La cuestión de la contaminación del aire en América Latina

La cuestión de la contaminación del aire en América Latina

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El transporte es el principal protagonista de la contaminación atmosférica por emisiones de fuentes móviles en las ciudades. En las calles altamente congestionadas es responsable, en niveles que oscilan entre un 75% y un 90%, de la presencia de monóxido de carbono, de óxidos de nitrógeno, hidrocarburos, plomo y otros contaminantes entre los que se destaca la producción de partículas, con comprobados efectos negativos para la salud humana. Este problema común para la mayoría de las ciudades latinoamericanas, se acentúa en la región debido a la utilización de vehículos obsoletos y al uso de combustibles inadecuados.

En México por ejemplo, los automotores de combustión interna producen el 75% de la contaminación, el 13% lo aportan los establecimientos de industria y servicios y el 12% otras fuentes de origen natural. Actualmente, aun cuando se ha reducido la emisión de contaminantes, se expulsan a la atmósfera alrededor de 11 mil toneladas/día.

En Caracas, en un lapso de diez años, las emisiones aumentaron un 61%, sobre todo en el centro de la ciudad reportando índices de hasta 6 microgramos por metro cúbico. Los vehículos a gasolina y diesel participan en un 83%, basuras en un 10%. En esta ciudad se calcula un vertimiento de elementos nocivos a la atmósfera equivalente a 1.769 toneladas/día. Estas y las anteriores cifras, superan los niveles recomendados como aceptables por la Organización Mundial de la Salud –OMS-

Tanto México como Caracas, Santiago y Bogotá, entre otras, han introducido controles estrictos de verificación, obligatoriedad para el uso de convertidores catalíticos y reformulación de combustibles, y adicionalmente impulsan programas que restringen la circulación de vehículos un día a la semana en promedio, pero éstas medidas son insuficientes.

En fuentes fijas vale mencionar la contaminación de interiores por combustiones incompletas de biomasa en las cocinas, chimeneas para calentamiento, falta de ventilación adecuada sobre todo en viviendas pobres, situaciones de difícil control que afectan especialmente la salud de mujeres y niños.

No existe una política regional para el control de la contaminación atmosférica. Los gobiernos de cada país a través de sus ministerios de medio ambiente y las administraciones locales, son las encargadas de diseñar los sistemas de control y expedir los permisos de emisión a ciertas actividades como: las descargas de establecimientos industriales, comerciales o de servicio; la incineración de residuos, la operación de calderas o incineradores, la quema de combustibles, los procesos o actividades susceptibles de producir emisiones de sustancias tóxicas, la producción de lubricantes y combustibles, la refinación y almacenamiento de petróleo y sus derivados; los procesos fabriles petroquímicos y la operación de plantas termoeléctricas, entre otros.

Sin embargo, el seguimiento a estas medidas no está garantizado y en general no se dispone de los mecanismos legales u operativos para garantizar el cumplimiento de las normas locales o las establecidas por los organismos internacionales.

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