SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO.

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SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO.

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SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO.

 Bases Legales.

 El sistema Penitenciario peruano esta dotado de modernas bases legales cuyo desarrollo se inicia con la primera ley penitenciaria nacional el año 1969, con el decreto ley N° 17581, posteriormente modificado por D. Ley N° 23164, del año 1980 que incluyo normas relacionadas con la redención de penas por estudios. La Constitución Política de 1979 hacia referencia al Código de Ejecución Penal aun sin existir este. El D. S N° 025-81-JUS, reglamento la redención de penas por ejecución de trabajo y estudio. Similarmente el reglamento penitenciario aprobado mediante D. S N° 023-82-JUS.

La actual Constitución del estado acoge en su art. 139 Inciso  22, el principio: el régimen penitenciario tiene por objeto la re-educación, la rehabilitación y reincorporación del penado a la sociedad; de este modo regula la resocialización del condenado.

El Código de Ejecución Penal vigente, promulgado por D. Leg. N° 654 del año 1991, regula lineamientos del sistema penitenciario nacional teniendo como objetivo principal la resocialización del interno.

El reglamento del Instituto Nacional penitenciario (INPE), aprobado por resolución ministerial N° 199-98-JUS del 10-09-1998, es una de las bases legales que actualmente norma el sistema penitenciario.

Complementan a esta norma el D. S N° 003-96-JUS, que reglamenta el régimen de vida y tratamiento de internos procesados y/o sentenciados por delitos de terrorismo y/o traición a la patria. Para mayor presición se describen en forma específica.

Organización del INPE.

 Es la entidad encargada de dirigir el sistema penitenciario peruano que hasta el año de 1985 se denomino Dirección General de Establecimientos Penales y Readaptación Penal, como una dirección importante del ministerio de justicia. El IMPE como órgano publico descentralizado, como autonomía normativa, económica, financiera, y administrativa, en el año 1993, mediante el reglamento de organización y funciones (ROF), posteriormente aprobado por resolución ministerial N°  040-2001-JUS se establece la siguiente estructura.

ESTRUCTURA ORGÁNICA DEL INPE

  1. Alta Dirección

1.1. Presidencia

1.2. Vice presidencia

  1. Órgano Consultivo

2.1. Consejo Nacional Penitenciario

  1. Órgano de Control

3.1  Oficina General de Auditoria

  1. Órganos de Asesoramiento y Normatividad Técnica

4,1  Oficina General de Planificación

4.2  Oficina General de Accesoria Jurídica

4.3  Oficina General de tratamiento

4.4  Oficina General de seguridad

4.5  Oficina de administración de establecimientos penitenciarios

  1. Órgano de apoyo administrativo

5.1.  Secretaria General

  1. Órganos de apoyo técnico

6.1   Oficina General de Informática

6.2   Oficina Ejecutiva de registro penitenciario

6.3   Oficina de Inteligencia

  1. Órganos de Ejecución y Descentralización

7.1   Dirección General de infraestructura

7.2   Centro General de estudios criminológicos y penitenciarios

7.3   Direcciones Regionales.

 

Esta nueva estructura se propuso con la intención de convertirlo en una entidad de mayor eficiencia y que alcance los objetivos que la ley le asigna.

 

FUNCIONES DEL INPE [1]

De conformidad con el código de Ejecución Penal y reglamento de organización y funciones, el INPE es un organismo público descentralizado del sector justicia, rector del Sistema Penitenciario Nacional, con personería jurídica de derecho publico y con autonomía económica, técnica, financiera y administrativa, dirigida por un presidente integrante de alta dirección.

Como funciones principales tiene: Dirigir y controlar técnica y administrativamente el sistema penitenciario nacional, asegurando una adecuada política penitenciaria que favorezca:

  • La reducción, rehabilitación y reincorporación del interno a la sociedad.
  • El establecimiento y mantenimiento de la infraestructura penitenciaria, así como el marco de seguridad.

 

 OBJETIVOS Y METAS DEL INPE

 De acuerdo a los lineamientos establecidos en el Plan Nacional de desarrollo, los planes operativos de orden penitenciario deben llevar adelante las acciones planificadas del sector justicia. En los últimos años en el marco de la lucha antisuversiva se produjeron cambios en la ley penal diseñándose acciones con tales propósitos, dando lugar a:

 

            Objetivos penitenciarios.

