Monthly Archive noviembre 2019

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SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO.

SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO.

 Bases Legales.

 El sistema Penitenciario peruano esta dotado de modernas bases legales cuyo desarrollo se inicia con la primera ley penitenciaria nacional el año 1969, con el decreto ley N° 17581, posteriormente modificado por D. Ley N° 23164, del año 1980 que incluyo normas relacionadas con la redención de penas por estudios. La Constitución Política de 1979 hacia referencia al Código de Ejecución Penal aun sin existir este. El D. S N° 025-81-JUS, reglamento la redención de penas por ejecución de trabajo y estudio. Similarmente el reglamento penitenciario aprobado mediante D. S N° 023-82-JUS.

La actual Constitución del estado acoge en su art. 139 Inciso  22, el principio: el régimen penitenciario tiene por objeto la re-educación, la rehabilitación y reincorporación del penado a la sociedad; de este modo regula la resocialización del condenado.

El Código de Ejecución Penal vigente, promulgado por D. Leg. N° 654 del año 1991, regula lineamientos del sistema penitenciario nacional teniendo como objetivo principal la resocialización del interno.

El reglamento del Instituto Nacional penitenciario (INPE), aprobado por resolución ministerial N° 199-98-JUS del 10-09-1998, es una de las bases legales que actualmente norma el sistema penitenciario.

Complementan a esta norma el D. S N° 003-96-JUS, que reglamenta el régimen de vida y tratamiento de internos procesados y/o sentenciados por delitos de terrorismo y/o traición a la patria. Para mayor presición se describen en forma específica.

Organización del INPE.

 Es la entidad encargada de dirigir el sistema penitenciario peruano que hasta el año de 1985 se denomino Dirección General de Establecimientos Penales y Readaptación Penal, como una dirección importante del ministerio de justicia. El IMPE como órgano publico descentralizado, como autonomía normativa, económica, financiera, y administrativa, en el año 1993, mediante el reglamento de organización y funciones (ROF), posteriormente aprobado por resolución ministerial N°  040-2001-JUS se establece la siguiente estructura.

ESTRUCTURA ORGÁNICA DEL INPE

  1. Alta Dirección

1.1. Presidencia

1.2. Vice presidencia

  1. Órgano Consultivo

2.1. Consejo Nacional Penitenciario

  1. Órgano de Control

3.1  Oficina General de Auditoria

  1. Órganos de Asesoramiento y Normatividad Técnica

4,1  Oficina General de Planificación

4.2  Oficina General de Accesoria Jurídica

4.3  Oficina General de tratamiento

4.4  Oficina General de seguridad

4.5  Oficina de administración de establecimientos penitenciarios

  1. Órgano de apoyo administrativo

5.1.  Secretaria General

  1. Órganos de apoyo técnico

6.1   Oficina General de Informática

6.2   Oficina Ejecutiva de registro penitenciario

6.3   Oficina de Inteligencia

  1. Órganos de Ejecución y Descentralización

7.1   Dirección General de infraestructura

7.2   Centro General de estudios criminológicos y penitenciarios

7.3   Direcciones Regionales.

 

Esta nueva estructura se propuso con la intención de convertirlo en una entidad de mayor eficiencia y que alcance los objetivos que la ley le asigna.

 

FUNCIONES DEL INPE [1]

De conformidad con el código de Ejecución Penal y reglamento de organización y funciones, el INPE es un organismo público descentralizado del sector justicia, rector del Sistema Penitenciario Nacional, con personería jurídica de derecho publico y con autonomía económica, técnica, financiera y administrativa, dirigida por un presidente integrante de alta dirección.

Como funciones principales tiene: Dirigir y controlar técnica y administrativamente el sistema penitenciario nacional, asegurando una adecuada política penitenciaria que favorezca:

  • La reducción, rehabilitación y reincorporación del interno a la sociedad.
  • El establecimiento y mantenimiento de la infraestructura penitenciaria, así como el marco de seguridad.

