Discapacidad: El lenguaje es importante

Discapacidad: El lenguaje es importante

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Terzi (2008) menciona que la discapacidad y su determinación para demostrar que «el lenguaje es importante». Describe la discrepancia entre «la literatura (sobre la planificación de la política educativa) y la realidad política que veía». La mayoría de los modelos de planificación de política educativa a los que tenía acceso en aquella época no conseguían reflejar la existencia y la intensidad de la lucha en el proceso político, limitándose a ofrecer vagas explicaciones de las distancias entre la política, en cuanto decisiones del gobierno, y la práctica, en cuanto trabajo de implementación a cargo de las burocracias y las escuelas.

Era el instrumento del poder». Para ilustrar su observación, describe el modo en que el término «integración», que se había presentado como una fuerza para democratizar la educación para los niños que estaban discapacitados por los procedimientos de escolarización, se convirtió en un medio para identificar a los niños y niñas con discapacidades, minusvalías y problemas en la escuela y retrasar su admisión en la escuela hasta que se encontraran recursos adicionales para los maestros en las aulas.

Asimismo (Slee (2012) menciona que tras las disputas acerca del derecho de todos los niños a matricularse en la escuela de su barrio, aumento la agitación del sindicato de maestros y el ministro se avino a insertar una advertencia para explicar que, aunque los estudiantes se matricularan en su escuela local, su admisión en esa escuela podría retrasarse hasta que se facilitaran a la escuela los recursos necesarios para su educación.

Esto influyo en la forma de calcular los recursos necesarios para la integración, en consecuencia, esto fue una influencia inflacionaria. Cuanto mayor la petición, mayor el retraso.

Slee (2012) manifiesta que el niño de integraciónera un indicador de separación y de exclusión. Era la adscripción pública a las filas de una población excedente que necesitaba la intervención y tratamiento de expertos mediante el apoyo de una ayuda a la integración. La consecución de la ayuda a la integración era un anticipo de la indiferencia colectiva. El maestro debería atender a los alumnos propios de la escuela ordinaria, mientras que las ayudas harían lo que pudieran para traducir las lecciones y procurar que el niño no influyera negativamente en el aprendizaje de los otros.

Por otro lado, Slee (2012) menciona que nuestro modo de describir el mundo refleja ciertas formas de ver las cosas y determina nuestro modo de reproducir ese mundo.

En efecto, el niño especial es el problema. Después de todo, es el quien tiene la patología y quien se considera que debe ser integrado. Eliminado de la mirada analítica está el papel de la compleja amalgama de factores presentes en las escuelas que incapacitan o capacitan más o menos a los niños. Se ha aceptado críticamente una visión de la discapacidad propia de expertos médicos y, al hacerlo, negamos las dotes de las personas con discapacidad y su aportación a una visión del mundo muy diferente y potencialmente emancipadora.

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