EL CICLO DE VIDA DE LA TECNOLOGÍA

EL CICLO DE VIDA DE LA TECNOLOGÍA

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Las estimaciones sobre el desarrollo de las tecnologías pueden ser de gran ayuda para la selección de las mismas. En un cierto grado, los métodos de creación de escenarios están diseñados para atender a esta necesidad; sin embargo estos modelos y métodos están todavía muy alejados de los problemas de gestión estratégica. Instrumentos de mayor utilidad son los denominados ciclos de vida de la tecnología, que muestran su desarrollo a lo largo del tiempo; éste parece seguir una curva en forma de S, cuando el eje vertical representa el nivel de avance tecnológico adicional y el eje de abscisas el tiempo.

En la primera fase del desarrollo la empresa debe acometer una importante inversión antes de ver algún resultado; esta etapa tiene un marca¬do carácter de experimentación del tipo «prueba y error» y se caracteriza por la eficiencia limitada de las aplicaciones de la tecnología en comparación con los recursos asignados al proyecto. En la segunda fase la firma ha recogido cierta cantidad de información, formación y know-how sobre la tecnología; el progreso tiene lugar rápidamente y va generando un incremento en la eficiencia de las aplicaciones; se trata en este caso de pequeñas inversiones adicionales que producen mayores mejoras en el rendimiento. En la tercera y cuarta fase del desarrollo de una tecnología las mejoras resultantes van disminuyendo progresivamente, lo cual quiere decir que, para adquirir un nivel dado de mejoras en el rendimiento, la empresa debe ir efectuando cada vez mayores inversiones. Esta evolución se debe a que los límites de la tecnología están siendo alcanzados; llegar a este punto indicaría que, probablemente, la inversión producirá mejores resultados si se asigna al desarrollo de otras tecnologías que se encuentren en las etapas anterio¬res de la curva en S.

Así pues, la posibilidad de localizar la etapa del ciclo de vida en que se encuentra una determinada tecnología tiene importante repercusiones estratégicas, pues permite determinar si merece la pena seguir invirtiendo en ella o desplazarse hacia otras. Esta observación es importante porque implica que las empresas no deberían asignar sistemáticamente en presupuesto a las secciones de 1 + D para la mejora de las tecnologías poseídas, el presupuesto en base cero podría ser la regla para la asignación de los recursos, que debería determinarse a partir del potencial restante de mejora de cada una de ellas.

Es posible determinar los límites de la mayoría de las tecnologías si se solicitan las opiniones de los
especialistas en investigación fundamental en las áreas específicas; además, dentro de cada empresa, diferentes señales indican cuándo el proceso de desarrollo de una tecnología alcanza sus límites naturales; éstas son:

 Declive apreciable en la productividad de los departamentos de I+D.
 Clara tendencia a no alcanzar las fechas límites.
 Tendencia hacia la mejora de procesos y no de productos.
 Emergencia de competidores que han elegido alternativas tecnológicas radicalmente diferentes.
 Limitada diferencia en términos de rendimiento con los competidores a pesar de existir diferencias importantes en el capitulo de gastos en tecnología.

1. La cartera tecnológica
El inventario de los activos tecnológicos, la evaluación del impacto competitivo de las distintas tecnologías y la valoración del lugar que ocupan en el ciclo de vida pueden conducir a un mejor entendimiento del presente apartado. La determinación de la cartera tecnológica persigue la elaboración de un diagnóstico general de la situación de la empresa en este campo. Las diferentes tecnologías desarrolladas por la firma se sitúan sobre una matriz cuyas dos dimensiones reflejan criterios esenciales para la evaluación de los activos desde una perspectiva estratégica; Pappas (1984) desarrolló un modelo basado en dos dimensiones de cada tecnología: Impacto competitivo (posible potencial diferenciador) y posición en el ciclo de vida; al ubicar las tecnologías de la empresa en esta matriz se posibilita la evaluación de los activos tecnológicos.

Por último, la cartera tecnológica de una empresa puede ser analizada en relación a sus productos y proyectos. De esta forma, es posible determinar en cuáles son empleadas las tecnologías existentes e identificar aquéllas compartidas o particulares para cada conjunto de unos u otros. Este estudio muestra dos posibles orientaciones en el movimiento estratégico de la firma:

1.1.1. Estrategia orientada a productos o mercados:
Enfocada a obtener ventaja de las sinergias del mercado, desarrollando o adquiriendo nuevas tecnologías sólo cuando éstas sean requeridas por la expansión de la línea de producto.