 

 OBJETIVOS Y METAS DEL INPE

 De acuerdo a los lineamientos establecidos en el Plan Nacional de desarrollo, los planes operativos de orden penitenciario deben llevar adelante las acciones planificadas del sector justicia. En los últimos años en el marco de la lucha antisuversiva se produjeron cambios en la ley penal diseñándose acciones con tales propósitos, dando lugar a:

 

            Objetivos penitenciarios.

  • Contar con un potencial humano suficiente en cantidad y calidad, con capacidad técnica e idoneidad moral que exija la selección y capacitación del personal.
  • Lograr la remodelación, construcción de nuevos establecimientos penitenciarios, que faciliten la ejecución de penas superando el hacinamiento carcelario.
  • Ampliar la cobertura de los programas de educación y trabajo en los centros penitenciarios del país.
  • Supresión y concentración de algunos establecimientos penitenciarios.
  • Implementar las acciones y recursos para la ejecución de las medidas en medio libre.
  • Mejorar la alimentación de los internos.
  • Ampliar ala atención medica, social y legal de los internos.

 

  • CÁRCEL E INTERNOS

       Por información de los medios de comunicación social, la colectividad tiene la idea de que los establecimientos penitenciarios están sometidos a un proceso caótico en los que reina la ley de la selva y donde en cualquier momento pueden suceder hechos atroces y lamentables. De tras de esta imagen, que es no real, sin embargo no deja de tener cierto sentido y oculta una realidad que no e de fácil acceso a los medios de comunicación y menos a la sociedad en general.

 

El mundo social y cultural de la población privada de la libertad, más conocido como presos, por sus modos de convivencia y auto organización, guarda ciertas peculiaridades. Al respecto Bedson (2000), en calidad de director penitenciario define “Hay un rincón sensible en el corazón de cada interno, por mas criminal que sea; parece que la sociedad jamás ha podido penetrar en el. Acércate a este punto, intenta por todos los medios, esfuérzate por llegar a el y encontraras al menos fragmentarios vestigios de ternura y exquisitez de inocencia”. Esta expresión nos permite darnos cuenta que, dentro de los muros de una prisión se encuentran seres humanos, que merecen un trato humano.[2]

 

            a).  La cárcel.

          Definida por Goffman (1999), como: “Lugar de residencia y trabajo, donde un gran numero de individuos en situación de privación de libertad aislados de la sociedad, por un período apreciado de tiempo, comparte en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente”, de este modo Godffan describe  ala cárcel como una institución total cuyas características son:

  • Institución total, mientras que en la sociedad moderna el individuo tiende a dormir jugar y trabajar en distintos lugares con diferentes coparticipantes., bajo diferentes autoridades y sin un plan racional especifico; en las instituciones totales, hay una ruptura de barreras que separan estros ámbitos; todos los aspectos de la vida se desarrollan en el mismo lugar y bajo la misma autoridad.
  • Cada etapa de la vida diaria, en los internos se lleva a cabo en compañía inmediata de otros, a quienes se da el mismo trato, y de quienes se requiere que haga juntos las mismas cosas.
  • Todas las etapas actividades de las etapas diarias, están estrictamente programadas, de modo que una actividad conduce en un determinado momento a la siguiente y la secuencia de actividades se impone desde arriba mediante un sistema de normas formales, explicitas y de un cuerpo de funcionarios.
  • Finalmente, las diversas actividades obligatorias se integran en ubico plan racional deliberadamente concebido para alcanzar objetivos de propios de la institución.

De este modo las condiciones de las cárceles en el Perú no son Las mejores y reflejan un gran desinterés por la dignidad y la persona de los encarcelados. Hay grandes deficiencias de infraestructura, implementación de talleres de trabajo, condiciones de vida, salud y alimentación en general. En la mayoría de los casos, las cárceles se encuentran hacinadas y sin medios para brindar una adecuada rehabilitación humana y social a los internos; la función de seguridad  y vigilancia olvidando su finalidad, la rehabilitación y la reinserción social de los internos, se ve involucrada en actos de inmoralidad funcional.

b) Los Internos.