  • Contar con un potencial humano suficiente en cantidad y calidad, con capacidad técnica e idoneidad moral que exija la selección y capacitación del personal.
  • Lograr la remodelación, construcción de nuevos establecimientos penitenciarios, que faciliten la ejecución de penas superando el hacinamiento carcelario.
  • Ampliar la cobertura de los programas de educación y trabajo en los centros penitenciarios del país.
  • Supresión y concentración de algunos establecimientos penitenciarios.
  • Implementar las acciones y recursos para la ejecución de las medidas en medio libre.
  • Mejorar la alimentación de los internos.
  • Ampliar ala atención medica, social y legal de los internos.

 

  • CÁRCEL E INTERNOS

       Por información de los medios de comunicación social, la colectividad tiene la idea de que los establecimientos penitenciarios están sometidos a un proceso caótico en los que reina la ley de la selva y donde en cualquier momento pueden suceder hechos atroces y lamentables. De tras de esta imagen, que es no real, sin embargo no deja de tener cierto sentido y oculta una realidad que no e de fácil acceso a los medios de comunicación y menos a la sociedad en general.

 

El mundo social y cultural de la población privada de la libertad, más conocido como presos, por sus modos de convivencia y auto organización, guarda ciertas peculiaridades. Al respecto Bedson (2000), en calidad de director penitenciario define “Hay un rincón sensible en el corazón de cada interno, por mas criminal que sea; parece que la sociedad jamás ha podido penetrar en el. Acércate a este punto, intenta por todos los medios, esfuérzate por llegar a el y encontraras al menos fragmentarios vestigios de ternura y exquisitez de inocencia”. Esta expresión nos permite darnos cuenta que, dentro de los muros de una prisión se encuentran seres humanos, que merecen un trato humano.[2]

 

            a).  La cárcel.

          Definida por Goffman (1999), como: “Lugar de residencia y trabajo, donde un gran numero de individuos en situación de privación de libertad aislados de la sociedad, por un período apreciado de tiempo, comparte en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente”, de este modo Godffan describe  ala cárcel como una institución total cuyas características son:

  • Institución total, mientras que en la sociedad moderna el individuo tiende a dormir jugar y trabajar en distintos lugares con diferentes coparticipantes., bajo diferentes autoridades y sin un plan racional especifico; en las instituciones totales, hay una ruptura de barreras que separan estros ámbitos; todos los aspectos de la vida se desarrollan en el mismo lugar y bajo la misma autoridad.
  • Cada etapa de la vida diaria, en los internos se lleva a cabo en compañía inmediata de otros, a quienes se da el mismo trato, y de quienes se requiere que haga juntos las mismas cosas.
  • Todas las etapas actividades de las etapas diarias, están estrictamente programadas, de modo que una actividad conduce en un determinado momento a la siguiente y la secuencia de actividades se impone desde arriba mediante un sistema de normas formales, explicitas y de un cuerpo de funcionarios.
  • Finalmente, las diversas actividades obligatorias se integran en ubico plan racional deliberadamente concebido para alcanzar objetivos de propios de la institución.

De este modo las condiciones de las cárceles en el Perú no son Las mejores y reflejan un gran desinterés por la dignidad y la persona de los encarcelados. Hay grandes deficiencias de infraestructura, implementación de talleres de trabajo, condiciones de vida, salud y alimentación en general. En la mayoría de los casos, las cárceles se encuentran hacinadas y sin medios para brindar una adecuada rehabilitación humana y social a los internos; la función de seguridad  y vigilancia olvidando su finalidad, la rehabilitación y la reinserción social de los internos, se ve involucrada en actos de inmoralidad funcional.

b) Los Internos.

       Son personas que por haber cometido un delito o una falta, son privadas de su libertad y confinadas en una prisión, en donde viven y trabajan aislados de la sociedad; todos los aspectos de su vida, se desarrollan en el mismo lugar, y la misma autoridad. Los reclusos son otro pueblo en un mismo pueblo que tiene sus vahitos, sus costumbres.

Sin embargo, pese a convivir en un mismo lugar, realizar las mismas actividades, tener una  misma actividad, etc., los internos no son todo iguales, ni igualmente valorados dentro de la población penal. Mantienen su situación personal, su identidad anterior a su ingreso a la cárcel de acuerdo a su estatus social mientras otros cambian totalmente su situación.

Actualmente en el Perú existen más de 27 000 presos de los cuales el 63% (17 010) están en calidad de inculpados, en espera de sentencia. De estos presos el  33% (3 297) realiza alguna una actividad laboral por iniciativa propia y únicamente un 28% (2 797) realiza alguna actividad educativa. Esta estadística nos permite afirmar que es urgente e impostergable implementar los programas educativos y laborales existentes e implementar talleres y programas integrales de tratamiento penitenciario.[3]

Una vez en prisión, como interno pasa por un proceso de nueve etapas:

1º Cultura de presentación.

