Educación sexual en el desarrollo de la sexualidad adolescente

Educación sexual en el desarrollo de la sexualidad adolescente

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Para Cerruti (1997), la educación de la sexualidad comprende “el proceso educativo continuo vinculado profundamente a la formación integral de niños y jóvenes que les aporte información científica y elementos de esclarecimiento y reflexión para incorporar la sexualidad de forma plena, enriquecedora y saludable en los distintos momentos y situaciones de la vida”. Así, mismo, el investigador plantea que los objetivos de todo programa de educación sexual deben ser:

  • Lograr el desarrollo de un pensamiento crítico que posibilite la adquisición de actitudes positivas hacia la sexualidad, entendida como elemento inherente al ser humano;
  • Favorecer el proceso a través del cual es posible reconocerse, identificarse y aceptarse como ser sexual y sexuado durante el transcurso de su vida, sin temores, angustias ni sentimientos de culpa;
  • Favorecer un desarrollo de roles sexuales que propicie relaciones de respeto y equidad entre las personas, superando discriminaciones de género;
  • Revalorizar la importancia del componente afectivo en la vida de los seres humanos y en sus relaciones entre sí;
  • Favorecer un mayor conocimiento y relación con el propio cuerpo, como elemento de autoestima y de sustento de autocuidado de salud;
  • Favorecer el desarrollo de conductas sexuales conscientes y responsables hacia uno mismo y los demás; y
  • Propiciar la comunicación en la vida familiar, así como en la pareja, donde se deben promover criterios equitativos y conductas de responsabilidad compartida.

Prosigue el autor señalando que la educación en sexualidad debe comenzar lo más temprano posible, idealmente desde la concepción y continuar progresivamente a lo largo de toda la vida. La educación sexual informal, que se desarrolla a nivel de los mecanismos espontáneos de socialización, repercute significativamente en niños y adolescentes; esta se debe producir en forma continua en distintos niveles: la familia, los grupos de amigos, la comunidad y los medios de comunicación social. La educación formal se encuentra incorporada al currículo de los establecimientos educacionales y se basa principalmente en los aspectos biológicos reproductivos. Sin embargo, es necesario poner mayor énfasis en el desarrollo y formación de los adolescentes más allá de la proporción de información biológica, aportando elementos para favorecer su autoestima, elaboración de pensamiento crítico y la promoción de valores, como el respeto y la solidaridad entre los miembros de una sociedad.

Cabe señalar que, en nuestro medio, los programas curriculares diseñados por el Ministerio de Educación, adolecen de la carencia de una visión preventiva promocional en el área de la salud sexual, especialmente en el conocimiento de los la prevención de factores de riesgo en el etapa prenatal. Más dicha institución ha enfocado la salud sexual desde el punto de vista de la salud sexual reproductiva. (Ministerio de Educación, 2005)

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