       Son personas que por haber cometido un delito o una falta, son privadas de su libertad y confinadas en una prisión, en donde viven y trabajan aislados de la sociedad; todos los aspectos de su vida, se desarrollan en el mismo lugar, y la misma autoridad. Los reclusos son otro pueblo en un mismo pueblo que tiene sus vahitos, sus costumbres.

Sin embargo, pese a convivir en un mismo lugar, realizar las mismas actividades, tener una  misma actividad, etc., los internos no son todo iguales, ni igualmente valorados dentro de la población penal. Mantienen su situación personal, su identidad anterior a su ingreso a la cárcel de acuerdo a su estatus social mientras otros cambian totalmente su situación.

Actualmente en el Perú existen más de 27 000 presos de los cuales el 63% (17 010) están en calidad de inculpados, en espera de sentencia. De estos presos el  33% (3 297) realiza alguna una actividad laboral por iniciativa propia y únicamente un 28% (2 797) realiza alguna actividad educativa. Esta estadística nos permite afirmar que es urgente e impostergable implementar los programas educativos y laborales existentes e implementar talleres y programas integrales de tratamiento penitenciario.[3]

Una vez en prisión, como interno pasa por un proceso de nueve etapas:

1º Cultura de presentación.

2º La modificación del yo.

3º La exposición contaminadora.

4º La ruptura de actuación.

5º Los privilegios.

6º Los ajustes secundarios.

7º La situación anímica.

8º La cultura del interno.

9º El regreso a la sociedad.

DERECHOS DEL INTERNO

 El recluso o interno, como persona no debe ser solo sujeto de restricciones y limitaciones. El código de ejecución penal en su titulo I, norma los principales aspectos relacionados con los derechos y deberes del interno, sin embargo también se hallan considerados dentro de otros acápites los derechos y obligaciones que la doctrina  y Derecho de Ejecución Penal comparado reconocen. Además el Código de Ejecución Penal acoge disposiciones, conclusiones, y recomendaciones sobre prevención del delito y tratamiento del delincuente, propuesto por las Naciones Unidas.

Los antecedentes referidos a los derechos y deberes de los internos se hallan en el siglo XVIII cuya época se propugna su humanización; se progresa en este aspecto en las ideas del correccionalismo del siglo XIX y actualmente la tendencia de resocialización de los reclusos, abogan por una serie de derechos y deberes  y por la eliminación de restricciones contenidas en el fin retribucionista de la pena.

En el siglo XX se desarrolla la tesis de los derechos de los reclusos, que emerge del movimiento internacional en defensa de los derechos humanos patrocinados por la ONU. Bueno (1950), expresa:”Es valido para la aplicación y ejecución de las penas, que dan lugar a una relación jurídico-penal y una relación jurídico-penitenciaria, en que las potestades del Estado sancionador se ven contrapesadas por una serie de derechos y facultades del condenado (…). El condenado es por tanto un sujeto de derecho y no un objeto de la pena”.[4]

 Constitucionalmente se garantiza los derechos fundamentales de la persona, los derechos sociales y económicos, y los derechos políticos.

Estos derechos se encuentran contenidos en las reglas mínimas del Naciones Unidas, entre ellos: el derecho a ala vida a la integridad física, a un trato humano, que no afecte la igualdad y la dignidad de la persona, derecho a la alimentación, a la protección de su salud, libertad religiosa y de creencias y a la propiedad entre otros.

Respecto a los derechos penitenciarios específicos, están referidos a la vida carcelaria y a los regimenes de ejecución penal. Entre estos derechos  se tiene:

  • Derecho a recibir información, respecto a sus deberes, derechos normas disciplinarias durante la ejecución de la pena.
  • Derecho a al separación de procesados y sentenciados.
  • Derecho a la vestimenta adecuada.
  • Derecho a la comunicación oral escrita, con su abogado, amigos, sacerdote y otras personas.
  • Derecho a no ser sancionado sin haber sido informado previa mente de la infracción o motivo que justifica tal sanción.
  • Derecho a ser recluido en un ambiente carcelario adecuado.

