Los barrios desfavorecidos.

Los barrios desfavorecidos.

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La expansión y transformación de las ciudades se está produciendo, en términos generales, con degradación del medio fisco, pérdida de la vida local y la disminución de la integración social según venimos exponiendo. Partes importantes de las ciudades tienen además situaciones sociales difíciles: son áreas vulnerables con una economía local débil, y proporciones altas de residentes con situaciones personales de mayor precariedad en materia laboral, formativa, de alojamiento, etc. Algunas de estas áreas pueden definirse como barrios desfavorecidos con problemas graves sociales, económicos y ambientales, incluida la urbanización y la vivienda.

En las ciudades europeas son comunes extensas áreas vulnerables dentro de las que hay barrios desfavorecidos entre los que cabe diferenciar algunos barrios antiguos y muchas áreas de vivienda social desarrolladas desde los años cincuenta, a los que hay que añadir, al menos en las ciudades del sur, algunos barrios marginales de borde de la ciudad.

En los barrios desfavorecidos de las áreas urbanas consolidados de las ciudades europeas los factores de vulnerabilidad incluyen situaciones más graves de paro, problemas sociales familiares, áreas sin inversión privada en la rehabilitación física ni en la creación de empleo, que van perdiendo incluso los pequeños talleres y comercios, viviendo una parte significativa de la población de la economía informal y la asistencia publica. Algunos barrios entran en un ciclo de marginalidad que incluye aspectos educativos y culturales, y se reconocen como barrios en crisis. Otros son áreas vulnerables más extensas que pueden caer en dicha situación si no se cambia la dinámica actual y se mantiene o agudiza una situación recesiva general de la economía.

En las ciudades latinoamericanas, existen barrios centrales y consolidados con serios problemas de degradación ambiental producto del abandono y desuso de edificaciones, o bien del hacinamiento de varias familias que comparten una sola unidad habitacional, de los cambios de uso residencial a comercio informal o pequeñas industrias, de la obsolescencia de las redes viales y de servicios y de la ocupación indebida del espacio público por ventas ambulantes. Todo ello conduce a una notoria precariedad en las condiciones sanitarias y de seguridad social y económica.

De otra parte, los barrios que albergan a la población de ingresos medios y bajos (entre el 40 y el 60% de la población), han sido en su gran mayoría el resultado de iniciativas individuales predio a predio para viviendas unifamiliares y bifamiliares de baja densidad y alta ocupación, muchos de ellos carecen de espacios recreativos y equipamientos y los que los poseen no han desarrollado mecanismos que aseguren su adecuada utilización y mantenimiento, presentan bajo potencial de densificación debido a la limitada capacidad de la infraestructura instalada, albergan comercios minoristas y pequeñas industrias resultado de la transformación del uso original residencial, situación que aumenta los consumos de energía, genera congestión y dificulta los procesos de recolección y evacuación de residuos

Pero en Latinoamérica las áreas desfavorecidas más extensas suelen ser grandes zonas de crecimiento urbano informal, con altos niveles de pobreza, que desde el punto de vista físico tienen serios problemas de urbanización y alojamiento. Muchos de estos asentamientos barriales presentan imposibilidad técnica para la prestación de los servicios básicos domiciliarios como acueducto y alcantarillado, debido a su ubicación en montañas y laderas o en zonas por debajo de las cotas sanitarias. En consecuencia, aguas residuales circulan a cielo abierto generando graves problemas para la salud, el agua y la energía domiciliarias se obtiene mediante conexiones clandestinas a redes matrices ocasionando pérdidas incalculables e inseguridad, la falta de transporte y sistema vial acentúa la exclusión, y la carencia de espacios verdes, de equipamientos y servicios sociales, unidos a la precariedad de las viviendas, pone en riesgo permanente la vida y la salud física y mental de quienes habitan estas áreas, porcentajes que oscilan entre el 30% y el 45% de la población latinoamericana.

El papel de la economía informal, de gran importancia en estos barrios, es distinto en ambas regiones. En América latina la ciudad informal, tiene su propia estructura civil, su vida local y su dotación de actividades que en gran medida se debe al propio sector informal; todo ello tiene a veces alguna ventaja como la existencia de emprendedores, aunque sean informales, y de un sentido de vida comunitaria, y muchos inconvenientes, como la pobreza generalizada, la falta de medios públicos y privados para mejorar las condiciones socioeconómicas de la zona, y la aparición de grupos organizados violentos que ejercen un fuerte control social en algunos barrios. En Europa el sector informal es un complemento económico en muchas familias de las áreas vulnerables con situaciones de precariedad económica, que se podría formalizar con políticas adecuadas, en tanto que el sector informal vinculado a la delincuencia queda reducido a un numero reducido de barrios con fuerte marginalidad social.

Los barrios desfavorecidos concentran población de grupos vulnerables y suman un factor territorial derivado de que en ellos se dispone de menores oportunidades para acceder al empleo, bienes y servicios. Para revitalizarlos se necesitan programas de desarrollo basados en los potenciales de los barrios (capital humano, actividades económicas, necesidades sociales, relaciones con el resto de la ciudad y otros mercados exteriores). Programas integrados que superen las políticas sectoriales departamentalizadas (sociales, empleo, salud, educación, vivienda, transporte, etc.), que dificultan la unión de esfuerzos para facilitar medios al vecindario con los que superara su declive socioeconómico.

Además de programas integrados focalizados en sus problemas específicos y en sus potenciales, estos barrios requieren que sus necesidades estén contempladas adecuadamente en planes más amplios de ciudad (Planes urbanísticos y estratégicos, Programas sociales y de empleo, etc.), pues solo tienen solución en una reestructuración global de sus ciudades y en una nuevo enfoque participativo de la gestión y la política municipal que llegue a los barrios.

