La dinámica de grupo y la didáctica grupal

La dinámica de grupo y la didáctica grupal

Spread the love

Alguien que oyera hablar de la necesidad de introducir en la escuela la Dinámica de Grupo o sus técnicas, sin saber lo que éstas significan, podría pensar que se trata de una idea trasno­chada puesto que desde hace cincuenta años la Didáctica viene insistiendo en la enseñanza por equipos (Cousinet), el “plan de los grupos de estudio (Maguire), “trabajo en colabora­ción” (Sanderson), la «comunidad de vida» (Petersen), las “comunidades escolares” (Wyneken), y otros métodos que apelan al aprendizaje colectivo con fines de educación social.

Todos estos sistemas didácticos significaron, sin duda, un valioso adelanto socializador frente a los métodos excesivamente centrados en el individuo y en el maestro de la escuela tradicional.

La “enseñanza por equipos”, como los otros métodos cita­dos, son en mayor o menor medida formas didácticas de estudio cooperativo que toman en cuenta la autoactividad y la forma­ción de los sentimientos sociales, reuniendo a los alumnos en gru­pos reducidos para que realicen tareas escolares asignadas por el maestro o profesor. El énfasis está colocado en el rendimiento escolar, en la aplicación al estudio, en la autoactividad, en los hábitos de trabajo y en la cooperación. «Nada de conversaciones ajenas al trabajo ni de movimientos desacordes con la labor; co­mo grupo realiza su trabajo exclusivamente por su gusto y responde generalmente a su interés, le ocupa tan por completo que mientras dura no le queda tiempo para más».[1]

En los «grupos de estudio» el papel del maestro consiste en dar asignaciones de trabajo e intervenir lo menos posible. «El trabajo del alumno ha ocupado el lugar de la charla del maes­tro. El maestro se las tiene que haber pocas veces con toda la clase. En condiciones ideales los deberes del maestro son:

  • Revisar el progreso individual en el estudio;
  • Asignar tra­bajo nuevo cuando se ha acabado el viejo.

El “trabajo por grupos” también ha sido incluido como uno de los aspectos modernos de las “Escuelas nuevas” o “Classes Nouvelles” de la reforma actual de la segunda enseñanza en Francia. El trabajo por grupos constituye un excelente medio de integración comunitaria de la personalidad infantil y juvenil, un eficaz pro­cedimiento de educación social y de educación para la coopera­ción. El satisface la necesidad de intercambio, de comunicación, de participación, de contactos humanos que experimenta el ni­ño y el adolescente que la escuela tradicional no ha comprendido y menos aún, explotado. La escuela individualista y “concurren­cial” en la que el intercambio de opiniones, la ayuda mutua, to­do género de comunicación, constituían una falta, una inconducta digna de castigo».

Con todo el adelanto que estos métodos representan frente a la enseñanza netamente individualista, en todos ellos la preocu­pación pedagógica sigue girando alrededor del rendimiento esco­lar (estudio) centrado en el individuo. El grupo es considerado como un lugar y medio de aprendizaje escolar, pero no como un “campo de fuerzas psíquicas”. No deja de ser un grupo formal, institucional, instrumental, dependiente, con tareas, objetivos y planes impuestos por el maestro. El énfasis no está puesto en ningún momento sobre la dinámica del grupo, sobre el proceso de interacción propiamente dicho, sobre los roles de los miembros, sobre las influencias del todo grupal sobre los individuos. Se si­gue considerando como punto central al individuo dentro del gru­po de estudio, pero no enfoca al grupo en si como totalidad con sentido propio. Sigue siendo un enfoque “metódico pedagógico” poco influenciado aún por la psicología de los grupos.

Puede decirse que hasta ahora la escuela, aun con los méto­dos de equipos o de grupos, sigue centrando sus preocupaciones sobre el individuo: “La metodología educativa, en su mayor parte, es abordada desde el punto de vista de la orientación hacia el niño. Se reconoce la importancia del grupo, pero lo que se exalta es el desarrollo individual y los medios por los cuales puede ayudarse al individuo a relacionarse de modo positivo con el grupo. Estos educadores se atienen a la ideología pedagógica centrada en el grupo, pero exaltan los valores psicológicos de la instrucción individual y no insisten en los propios de la psico­logía de grupo, ni en los medios por los que el grupo influye en los individuos».

Las relaciones entre los métodos grupales de enseñanza escolar y la dinámica de grupo se van estrechando en los últimos años. Así lo demuestra el llamado Plan escolar de núcleo básico, estructurado en muchos de sus aspectos sobre principios deriva­dos de la Dinámica de grupo.

Así, por ejemplo, se asigna al conductor del grupo de estudio la tarea de “analizar la dinámica del grupo relacionada con la planificación realizada por el personal docente”; estudiar “las relaciones personales”; “estimular la planificación y la acción de grupo”; “comprender y apreciar a las personas y sus motivos”; conocer “las barreras que mantienen separados a grupos y a in­dividuos; facilitar la comunicación; realizar la evaluación junto con los alumnos»; etc. Asimismo los expertos en “núcleo básico” aceptan que la “inexperiencia en los procesos de la acción de gru­po es común entre grupos de docentes”.En el plan de núcleo básico el profesor “actúa como miembro del grupo y formula su­gerencias en el mismo plano que los demás. Ya no asigna tareas a los estudiantes”. “El primer papel del buen profesor de núcleo básico es el de participante. no el de dictador ni observador, en la planificación, ejecución y evaluación de los pro­yectos del grupo”. “No seguirá considerando que su papel fun­damental es el de impartir conocimientos, sino el de ayudar a los educandos a adquirirlos por si mismos como medio de llegar a sus propios fines. Dejará de asignarles tareas y de verificar si domi­nan la materia, y comenzará a ayudarlos a asignarse el trabajo por si mismos y a evaluar también por si, su progreso».

Finalmen­te, el profesor de una clase de núcleo básico es:

  • Un miembro participante de la clase;
  • Un amistoso consejero;
  • Un activa­dor de los planes del grupo; y
  • Un técnico en la acción de grupo».

En resumen, puede decirse que se advierte una progresiva influencia de los principios de la Psicología social y la Dinámica de Grupo sobre la concepción de los métodos didácticos. No de­be olvidarse, por otra parte, que el estudio de los pequeños gru­pos ha comenzado en época reciente, no obstante lo cual ya ha logrado integrarse en algunos sistemas de enseñanza, tal como hemos visto. La elaboración de una metodología didáctica ins­pirada plenamente en los principios de la Dinámica de grupo se halla hoy en activa elaboración.


[1] AMOR, Concepción: El metodo Cousinet; Ed. Revista de Pedagogia, Madrid.

Sobre el autor

admin administrator