De acuerdo a la declaración de reglas mínimas de las Naciones Unidas  se consideran los siguientes derechos:

  • Potestad del interno de formular peticiones y quejas relativas al régimen carcelario, a su condición de recluso ante el director o persona que lo representa.
  • Interponer recursos administrativos contra las resoluciones y decisiones administrativas de los directivos del centro carcelario.
  • Ejecutar las acciones judiciales que convengan a la defensa de sus derechos.
  • Participación del Juez de ejecución penal durante el cumplimiento de la condena.
  • Participación del Ministerio Público en defensa de los derechos vulnerados.

El Código Penal reconoce los siguientes derechos:

  • El principio de la legitimidad.
  • Limites señalados por la sentencia.
  • Agresividad o peligrosidad del interno para el ejercicio de sus derechos.
  • Seguridad y orden del establecimiento penal.

DEBERES Y OBLIGACIONES DEL INTERNO.

 Los reclusos también tienen deberes que cumplir como consecuencia de su situación jurídica. En forma genérica los de deberes y obligaciones son:

  • Acatar las normas y reglamentos penitenciarios.
  • Respetar a las autoridades, funcionarios penitenciarios y demás reclusos.
  • Indemnizar a la victima del delito o a sus familia

 

[1] INPE 2000; Reglamento de Organización y Funciones del INPE.

[2] CEAS; Informe Penitenciario – Una mirada al mundo carcelario peruano. Editorial Roel S.A.C. Lima – Perú; 2006; Pág. 135.

[3] PÉREZ GUADALUPE, José (2001). Delincuencia Peruana e internos de Lurigancho y el trabajo legal; Editorial Progreso; Lima-Perú; Pág. 102.

[4] Comisión Nacional de Derechos Humanos; Diagnostico de las prisiones en México. Serie Informativa N° 19. México; (2001).

 

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DERECHO PENITENCIARIO O DE EJECUCIÓN PENAL

DERECHO PENITENCIARIO O DE EJECUCIÓN PENAL.[1]

          Novell (1933) definió al derecho penitenciario como el conjunto de normas jurídicas que regulan la ejecución de las penas y las medidas de seguridad.

Laura (1943), sostenía que “El derecho penitenciario tiene por objeto, el cumplimento de normas legales y disposiciones jurídicas que regulan la ejecución de la pena en un determinado Estado, Esta integrado por normas que dicta el Estado para asegurar el cumplimiento de la sentencia que recibe todo sujeto infractor, tomado como objeto de derecho y reconocido como reo después de un juzgamiento y sentencia judicial”.

Cuello (1958), considera al Derecho de Ejecución penal como el estudio de las normas jurídicas que regulan la ejecución de las penas y medidas de seguridad; en tanto que el Derecho penitenciario se limita a “Las normas que regulan el régimen de detención y prisión preventiva así como la ejecución de las penas y medidas de seguridad preventiva”. De esta forma se determina que el Derecho penitenciario es parte del Derecho de Ejecución Penal. [2]

GARCIA[3] (1975) afirma que el Derecho penitenciario es el “Conjunto de normas jurídicas que regulan la ejecución de las penas privativas de libertad”; Lo Diferencia del Derecho Ejecutivo Penal como el genero frente  la especie que seria del derecho penitenciario

GARRIDO (1983) define el derecho penitenciario “Como conjunto de normas juritas que regulan  la ejecución de la pena en una legislación especifica”. El autor considera  de este modo al Derecho penitenciario dentro del Derecho de Ejecución penal. Para los investigadores el derecho penitenciario o Derecho de Ejecución Penal es la disciplina jurídica que estudia las normas legales relacionada con la ejecución de las penas y medidas de seguridad, y de la asistencia post-penitenciaria, así como de las regulan a los órganos encargados de la ejecución penal , orientados bajo el principio de la resocialización del condenado.

 

[1] MARCO DEL PON, Luís; Derecho Penitenciario; Segunda Edición; Editorial Cárdenas; México. (2002); Pág. 79.

[2] REVISTA MÉXICANA DE PREVENCIÓN N° 1.

[3] GARCÍA RÁMIREZ, Sergio; Ídem. a (1); 1975; Pág. 256.

