Técnicas Sociométricas en Educación

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Estructura oficial y espontánea del grupo escolar

En todo grupo escolar, y especialmente en la clase típica, pue­den hallarse dos tipos de estructura social que expresan vínculos de distinta naturaleza entre los miembros.

  1. Una estructura que podría llamarse oficial o institucional, porque está determinada por los factores totalmente objetivos de la administración escolar, que da lugar a agrupamientos por nive­les de promoción (clases, años, cursos), o por distribución al azar (divisiones de un mismo nivel). Algunas veces se forman grupos especiales de duración variable para determinadas tareas, teniendo en cuenta habilidades particulares: coros, deporte, periodismo, tea­tro, etc. También se forman grupos por nivel de inteligencia (cla­ses homogéneas), o equipos de trabajo tomando en cuenta capa­cidad o información. Todos estos agrupamientos responden a cri­terios técnico administrativos, generalmente convenientes y efica­ces, que se aplican desde afuera, sin que intervenga la voluntad, los sentimientos o las preferencias de los implicados. Estos grupos suelen permanecer sin variantes notables durante mucho tiempo (un “primer año A”, por ejemplo, termina a los cinco años sien­do un “5to. año A»). En razón de su origen oficial, externo, no voluntario, este tipo de estructura grupal es formal, aparente, pues los vínculos que unen a los miembros (alumnos) son superficiales y determinados por el azar. Son grupos que se reúnen para realizar una determina­da tarea (sociogrupo). La estructura grupal así determinada es fácil de advertir a simple vista (tal clase, tal división, tal equipo) y dentro de ella aparecen sin dificultad determinados papeles o roles: el “mejor del grado”, “el gracioso”, “el bólido”, así como también el jefe de equipo de trabajo, el capitán de fútbol, etc.
  • Una estructura espontánea, subjetiva, emocional; voluntaria o informal, basada en las atracciones personales, en los senti­mientos, en las preferencias y simpatías (tanto como en los recha­zos y antipatías) de los propios alumnos que forman el grupo. Mientras que la estructura oficial se da desde el momento en que se organiza el grupo escolar, y tiene larga duración como hemos visto, esta otra, la espontánea o informal, se va formando poco a poco con el trato y conocimiento recíprocos, y está supeditada a las variaciones y cambios determinados por las interacciones y los sucesos cotidianos.

Si nos atenemos a su nivel de evidencia, esta estructura infor­mal podría ser considerada como una subestructura de la oficial o formal. En efecto, por debajo de las apariencias circula una com­pleja red de vinculaciones, afectos, rechazos, atracciones, repulsio­nes, que no se advierten a simple vista pero que constituyen la trama viva y dinámica de la estructura subyacente. Aunque desde afuera no se lo advierta, en este contexto subjetivo todos los miem­bros saben quién es el que más ayuda, el que nunca presta, el soplón, o el vanidoso.

De ambas estructuras, esta segunda, la informal o espontánea, es la que reviste mayor importancia educativa por su influencia sobre las actitudes, sentimientos, expectativas de los alumnos, aun en el plano del aprendizaje escolar.

Por estas razones se hace evidente la necesidad de que el pro­fesor o el maestro posean información clara y tomen conciencia de la estructura informal subyacente que actúa en el grupo escolar formal. Algunas veces se tiene una impresión somera y por lo co­mún casual de ciertas relaciones o papeles dentro de la clase: por simple observación se advierte al aislado, al más popular, al recha­zado, a ciertos grupitos más unidos, algunas rivalidades, etc. Pero esto no significa de ningún modo el conocimiento integral del grupo en cuanto a las fuerzas e interacciones que en él actúan. Para lograr este conocimiento es preciso utilizar las técnicas sociométricas.

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