEL BUEY TORRES, Pablo. AUDITORÍA FISCAL. CONCEPTO Y METODOLOGÍA. pp. 35-36.

[10] FLORES SORIA, Jaime. AUDITORIA TRIBUTARIA PROCEDIMIENTOS Y TECNICAS. Pag.08

[11] FLORES SORIA, Jaime. Obcit. Pág. 08

[12] LABATUT SERER, G. LA AUDITORÍA FISCAL EN ESPAÑA: especial referencia a la verificación del impuesto sobre beneficios». Comunicación presentada al V encuentro de profesores universitarios de contabilidad (1993):de ASEPUC celebrado en Sevilla, mayo, pp.5

[13] EFFIO PEREDA, Fernando. AUDITORIA TRIBUTARIA. Pág. 97

[14] Ib.Dem.

[15]http://www.gestiopolis.com/canales5/fin/defigaud.htm

[16] Ib dem.

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