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CIENCIA PENITENCIARIA.

Es una ciencia interdisciplinaria cuyo campo de estudio es todo lo relativo a la ejecución de sanciones privativas y restrictivas de libertad, tanto en medios cerrados como abiertos y libres; tanto se ocupa de la asistencia post-carcelaria, con el fin de lograr la resocialización del delincuente.[1]

Esta ciencia estudia principios, doctrinas y sistemas relativos a la ejecución de las penas privativas de la  libertad y de los resultados de su aplicación.

Para Espinosa el vocabulario Penología tiene similar significación que ciencia penitenciaria, discrepando con Cuello, para quien constituye dos disciplinas de diversa amplitud y contenido; según dicho autor el objetivo de la penóloga es el estudio de los diversos medios de represión y prevención del delito, esto es estudia las penas y medidas de seguridad, así como sus métodos de aplicación. En tanto la ciencia penitenciaria abarca la doctrina de las penas de privación de la libertad y sus sistemas de ejecución.

   

Objetivos de la Ciencia Penitenciaria.

El objeto de estudio de esta ciencia abarca al problema de ejecución penal y al hombre bajo privación o restricción de su libertad.

Sus objetivos generales son:

  1. Tratamiento en el medio institucional. Estudia el tratamiento que debe darse al condenado en los medios cerrados de mediana o máxima seguridad en casos que la condena penal imponga una pena privativa de libertad  Otra alternativa es el tratamiento en un medio abierto en los casos en que el condenado sea puesto bajo un régimen penitenciario abierto o de prisión abierta o experiencias afines
  2. Tratamiento en medio semi- institucional. En sus variantes de reclusión nocturna, arresto de fin de semana, limitación de días libres.
  3. Tratamiento extra-institucional o en libertad. Cuando el condenado es puesto bajo el régimen de prueba o de suspensión de ejecución de la pena, reserva del fallo condenatorio, o en trabajo comunitario los fines de semana o regimenes similares.

 

Orientación y ayuda a la familia del interno. Cuando se apliquen medidas preventivas o restrictivas de la libertad del condenado.

Orientación y asistencia post-carcelaria, para facilitar que el liberado logre su integración en la comunidad y esta le brinde acogida al excarcelado.

Estos objetivos constituyen los propósitos nucleares que persigue la ciencia penitenciaria conjuntamente con el Derecho en Ejecución Penal.

Su materialización requiere la concurrencia de elementos coadyuvantes, para lograrlos.

 

           

 Métodos y Técnicas de Ciencia Penitenciaria.

             Los métodos y técnicas que utiliza la ciencia penitenciaria están sujetas a diversas variantes de carácter psicológico, social, medico y otros, de acuerdo al problema sometido a investigación de ahí las áreas más desarrollas en la investigación penitenciaria sean el área social y el área psicológica.

Entre las técnicas de tratamiento penitenciario citamos:

a) El trabajo o ergoterapia, se considera es que es una técnica de tratamiento por que la actividad laboral, en sus diversas modalidades influye en la modificación conductual y social del interno.

b) Técnicos Educativas o pedagógicas. Dentro de estas se consideran varias modalidades.

  • Educación técnica laboral, con el objeto de proporcionar al condenado alguna capacitación para el trabajo.
  • Educación escolar o cultural, que se da a los penados que no tiene instrucción escolar, o si la tienen esta es muy elemental.

c) Técnicas Psicoterapéuticas. Constituyen los diversos tratamientos que brinda el psicólogo y que pueden ser aplicadas como terapia individual y grupal.

d) Terapias medicas, este tratamiento puede ser dado en tres variantes: trabajo farmacológico, tratamiento de choque (eléctrico o insuclinico); tratamiento medico quirúrgico.

e) Orientación Social. Es otro procedimiento de tratamiento del delincuente, que se ejecuta al cargo del sociólogo o de los trabajadores sociales.

 

[1] Diccionario de la Universidad de Oviedo, Internet, hup/diccionario del mundo es diccionario.

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SISTEMAS PENITENCIARIOS.