Los programas de regeneración de estos barrios tienen que adecuarse a las necesidades específicas que se pueden diferenciar en al menos tres grandes grupos:

Barrios antiguos: que suelen tener una proporción alta de viviendas degradadas, y a veces desocupadas, con alquileres baratos que ocupan grupos sociales con escaso poder adquisitivo. Las actividades económicas tradicionales tienen dificultades para mantenerse, y se asientan grupos generacionales y culturales que a veces tiene problemas de convivencia, e incluso conflictos graves en base a la existencia de grupos de delincuencia organizada (droga, prostitución, robos, etc.). Son barrios que quedan marginados de la actuación publica salvo que, por cuestiones de localización próxima a centros de prestigio, adquieran una nueva valorización social, en cuyo caso se producen procesos de expulsión de los residentes y sustitución por nuevas actividades, que rehabilitan los edificios o los derriban para construir. Una actuación a favor del barrio y los residentes supone, como ya se viene haciendo en algunas experiencias: el desarrollo de programas de revitalización de pequeñas empresas, comercios y turismo; la rehabilitación de las viviendas, el espacio publico, y las zonas verdes; el control de la intrusión excesiva del tráfico rodado; el desarrollo del capital humano; y la atención a los grupos con incapacidades como personas mayores, y a grupos marginales excluidos (drogodependientes, prostitutas, etc.).

Polígonos de vivienda: normalmente vivienda de promoción publica, que en muchos países europeos, que es donde más abundan, se mantienen alquiler como vivienda social. Estos barrios se ha mantenido durante décadas ocupados por población en situación económica precaria y con escasos recursos (económicos, formativos, etc.). En Europa suelen tener las tasas mas altas de paro y de personas que viven de ayudas publicas. Se trata de barrios que quedan muchas veces algo aislados dentro de la ciudad, formados por bloques de viviendas uniformes (viviendas familiares adosados en los países sajones), con escaso empleo y actividad económica, y con servicios muchas veces inadecuadas a las necesidades de la población. Las actuaciones innovadoras en estos barrios suponen la reordenación interior y rehabilitación de espacios, introduciendo nuevas actividades (servicios, empleo local, centros de barrio, etc.), y mejor transporte público, junto a políticas sociales y de creación de empleo.

Áreas marginales periféricas: de crecimiento informal, sin urbanización adecuada y con alojamientos autoconstruidos, muchas veces con ínfimas condiciones de habitabilidad. Estos barrios han acogida a los inmigrantes mas recientes a la ciudad, aunque pueden tener ya décadas de existencia, recogiendo en algunas ciudades latinoamericanas también a los desplazados por la violencia. Requieren complejas políticas urbanísticas, de empleo e integración social. Urbanísticamente a veces es necesaria la relocalización del barrio y en otros casos se puede mejorar lo existente. Desde el punto de vista económico requieren políticas de desarrollo local y políticas sociales sobre los grupos con factores específicos de vulnerabilidad. En muchos casos hay grupos de inmigrantes con lengua, etnia, etc., distinta a las propias de la ciudad, que requieren políticas de integración sociocultural específicas. En algunos casos se necesitan políticas que aborden la seguridad y la organización comunitaria frente a grupos de delincuencia organizada.

En Latinoamérica la organización de la base comunitaria es imprescindible para garantizar la inserción paulatina de pobladores a la ciudad y para desatar procesos que les permitan ser gestores de su propio desarrollo.

En Europa se vienen desarrollando desde hace varias décadas en algunos países políticas destinadas a afrontar algunas de estas situaciones en distintos tipos de barrios. Posiblemente las mas desarrolladas han sido las de Reino Unido, Francia, Holanda, donde existen programas nacionales (“Integrating Distressed Urban Areas”, OCDE). En la última década este tipo de actuación se ha generalizado a otros países, aunque suelen ser operaciones aisladas, que en muchos casos tienen poca efectividad en los objetivos de desarrollo urbano sostenible, ya que se trata de actuaciones desvinculadas de la sociedad local que se montan ad hoc con programas multisectoriales, pero no integrados, para obtener fondos europeos de Iniciativas de la Comisión, como URBAN. http://www.inforegio.cec.eu.int/urban

En Latinoamérica existen políticas y programas integrales dirigidos al mejoramiento social y económico de este tipo de asentamientos, mediante acciones de regularización, legalización de tierras, relocalizaciones, construcción progresiva de infraestructuras y viviendas, y generación de empleo, entre otros. Ejemplos novedosos de intervención existen en todos los países de la región, sobretodo en Brasil, Chile, Colombia, México y Venezuela, pero dada la magnitud y aumento constante del problema, el impacto de los acciones es limitado.

Para escoger actuaciones que sirvan de apoyo al debate, sería conveniente:

Contrastar las políticas DIV francesa, Action for cities, etc. http://www.ville.gouv.fr http://www.regeneration.detr.gov.uk.

Reclamar el apoyo de la DG REGIO de la UE, para obtener información sobre actuaciones por tipos de barrios en los programas URBAN. http://www.inforegio.cec.eu.int/urban

En España pueden plantearse las actuaciones en cascos históricos como los de Barcelona, Valencia, Zaragoza o Málaga. http://habitat.aq.upm.es

Caracas, Venezuela: Consorcio del valle del Río Catuche. http://habitat.aq.upm.es

Fortaleza, Brasil: proyecto Muritao con grupos de solidaridad. http://habitat.aq.upm.es

Xalapa, Veracruz, México: colonias populares. http://habitat.aq.upm.es

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