La inacción política

La inacción política

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Slee (2012) menciona que, como los términos democracia e inclusión, política es una palabra aparentemente obvia, aunque «usada de formas diferentes y a menudo sin excesivo rigor». Slee (2012) hace referencia a Mark CONSIDINE que ha descrito la política como un proceso, una respuesta dinámica a la naturaleza cambiante del mundo y a los problemas que los gobiernos tratan de abordar (o evitar).

Al desarrollar un conjunto de herramientas sociológicas para examinar los procesos y ciclos políticos, Stephen BALL ha reflexionado sobre el «hiperactivismo» manifiesto en el diluvio de declaraciones políticas, memorandos, publicaciones, textos, edictos, discursos, leyes y reglamentos que los gobiernos han desatado sobre las escuelas para dar la sensación de que son los que mandan, en la cumbre de su juego. Previsiblemente, este flujo incesante de normas promoverá el escepticismo, la resistencia y la fatiga.

Asimismo, Slee (2012) afirma que en definitiva es importante mencionar que la política no se trata como un objeto, un producto o un resultado, sino como un proceso, algo que se esté desarrollando, es interactivo e inestable.

Las normas se discuten, interpretan y promulgan en diversos campos de práctica y los textos y significados de la retórica de los políticos no siempre se traducen de forma directa y obvia a las prácticas institucionales. Son conjugados, mediados, discutidos y mal entendidos o, en algunos casos, simplemente resultan impracticables.

También es importante no sobrestimar la racionalidad lógica de la normativa. Las estrategias políticas, leyes, orientaciones e iniciativas son a menudo desordenadas, contradictorias, confusas y poco claras.

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