Como consecuencia de la reforma carcelaria surgida el siglo XIX, se ponen en práctica diferentes sistemas penitenciarios, tales como:

Régimen Célular Pensilvánico o Filadélfico.

 Se caracterizo por imponer un silencio total y la inexistencia de trabajo carcelario, por lo que muy pronto se noto lo pernicioso de este régimen, modificándose y permitiendo el trabajo en celda, la recepción de visitas, abolición de medidas disciplinarias, capacitación del condenado en un determinado trabajo.[1]

 Estudiosos de la ciencia penal como Enrique Ferry se opusieron a este régimen al que lo calificado como la aberración del siglo XX; sin embargo subsiste hasta nuestros tiempos, en diversas prisiones del mundo.

Régimen Aurburniano.

       Este régimen disponía que los prisioneros sean llevados a trabajar a los talleres durante el día, bajo estricta vigilancia y eran retornados a la cárcel luego de cumplir labores. Fué aplicado en la ciudad de New York, después de haber experimentado el régimen pensilvánico; su aplicación se hizo considerando ciertas modificaciones

 Régimen Progresivo de Maco Nochie o Mark Sistem.

Denominado así por considerar diferentes periodos de su ejecución tales como: aislamiento celular diurno o nocturno, por un lapso de nueve meses; trabajo en común, donde lo principal era la conducta y en la producción de trabajo como requisito para pasar al siguiente periodo; la libertad condicional que era otorgada con ciertas restricciones y por un tiempo determinado, pasado este periodo el condenado obtenía la libertad definitiva.

 

A partir de la innovación de Maco Nochie, muchos países adoptaron el sistema en base a los resultados importantes en cuanto a disciplina penitenciaria. Este sistema fue adoptado por irlanda España, Italia, Holanda, Suiza, Francia, Portugal, Finlandia, Dinamarca, Brasil, argentina, Suecia y Bélgica.

Prisión abierta.

Este nuevo tipo de establecimiento penitenciario cuyo fines esenciales fueron preventivos y resocialisadores; implico un nuevo planteamiento en la ejecución de la pena privativa de la libertad.

García Ramírez[2] manifiesta al respecto: “El origen de los establecimientos abiertos se explica en cuanto parten de un proceso de devolución de derechos a los sentenciados, derechos que los otros sistemas les negaban para propiciar una cadena inagotable de explotación en la vida penitenciaria; de este modo se les restituye ciertos bienes elementales como: luz, contacto con sus semejantes, abrigo, trabajo, sexo, mejoramiento alimenticio”.

 Régimen All´aperto.

          Instituido en Italia es una institución penitenciaria que permite el trabajo de los sentenciados fuera de los muros de la prisión. Este régimen penitenciario se creo mediante el Código Penal Italiano de 1898; pocos años después, el Octavo Congreso Penitenciario Internacional, reunido en Budapest, en 1905, aprobé recomendar este régimen. Decisión similar se adopto en el Primer congreso de Derecho Penal (Bruselas 1926) y en XII Congreso Penal y penitenciario de la Haya (1950). Esta institución penal fue recogida por varias naciones.

 

En nuestros días este régimen carcelario, esta tomando gran arraigo y se materializa mediante dos modalidades: el trabajo agrícola y el trabajo en obras públicas.

 

[1] OJEDA VÁSQUEZ, Jorge; Derecho de Ejecución de Penas; Editorial Porrúa S.A. México; (2004); Pág. 76

 

[2] GARCÍA RÁMIREZ, Sergio; “Reforma Penal”; Editorial Púrrua; México 1998; Pág. 254

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ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL TRABAJO PENITENCIARIO

       Es poco lo que se conoce sobre el trabajo de los condenados de prisión; históricamente se pretendió que el sentenciado no solo pierda su libertad, sino que se le castigue ejecutando trabajos forzados generalmente en minas. Desde tiempos remotos el poder público impuso a los condenados la obligación de trabajar con el propósito de causarle sufrimiento además de aprovecharse de su esfuerzo en un trabajo duro y penoso.

