MARCO FILOSÓFICO DEL CUIDADO DE ENFERMERÍA

MARCO FILOSÓFICO DEL CUIDADO DE ENFERMERÍA

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MARCO FILOSÓFICO DEL CUIDADO DE ENFERMERÍA
Lucía Aranda Moreno

En primer lugar expreso mi agradecimiento a los Miembros de la Junta Directiva del Consejo Nacional del Colegio de Enfermeros del Perú y al Comité Organizador del XIV Congreso Nacional de Enfermería por la oportunidad de participar en este Magno Evento y poder socializar algunas ideas con todas (os) ustedes colegas.
La tendencia de la Filosofía, es explicar el conocimiento por la capacidad de abstracción y dominio del lenguaje para comprender los fenómenos, en este caso para referirse al cuidado.
De hecho la evolución de la concepción del cuidado, tiene relación con la postura filosófica que se tenga del hombre del mundo y de la sociedad; así se puede otorgar mayor importancia al objeto o al sujeto o la interacción de ambos; por otro lado, se puede enfatizar el momento socio- político- económico o sea histórico, o se puede considerar al hombre apenas como un ser abstracto desvinculado del contexto de cualquier especie; por lo tanto, un modo de ser, de estar en el mundo influirá, no sólo, en la concepción del cuidado sinó en la forma de practicarlo; es decir,en la forma de brindar el cuidado.
Boff (1999, p.34) refiere, que un modo de ser, es una manera de estructurarse del propio ser y de darse a conocer. Es así como el cuidado entra en la naturaleza y en la constitución del ser humano. El modo de ser cuidado, revela de manera concreta como es el ser humano. Sin el cuidado, él deja de ser humano. Si no recibe cuidado, desde el nacimiento hasta la muerte, el ser humano se desestructura, pierde sentido y muere rapidamente. Si a lo largo de la vida, no se hiciera con cuidado todo lo que se emprende se acabaría por perjudicar a si mismo y por destruir lo que se tiene alrededor. Por eso, el cuidado debe ser entendido en la línea de la esencia humana. El cuidado ha de estar presente en todo. En la palabras de Martin Heidegger: “Cuidado significa un fenómeno ontológico existencial básico”; lo que significa que es: “un fenómeno que es la base posibilitadora de la existencia humana en cuanto humana”
Es así, como el cuidado considerado como una categoría se muestra como la llave descifradora de la esencia humana, que ha sido y viene siendo estudiado para poder decir que aspectos comprende.
El cuidado es el fundamento para cualquier interpretación del ser humano. Si no nos basamos en el cuidado, no lograremos comprender el ser humano. Al respecto algunos estudiosos refieren que etimológicamente el cuidado deriva del latín cura. Otros derivan cuidado de cogitare – cogitatus pero que tiene el mismo significado de cura que a su vez significa pensar, colocar atención, mostrar interés, revelar una actitud de desvelo y de preocupación.
El cuidar a través de los tiempos pasó de un comportamiento de apenas sobrevivir a acciones más racionales y sofisticadas y hoy es considerado como una forma de ser (Heidegger, 1962), como una forma de relacionarse (Roach, 1993), como un imperativo moral (Watson, 1988) y constituye la esencia de ser de la enfermería (Leininger, 1991), o su dominio unificador o integrador (Waldow, 1995).
Acerca del cuidado Boff (op.cit) refiere:“El cuidado solamente surge cuando la existencia de alguien tiene importancia para mi. Entonces paso a dedicarme a él, me dispongo a participar de su destino, de sus buscas, de sus sufrimientos y de sus sucesos, en fin de su vida”.
Este autor afirma, que el cuidado significa entonces: desvelo, solicitud diligencia, atención y que de cierta forma, está presente en las diversas civilizaciones, además enfatiza que por su propia naturaleza el cuidado incluye, dos significaciones básicas, íntimamente ligadas entre si: La primera, es la actitud de desvelo, de solicitud y de atención para con el otro; la segunda, de preocupación y de inquietud, porque la persona que tiene cuidado se siente comprometida y afectivamente unida al otro. Por eso el cuidado siempre acompaña al ser humano porque éste nunca dejará de amar y de desvelarse por alguien, así como tampoco dejará de preocuparse y de inquietarse por la persona amada. Si no fuera así, no se sentiría comprometido con ella y mostraría negligencia, y en el límite revelaría indiferencia que es la muerte del amor y por lo tanto del cuidado.
Es necesario tener en mente que el cuidar de la salud, se presenta de modo (s) diferente (s) a los ojos del profesional y del cliente y es cuando se nota que el profesional de salud en este caso la (el) enfermera (o), realiza el cuidar y el cliente es quien recibe el cuidado.