1.2.2. Estrategia basada en la tecnología:
Se desarrollan nuevos productos o negocios para explotar y utilizar la capacidad tecnológica de una empresa ración de las inversiones en nuevas tecnologías El marco para la evaluación de los aspectos económicos vinculados a la inversión en nuevas tecnologías es distinto al empleado para su justificación, radicando la diferencia esencial en cómo se determina la inversión a efectuar. Es necesario contemplar el sistema como un todo, en el que las decisiones sobre tecnología no queden aisladas si se desea que ésta ayude a conseguir los objetivos y metas de la organización, siendo necesario, por tanto, el apoyo y la participación de las restantes funciones. Este enfoque integrado va más allá de estudiar aisladamente inversiones diferentes en Investigación y Desarrollo, en Marketing o en los recursos productivos necesarios, promoviendo la consideración de todas las inversiones complementarias que la unidad empresarial ha de efectuar para conseguir sus objetivos específicos. Los nuevos productos, por ejemplo, influyen sobre todas las funciones de una unidad operativa, no sólo sobre Investigación y Desarrollo. Por ello, la inversión en nuevas tecnologías para fabricar nuevos productos debe tener, en cuenta las necesidades de Producción y de Marketing.
Esencialmente son dos las razones principales por las que las empresas invierten en tecnología: mejorar su rendimiento financiero y reforzar su posición competitiva; las demás razones son secundarias. Cuando surge una nueva tecnología, lo que más interesa conocer es dónde y cómo puede ser aplicada; la evaluación económica de las inversiones en nuevas tecnologías no comienza, pues, con la justificación de la inversión, sino que ésta es la última etapa de un proceso que debe prestar la atención necesaria a los siguientes factores

2.2.3. Conocimiento de la actividad empresarial y de las necesidades futuras.
Requiere saber lo que la empresa desea alcanzar y cómo espera alcanzarlo; exige conocer las interrelaciones existentes entre los diferentes grupos funcionales y, por tanto, no limitarse a los aspectos financieros, sino también a los vínculos existentes entre Investigación y Desarrollo, Fabricación y Marketing.

Fijar objetivos y metas puede ser un proceso relativamente simple, pero determinar cómo se ha de gestionar el proceso que permitirá alcanzar las metas requiere algo más que un poco de atención.

1.2.4. Conocimiento de las limitaciones de recursos.
Todos los recursos de la empresa son interdependientes y esenciales para lograr las metas organizativas. El conocimiento de la actividad empresarial debe prevalecer, debiendo ser tanto específico y detallado como integrado, de modo que se puedan obtener los beneficios de la sinergia. Sea cual sea el recurso considerado ha de prestarse atención a la disponibilidad, capacidad, limitaciones, historia del uso en el pasado, etc. Ello representa algo asi como la calidad de la carretera por la que se circulará en el futuro y las paradas que habrán de producirse por mal funcionamiento y averías. Aunque todas estas consideraciones pueden parecer obvias, son pocas las entidades que analizan sus recursos en profundidad y actúan en concordancia con sus características.

1.2.5. Análisis y síntesis de las necesidades de tecnología.
El análisis de las necesidades de tecnología no debe conducir a la parálisis de la organización. Esta debe mantener una información y contabilización adecuada de sus tecnologías, tanto de las nuevas como de las ya obsoletas; mientras que habrá que mantener algunas de ellas, otras habrán de ser desechadas y sustituidas por nuevos equipos o procedimientos. Al menos Investigación y Desarrollo y Fabricación deben mantener esta información, habida cuenta de que entre sus obligaciones está la de conocer y comprender cuáles son las tecnologías de la competencia. A pesar de ello, el eslabón perdido en todas las organizaciones suele ser el conocimiento de la síntesis de las tecnologías requeridas por parte de Investigación y Desarrollo, Fabricación y, en buena medida, Marketing. Esta síntesis tiene sus comienzos en las primeras etapas de la inversión en la tecnología necesaria para el diseño y desarrollo del concepto de un nuevo producto y no ha de esperar hasta que una fase esté completada para implicar a un nuevo grupo funcional. Si, por ejemplo, una entidad debe tomar una decisión estratégica para automatizar de forma extensiva el proceso productivo, es imposible ignorar su efecto sobre Investigación y Desarrollo. La automatización sólo es eficiente y eficaz cuando los nuevos productos se diseñan para ser fabricados en los nuevos equipos automatizados.

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