GEOGRAFÍA MUNDIAL DEL CULTIVO DEL CACAO

GEOGRAFÍA MUNDIAL DEL CULTIVO DEL CACAO

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La geografía mundial del cultivo
El cacao se cultivó inicialmente, y de manera exclusiva, en su continente de origen. Domesticado por los mayas y encontrado por primera vez por los españoles en México en 1519, donde era cultivado por los aztecas, su cultivo se fue expandiendo progresivamente, por efecto de las migraciones humanas en el continente, durante la época precolombina en los territorios americanos ecológicamente apropiados. En la época colonial americana los mayores centros de producción eran Soconusco, en América Central ; Guayaquil, en el Ecuador y las regiones costaneras del norte de Venezuela.

Al inicio del siglo XX, la producción americana concentraba todavía el 78% del total de la producción mundial, pero esa relación cambió notablemente durante las décadas de 1920 y 1930, cuando Africa representó el 47 y el 64%, respectivamente, de la producción mundial. En la década de 1930 la supremacía americana del cultivo se había perdido.

El cultivo del cacao se extendió desde 1822 al continente africano, particularmente al Africa Occidental, y más intensivamente desde 1870. A finales del siglo XIX, hacia 1890, en Africa se cultivaba sólo el 5% del cacao del mundo, mayormente en las islas de Guinea Ecuatorial. Para 1920 en proporción alcanzaba el 47% y para 1930 el 64%, convirtiéndose Africa en la mayor región productora de cacao en el mundo.

Visto desde la perspectiva histórica de un período de larga duración, se han producido, en el escenario de la producción mundial del cacao, tres grandes cambios. El primer cambio se dio en el transcurso de la década de 1920, cuando la producción cacaotera africana desplazó a la producción americana como principal región productora de cacao en el mundo.

El segundo cambio se produjo en otro terreno, en el del material genético empleado para la siembra. La producción y la exportación, centradas básicamente hasta el siglo XIX en el cacao criollo, que produce un grano de cacao fino o de aroma, fue sustituido por la producción y la exportación basadas mayormente en el cacao forastero, que produce un cacao corriente u ordinario.

El tercer cambio se refiere a la geografía de la producción, al igual que el primero. A finales de la década de 1990, Asia y Oceanía, vistos en conjunto, se convierten en la segunda región productora de cacao del mundo, después de Africa. La otrora supremacía americana en la producción de cacao pertenece a un pasado ya lejano, y de todas las regiones productoras de cacao en el mundo, América es ahora la de menor importancia.

Estos cambios se observan con mayor detalle, al reducir la escala geográfica de observación, al pasar del continente al país productor. Venezuela, y específicamente su región de la costa, en el norte del país, desde Chuao, en Aragua, hasta la península de Paria, en el extremo oriental, pasando por Barlovento y algunos centros productores del occidente,
tuvo la hegemonía mundial como productor de cacao desde 1620 hasta finales del siglo XVIII, cuando desaparece la Compañía Guipuzcoana, que estimuló fuertemente la producción y la exportación de cacao en el país. Surgen, entonces, otros líderes en la producción de cacao como Ecuador, un productor tradicional, y las regiones emergentes de Brasil y São Tomé.

El siglo XIX es la época dorada de Ecuador como productor y exportador, hasta que en la primera década del siglo XX es desplazado por Ghana, que se mantiene como líder hasta la década de 1970. Después vendrá la supremacía de Côte d’Ivoire, que continúa hasta el presente y continuará durante buena parte del siglo XXI.

Actualmente las tres cuartas partes de la producción mundial en grano se concentran en apenas cinco paises (Côte d’Ivoire, Brasil, Ghana, Malasia e Indonesia). En la base de estos desarrollos cacaoteros a escala mundial, que se comportan como grandes ciclos, está lo que François Ruf (1995) ha llamado la “rente fôret” (La renta bosque), que refleja las ventajas económicas de producir cacao tras talar el bosque. Pero, al perderse la fertilidad asociada a la presencia del bosque, al cabo de unos años, sobreviene la crisis : vienen las enfermedades, se elevan los costos, envejecen las plantaciones, y las nuevas plantaciones en esas áreas ya no son tan productivas y son más costosas. La “renta bosque” existe porque no es económicamente viable reemplazar viejos árboles por otros nuevos en la misma tierra o plantar cacaoteros en tierras dedicadas a otros cultivos, mientras existan tierras con bosques para deforestar y plantar. Así, el desplazamiento del cultivo va eliminando el bosque de las tierras vírgenes, pero, ¿hasta cuándo durará esa posibilidad de desplazamiento ? Al agotarse las existencias de esas tierras, declinará inevitablemente la supremacía del país como productor.

Una vez eliminado el bosque, sigue el desarrollo, pero luego sobreviene, brutalmente, una recesión. Estos desarrollos cacaoteros se realizan, según Ruf (1987), a costa de los frentes pioneros, que son grupos de migrantes que conquistan los bosques tropicales. Sobre la base de estas consideraciones, Ruf avanza su hipótesis central de que los ciclos del cacao tienen un carácter endógeno y repetitivo, sobre los cuales la historia local se implanta. La historia de un país puede reducir o acelerar los ciclos, pero no modificarlos en su esencia.

La recesión cacaotera es debida casi a una constante: emigración y escasez de trabajo, en asociación con la deforestación y el envejecimiento de las plantaciones. En esos ciclos de la producción vinculados estrechamente con los ciclos de precios, intervienen factores ecológicos (deforestación y envejecimiento de las plantaciones), sociológicas (apropiación de la tierra y formación de la propiedad) y económicos (caída de los precios internaciones del cacao y de sus productos, así como los cambios en la demanda). No olvidemos que, además, el cultivo del cacao es de carácter cíclico, caracterizado por períodos prolongados de sobreproducción y subproducción. Estos ciclos están ligados a la extrema rigidez de la oferta, dada por una fuerte inelasticidad de la oferta a corto plazo en relación con los cambios en los precios.

La existencia de estos ciclos de larga duración es una característica propia de los cultivos “permanentes” como el cacao y el café. Esos ciclos de producción (ligados a la naturaleza del cultivo: un retraso de cuatro a cinco años en la entrada de la planta a la producción comercial, y luego la perennidad relativa de las plantaciones, que duran produciendo hasta unos cincuenta años, aunque con un escaso vigor productivo) originan una cierta dinámica de la producción y los precios, en la que la sobreproducción de hoy prepara la penuria de mañana, y viceversa. Pero la oferta no reacciona de inmediato al cambio en los precios, sino que lo hace con unos diez años de retardo. Este fenómeno, al que describiremos más adelante, es explicado por los efectos del llamado teorema de la telaraña (cobweb theorem) o ciclo del cerdo (hog cycle)

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