Para Lópes In Meyer et al. (1998, p 49), el cuidado, es el resultado de un saber acumulado, de disciplinas que descubren las relaciones humanas y el contacto con el otro, más también de experiencias construídas en las prácticas efectivas, aprendidas y trasmitidas en servicio y que ayudan a curar o vivir mejor los límites impuestos por la enfermedad.
Comprendiendo el cuidar en una visión amplia, siempre estuvo presente en la historia humana, parece claro visualizarla antes de la Enfermería. El cuidar como forma de vivir, de relacionarse; el cuidado tecnológico, también de cierta forma, está presente en las diversas civilizaciones; sin embargo, de manera indiferenciada de las prácticas de cura a veces, o sea de la medicina.
Referente a esta categoría, los profesionales de Enfermería estamos concientes de que el hombre es un ser único, que recibe y ejerce influencia sobre el ambiente y que tiene potencialidades y derechos de participar activamente en el proceso de cuidar/cuidado.
La enfermería, como ciencia de la asistencia o como arte del cuidado, desarrolla tecnologías de salud que son continuamente silenciadas, en lo máximo sentidas, pero nunca traducidas universalmente. Se refieren a la interacción enfermera- paciente, y se instalan en la experiencia vivida delante de una acción integral de cuidados. Es el arte sin objeto, la asistencia sin la hegemonía de la cura, arte y asistencia que se convierten en marcas de los sujetos que de ella se benefician, constituyendo parte de sí, infinitamente singular, sensible, invisible e inaudita.
En un análisis filosófico Fry, citada por Waldow (1998, p.136) relaciona dos aspectos importantes en el cuidar: el aspecto de actividad y el aspecto de actitudes y sentimientos. Ambos aspectos son considerados complementarios y relacionados, esto es, ocurren en virtud de una relación enfermera- paciente o cliente.
Las actividades, definidas como ayudar o asistir y servir o satisfacer, son mediadas a través de la relación entre enfermera y paciente o cliente. Según Griffin, citada también por Waldow (Ibid) esta relación es un tipo de contacto personal que ocurre al desempeñar tareas en función a necesidades, y son denominadas actividades de cuidar. No obstante, sólo pueden ser consideradas realmente como cuidado al ser desempeñadas de un modo particular, por la expresión de un componente emocional.
De hecho la motivación de cuidar, independiente de gustar o no, está relacionado a un sentimiento, a un llamado, a una compulsión por ayudar a quien lo necesite. No es un comportamiento impensado, al contrario, él es conciente en el sentido de responder a principios y a valores morales.
El cuidado activa un comportamiento de compasión, de solidaridad de ayuda en el sentido de promover el bien, en el caso de las porfesiones de salud, teniendo en vista el bienestar del cliente o paciente, su integridad moral y su dignidad como persona.
En las características del cuidado, se reconocen atributos deseables o idealizados; sin embargo, existe el lado opuesto, pues hay personas que realizan actividades que no encajan dentro de lo que puede significar el cuidado, o por lo menos en su totalidad. Además, en las actividades que exigen o incluyen comportamientos de cuidar, muchas personas, no presentan comportamientos de cuidar.
Es común que trabajadoras en Enfermería desarrollen apenas tareas, esto es, cumplen apenas una obligación de trabajo apenas como una actividad de remuneración, un medio de sobrevivencia. En este caso no existe un verdadero compromiso (moral) con la profesión o actividad. A veces son cuidadoras eficientes, responsables pero demuestran una actitud bastante distante y fria con los pacientes. De otro lado, hay personas que desempeñan su trabajo con compromiso, con placer. Normalmente son cuidadoras bastante sensibles que consiguen expresar su sensibilidad.
Cabe preguntarse, si en los dos primeros casos el cuidado deja de existir, o sea, si los pacientes no recibieron el cuidado de enfermería. A pesar que las enfermeras evidencian actividades realizadas promoviendo un cuidado satisfactorio, el concepto de cuidado sería inapropiado. Pues, el cuidado por las múltiples características y principalmente por ser interactivo y no realizado por máquinas, presenta variedades en sus expresiones de cuidar. Pareciera que el cuidado en su sentido ideal no se procesa, pero no deja de ocurrir o sea, el el cuidado no ocurre pero las intervenciones de enfermería son realizadas.
El cuidar debe entenderse como los comportamientos y acciones que incluyen conocimiento, valores, habilidades y actitudes, emprendidas en el sentido de favorecer las potencialidades de las personas para mantener y mejorar la condición humana en el proceso de vivir y morir. El cuidar debe ser entendido también como proceso de interacción dinámico, intuitivo y creativo entre cada enfermera sus clientes y sociedad, procurando un caminar rumbo a nuevas experiencias, donde ellos de forma original y única, se auto-conocen y se transforman. En consecuencia, no se podrán padronizar etapas. Así mismo el cuidado debe entenderse como el fenómeno resultante del proceso de cuidar (Waldow, 1995). El proceso de cuidar representa la forma como ocurre (o deberá ocurrir) el cuidar entre cuidadora y el ser cuidado.
