ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL TRABAJO PENITENCIARIO

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ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL TRABAJO PENITENCIARIO

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       Es poco lo que se conoce sobre el trabajo de los condenados de prisión; históricamente se pretendió que el sentenciado no solo pierda su libertad, sino que se le castigue ejecutando trabajos forzados generalmente en minas. Desde tiempos remotos el poder público impuso a los condenados la obligación de trabajar con el propósito de causarle sufrimiento además de aprovecharse de su esfuerzo en un trabajo duro y penoso.

 

En el antiguo oriente, especialmente en Egipto, Siria y China la condena era para el cumplimiento de trabajos muy fuertes, mediante el “damnatio inmetallum”, pena que era muy severa, convirtiendo en esclavo al sentenciado y se cumplía en las minas o trabajando las tierras de los reyes o monarcas. De este modo el sistema de cumplimiento de penas se oriento con la finalidad de aprovechar el trabajo de los  sentenciados. También se utilizaron las galeras o cárceles flotantes donde los galeotes o sentenciados se encargaban de remar las embarcaciones en condiciones infrahumanas.

 

La represión de la criminalidad en la época antigua se utilizó como una antecámara de suplicios donde inclusive se deportaba al sentenciado.

 

La cárcel mas antigua fue la Casa de Corrección de Lóndres; pero el acontecimiento notorio en la historia penitenciaria lo señala la fundación de las Prisiones de Ámsterdam para hombres, donde eran obligados a ejecutar el raspado de madera para la fabricación de colorantes. El Spinnhyes, cárcel para mujeres obligadas al hilado de lanas, terciopelo y tejidos. Además de ser un trabajo obligatorio y forzado, se les sometía a castigos de azotes, ayunos, y sometido a la celda de agua, que consistía en inundar su celda con agua con la intención de ahogarlos. Los liberados de estas casas, más que corregidos, salían domados y con mucho rencor y odio.

 

En el siglo XV, se inició un proceso económico político que motivó recurrir a usufructuar el trabajo de los sentenciados, llegando inclusive a conmutarse sanciones capitales y de tormento por la prestación forzada de servicios, las que llegaron a generalizarse en los demás países en los dos siglos siguientes (XVI y XVII), dándose una justificación teórica de su uso.

De este modo, la idea de la expiación carcelaria (dolor que redime) ya no buscaba  la reconciliación del sentenciado con la divinidad, sino que se determinó como finalidad la liberación a través del trabajo; pues el lucro que se generaba compensaba el daño causado; noción que es incluida en el quehacer carcelario como retribución, por ser su origen de sentido económico y predominando hasta principios del siglo XIX con la introducción del concepto de corrección.[1]

 

De este modo, en las instituciones carcelarias bajo la modalidad de compensar el perjuicio ocasionado por el condenado, se usufructuaba del producto del trabajo de los sentenciados, bajo cuatro modalidades de sanción penal: galeras, presidios, deportación, y establecimiento correccional.[2]

 

  • Las galeras. Eran cárceles flotantes donde los galeotes o sentenciados manejaban los remos de las embarcaciones bajo una explotación gratuita.

 

  • Los presidios. Instituidos para la explotación oficial del trabajo de los reclusos, eran instituciones orientadas a usufructuar del trabajo de los sentenciados. Existieron varias cárceles de presidios: el presidio artesanal, al que accedían todos los conmutados por la prestación forzosa de servicios, manejando manualmente bombas extractoras de agua. Los presidios militares, consistía en el trabajo obligado en las murallas de los establecimientos militares donde inclusivamente eran encadenados como cortina defensiva de los ataques enemigos. El presidio de obras publicas, consistía en que los sentenciados, atados entre si y bajo vigilancia de hombres armados eran forzados a trabajar en la construcción o reparación de carreteras, acueductos y canales, explotación de minas, mantenimiento de puertos, adoquinado de calles, tala de bosques, etc.

 

  • La deportación. Consistía en enviar a los sentenciados a un lugar lejano y a la ejecución de trabajo gratuito en beneficio del Estado sancionador. Esta modalidad fue utilizada para impulsar la colonización de territorios inhóspitos.

 

  • Los establecimientos carcelarios, surgieron a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, dando a la prisión un rol principalmente la sanción penal, motivando manifestaciones políticas y religiosas en oposición a las sanciones crueles y antihumanas que se practicaban.

[1]ARANGO, Arturo (2004) Sistema de información delictiva INACIPE.

[2] VIDAL RIVROLL, Carlos; El Trabajo de los Sentenciados en Prisiones; Revista Mexicana de Prevención y Readaptación Social; N° 17. Año. (2005). Pág. 18.

 

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