 

En el antiguo oriente, especialmente en Egipto, Siria y China la condena era para el cumplimiento de trabajos muy fuertes, mediante el “damnatio inmetallum”, pena que era muy severa, convirtiendo en esclavo al sentenciado y se cumplía en las minas o trabajando las tierras de los reyes o monarcas. De este modo el sistema de cumplimiento de penas se oriento con la finalidad de aprovechar el trabajo de los  sentenciados. También se utilizaron las galeras o cárceles flotantes donde los galeotes o sentenciados se encargaban de remar las embarcaciones en condiciones infrahumanas.

 

La represión de la criminalidad en la época antigua se utilizó como una antecámara de suplicios donde inclusive se deportaba al sentenciado.

 

La cárcel mas antigua fue la Casa de Corrección de Lóndres; pero el acontecimiento notorio en la historia penitenciaria lo señala la fundación de las Prisiones de Ámsterdam para hombres, donde eran obligados a ejecutar el raspado de madera para la fabricación de colorantes. El Spinnhyes, cárcel para mujeres obligadas al hilado de lanas, terciopelo y tejidos. Además de ser un trabajo obligatorio y forzado, se les sometía a castigos de azotes, ayunos, y sometido a la celda de agua, que consistía en inundar su celda con agua con la intención de ahogarlos. Los liberados de estas casas, más que corregidos, salían domados y con mucho rencor y odio.

 

En el siglo XV, se inició un proceso económico político que motivó recurrir a usufructuar el trabajo de los sentenciados, llegando inclusive a conmutarse sanciones capitales y de tormento por la prestación forzada de servicios, las que llegaron a generalizarse en los demás países en los dos siglos siguientes (XVI y XVII), dándose una justificación teórica de su uso.

De este modo, la idea de la expiación carcelaria (dolor que redime) ya no buscaba  la reconciliación del sentenciado con la divinidad, sino que se determinó como finalidad la liberación a través del trabajo; pues el lucro que se generaba compensaba el daño causado; noción que es incluida en el quehacer carcelario como retribución, por ser su origen de sentido económico y predominando hasta principios del siglo XIX con la introducción del concepto de corrección.[1]

 

De este modo, en las instituciones carcelarias bajo la modalidad de compensar el perjuicio ocasionado por el condenado, se usufructuaba del producto del trabajo de los sentenciados, bajo cuatro modalidades de sanción penal: galeras, presidios, deportación, y establecimiento correccional.[2]

 

  • Las galeras. Eran cárceles flotantes donde los galeotes o sentenciados manejaban los remos de las embarcaciones bajo una explotación gratuita.

 

  • Los presidios. Instituidos para la explotación oficial del trabajo de los reclusos, eran instituciones orientadas a usufructuar del trabajo de los sentenciados. Existieron varias cárceles de presidios: el presidio artesanal, al que accedían todos los conmutados por la prestación forzosa de servicios, manejando manualmente bombas extractoras de agua. Los presidios militares, consistía en el trabajo obligado en las murallas de los establecimientos militares donde inclusivamente eran encadenados como cortina defensiva de los ataques enemigos. El presidio de obras publicas, consistía en que los sentenciados, atados entre si y bajo vigilancia de hombres armados eran forzados a trabajar en la construcción o reparación de carreteras, acueductos y canales, explotación de minas, mantenimiento de puertos, adoquinado de calles, tala de bosques, etc.

 

  • La deportación. Consistía en enviar a los sentenciados a un lugar lejano y a la ejecución de trabajo gratuito en beneficio del Estado sancionador. Esta modalidad fue utilizada para impulsar la colonización de territorios inhóspitos.

 

  • Los establecimientos carcelarios, surgieron a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, dando a la prisión un rol principalmente la sanción penal, motivando manifestaciones políticas y religiosas en oposición a las sanciones crueles y antihumanas que se practicaban.

[1]ARANGO, Arturo (2004) Sistema de información delictiva INACIPE.

[2] VIDAL RIVROLL, Carlos; El Trabajo de los Sentenciados en Prisiones; Revista Mexicana de Prevención y Readaptación Social; N° 17. Año. (2005). Pág. 18.