Siendo la esencia de la enfermería el cuidado, es necesario construir un cuerpo de conocimientos a partir de una visión holística del ser humano, con la finalidad de actuar de forma eficaz y comprometida, en busca de la ciudadanía, garantizando un bienestar físico, mental y social del indivíduo, familia y comunidad.
Como cualquier otro arte, el cuidado de enfermería, en otros términos debería decirse el cuidado del (los) cliente (s) o paciente (s), porque se refiere al cuidado del sujeto. En cuanto al primer término, se centra en la enfermería, pues cabe reflexionar que el cuidar es para el cliente com el cliente cuando sea posible, por eso el cuidado requiere ser aprendido, practicado y de una cuidadosa investigación.
Si bien es cierto de debe usar la tecnología de enfermería, debe entenderse como constructora de competencia institucional del sector salud, y expresarse en la preocupación integral de la salud (necesidades físicas, psicológicas y sociales), en el acompañamiento de las familias de aquellos bajo su ayuda asistencial, en la sistematización de cuidados directos y educación permanente de los cuidadores de salud, en la utilización del método clínico, tanto para consultas así como para la producción de conocimientos (observa, diagnostica, interviene, evalúa y pronostica) y en la creatividad de las prácticas (independencia de decisiones, responsabilidad por actos e ideas). También son expresadas en la observación sistematizada y en la administración de los servicios de salud, (planear, organizar, conducir, dirigir) y en la vigilancia globalizante de las normas de higiene, confort y bienestar.
Es importante recordar que la meta del cuidar, debe enfocar la calidad de vida, a partir de la perspectiva de cada uno de los clientes. De este modo, la participación efectiva de ellos en el proceso se tornará uno de los requisitos fundamentales. Para ello, la enfermera necesita compartir sus conocimientos y necesita aceptar las diversas manifestaciones de los clientes, así como alterar el ritmo su patrón de energía y de comportamiento, situaciones que no serán fáciles, principalmente por el hecho de estar aún condicionada a la ciencia del curar.
Actualmente, es necesario reflexionar que las sociedades del mundo entero pasan por cambios, donde muchas veces los intereses se tornan más técnicos que humanitarios, por ello es oportuno rescatar el cuidado humano. Esto no significa un rechazo a los aspectos técnicos, tampoco al aspecto científico, sino que se pretende relevar el cuidar enfatizando las características del proceso interactivo y de fluidez de energía creativa emocional e intuitiva que compone el lado artístico además del aspecto moral.
El cuidado humano sin duda está pleno de valores por parte de quien brinda el cuidar en este caso la enfermera, valores que, independientemente del enfoque, priorizan la paz, la libertad, el respecto y el amor, entre otros aspectos. Este cuidado en síntesis consiste en una forma de vivir, de ser, de expresarse. Es una postura ética y estética frente al mundo. Es un compromiso con el estar en el mundo y contribuir con el bienestar general, en la preservación de la naturaleza, de la dignidad humana y de nuestra espiritualidad; es contribuir en la construcción de la historia del conocimiento y al cuidado de la vida, respetando los derechos del ser humano en el caso de Enfermería, del cliente como ciudadano que es y que somos. En este caso la enfermera cuidadora al cuidar en el verdadero sentido, se relaciona con el otro ser, colocando no sólo su conocimiento sino también su sensibilidad demostrando habilidad técnica y su espiritualidad, elevándolo y ayudándolo a crecer. El cliente en su experiencia genuina,comparte su ser, su conocimiento, sus rituales de cuidado, sus características que auxiliaron en el proceso de cuidar. (Waldow, 1998)
Finalmente, debemos reflexionar que la habilidad de cuidar sólo se adquiere cuidando y descubriendo nuevas formas de cuidado y haciendo uso de la Investigación Científica, sólo así se evidenciará el verdadero compromiso profesional.

BIBLIOGRAFIA

MEYER, D. WALDOW, V &LOPES J. 1998. Marcas da Diversidade: Saberes e Fazeres da Enfermagem Contemporánea. Porto Alegre: Artes Médicas.
WALDOW, Vera Regina, LOPES, Marta Júlia Marques e MEYER, Dagmar Estermaz. Maneiras de Cuidar/ Maneiras de Ensinar: a enfermagem entre a escola e a prática profissional. Porto Alegre: Artes Médicas, 1995.
WALDOW, Vera Regina. Cuidado humano o resgate necessário. Porto Alegre: Sagra Luzzatto, 1998.

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