La inclusión y la exclusión

La inclusión y la exclusión

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Slee (2012) menciona que el punto de investigación sobre la educación inclusiva debe consistir en construir unos análisis sólidos y exhaustivos de la exclusión con el fin de poder cuestionar las relaciones sociales y culturales tal como están mediadas por la educación a fin de desmantelar la opresión y promover la inclusión. Esta tarea difiere radicalmente de la comprensión de la etiología y los síntomas de síndromes y trastornos con objeto de controlar y enseñar a personas diferentes, con independencia de lo bienintencionado que sea tal empeño.

Slee (2012) también menciona que el ensayo de Julie ALLAN: Incusion as an ethical project, se basa en la «muy postergada frase final» de la obra de FOUCAULT sobre la ética para romper la inercia que ha envuelto la educación inclusiva. Efectivamente, esta inercia, que nace de la confusión acerca de sus significados, desde la justa ideológica y desde la reducción de la inclusión a un problema técnico que ha de arreglar la política, ha desviado la atención de los cambios radicales que deben iniciar los maestros, y que las escuelas requieren a fin de crear las condiciones necesarias para la educación inclusiva.

Para ALLAN (2008), el proyecto ético nos responsabiliza a todos. La educación inclusiva es cosa de todos. Cada uno de nosotros tiene que observar un telos (un «fin») subyacente y un conjunto de principios que quien nuestras elecciones y comportamientos. BARTON (2005) comparte este marco ético de referencia en el que nuestra investigación y nuestra practica nos someten a un escrutinio crítico:

Menciona que ha surgido un deseo y un compromiso creciente para tratar de entender y trabajar sobre una finalidad de la investigación diferente de la de limitarse a confirmar los intereses y preocupaciones académicas.

Por otro lado, Barton (2005) menciona que cree que los estudios de la discapacidad, por ejemplo, y algunas cuestiones de la sociología de la educación han constituido una confirmación maravillosa de esto en el sentido de que estoy calla vez más convencido de que mi interés no solo consiste en entender el mundo, sino en ver algún cambio y cambiarme yo en el proceso. Uno de los intereses ha sido, sin duda, tratar de entender la naturaleza de la discriminación en sus múltiples formas complejas y contradictorias.

(BARTON. transcripción de entrevista, Montreal, proyecto Researching Inclusive Education, 2005, pág. 3.).

Asimismo, la educación inclusiva sigue siendo un proyecto político en el que tratamos de identificar las formas complejas en que los obstáculos impiden que los estudiantes accedan, participen realmente y tengan éxito en la educación.

Slee (2012) menciona que la investigación positivista que se centra en los defectos percibidos de los individuos obstruye el plan de la educación inclusiva. El conjunto de diferencias humanas no debe considerarse, como sugería David REYNOLDS, como un riesgo para la escuela protegida. Las escuelas no son teatros de operaciones quirúrgicas ni tampoco centros de control de vuelo. Estas sugerencias absurdas reverberan en las medidas elaboradas, costosas y antieducativas de rendición de cuentas y de imposición de objetivos que han puesto en vigor los gobiernos reacios al riesgo del Reino Unido, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, medidas que priman los resultados de los tests sobre la enseñanza y el aprendizaje.

Por otro lado, las escuelas deben convertirse en lo que Tony KNIGHT y Art PEARL describen como el aprendizaje en democracia. El vínculo entre inclusión y escolarización democrática es indivisible. BERNSTEIN «anuncio» los requisitos de la escolarización democrática. Al hacerlo, destaco la importancia de la inclusión, apresurándose a insistir entre inclusión y absorción. Alain TOURAINE se extiende sobre este punto:

Es importante recalcar que, en un mundo de intensos intercambios culturales, no puede haber democracia a menos que reconozcamos la diversidad de culturas y las relaciones de dominio que existen entre ellas. Los dos elementos son igualmente importantes: tenemos que reconocer la diversidad de culturas, pero también la existencia de dominio cultural… La lucha por la liberación de las minorías culturales puede llevar a su comunitarizacion o, en otras palabras, su subordinación a un poder cultural autoritario.

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