2º La modificación del yo.

3º La exposición contaminadora.

4º La ruptura de actuación.

5º Los privilegios.

6º Los ajustes secundarios.

7º La situación anímica.

8º La cultura del interno.

9º El regreso a la sociedad.

DERECHOS DEL INTERNO

 El recluso o interno, como persona no debe ser solo sujeto de restricciones y limitaciones. El código de ejecución penal en su titulo I, norma los principales aspectos relacionados con los derechos y deberes del interno, sin embargo también se hallan considerados dentro de otros acápites los derechos y obligaciones que la doctrina  y Derecho de Ejecución Penal comparado reconocen. Además el Código de Ejecución Penal acoge disposiciones, conclusiones, y recomendaciones sobre prevención del delito y tratamiento del delincuente, propuesto por las Naciones Unidas.

Los antecedentes referidos a los derechos y deberes de los internos se hallan en el siglo XVIII cuya época se propugna su humanización; se progresa en este aspecto en las ideas del correccionalismo del siglo XIX y actualmente la tendencia de resocialización de los reclusos, abogan por una serie de derechos y deberes  y por la eliminación de restricciones contenidas en el fin retribucionista de la pena.

En el siglo XX se desarrolla la tesis de los derechos de los reclusos, que emerge del movimiento internacional en defensa de los derechos humanos patrocinados por la ONU. Bueno (1950), expresa:”Es valido para la aplicación y ejecución de las penas, que dan lugar a una relación jurídico-penal y una relación jurídico-penitenciaria, en que las potestades del Estado sancionador se ven contrapesadas por una serie de derechos y facultades del condenado (…). El condenado es por tanto un sujeto de derecho y no un objeto de la pena”.[4]

 Constitucionalmente se garantiza los derechos fundamentales de la persona, los derechos sociales y económicos, y los derechos políticos.

Estos derechos se encuentran contenidos en las reglas mínimas del Naciones Unidas, entre ellos: el derecho a ala vida a la integridad física, a un trato humano, que no afecte la igualdad y la dignidad de la persona, derecho a la alimentación, a la protección de su salud, libertad religiosa y de creencias y a la propiedad entre otros.

Respecto a los derechos penitenciarios específicos, están referidos a la vida carcelaria y a los regimenes de ejecución penal. Entre estos derechos  se tiene:

  • Derecho a recibir información, respecto a sus deberes, derechos normas disciplinarias durante la ejecución de la pena.
  • Derecho a al separación de procesados y sentenciados.
  • Derecho a la vestimenta adecuada.
  • Derecho a la comunicación oral escrita, con su abogado, amigos, sacerdote y otras personas.
  • Derecho a no ser sancionado sin haber sido informado previa mente de la infracción o motivo que justifica tal sanción.
  • Derecho a ser recluido en un ambiente carcelario adecuado.

De acuerdo a la declaración de reglas mínimas de las Naciones Unidas  se consideran los siguientes derechos:

  • Potestad del interno de formular peticiones y quejas relativas al régimen carcelario, a su condición de recluso ante el director o persona que lo representa.
  • Interponer recursos administrativos contra las resoluciones y decisiones administrativas de los directivos del centro carcelario.
  • Ejecutar las acciones judiciales que convengan a la defensa de sus derechos.
  • Participación del Juez de ejecución penal durante el cumplimiento de la condena.
  • Participación del Ministerio Público en defensa de los derechos vulnerados.

El Código Penal reconoce los siguientes derechos:

  • El principio de la legitimidad.
  • Limites señalados por la sentencia.
  • Agresividad o peligrosidad del interno para el ejercicio de sus derechos.
  • Seguridad y orden del establecimiento penal.

DEBERES Y OBLIGACIONES DEL INTERNO.

 Los reclusos también tienen deberes que cumplir como consecuencia de su situación jurídica. En forma genérica los de deberes y obligaciones son:

  • Acatar las normas y reglamentos penitenciarios.
  • Respetar a las autoridades, funcionarios penitenciarios y demás reclusos.
  • Indemnizar a la victima del delito o a sus familia

 

[1] INPE 2000; Reglamento de Organización y Funciones del INPE.

[2] CEAS; Informe Penitenciario – Una mirada al mundo carcelario peruano. Editorial Roel S.A.C. Lima – Perú; 2006; Pág. 135.

[3] PÉREZ GUADALUPE, José (2001). Delincuencia Peruana e internos de Lurigancho y el trabajo legal; Editorial Progreso; Lima-Perú; Pág. 102.

[4] Comisión Nacional de Derechos Humanos; Diagnostico de las prisiones en México. Serie Informativa N° 19. México; (2001).

 

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