FILOSOFIA

FILOSOFIA

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CONCEPTO
Ciencia sobre las leyes universales a que se hallan subordinados tanto el ser (es decir, la naturaleza y la sociedad) como el pensamiento del hombre, el proceso del conocimiento. La filosofía es una de las formas de la conciencia social y esta determinada, en última instancia, por las relaciones económicas de la sociedad. La cuestión fundamental de la filosofía como ciencia especial estriba en el problema de la relación entre el pensar y el ser, entre la conciencia y la materia. Todo sistema filosófico constituye una solución concreta y desarrollada de dicho problema, incluso si la “cuestión fundamental” no se formula claramente en el sistema. El termino filosofía se encuentra por primera vez en Pitágoras; en calidad de ciencia especial, lo introdujo por primera vez Platón.

La filosofía surgió en la sociedad esclavista como ciencia que unía todos los conocimientos que el hombre poseía acerca del mundo objetivo y acerca de si mismo, cosa perfectamente natural dado el bajo nivel de desarrollo del saber en las etapas primeras de la historia humana. En el curso del desarrollo de la practica en el ámbito de la producción social, y a medida que se acumularon conocimientos científicos, ocurrió un proceso de “desprendimiento por gemación” de algunas ciencias respecto a la filosofía, a le vez que esta se formaba como ciencia independiente. La filosofía como ciencia surge de la necesidad de estructurar una concepción general del mundo, de investigar los principios y leyes generales del mismo; surge de la exigencia de un método de pensamiento acerca de la realidad fundado en lo racional, en la lógica.

PROBLEMA DE LA CIENCIA
Dos concepciones para explicar el mundo.
La filosofía es el «estudio de los problemas más generales» y que tiene por objeto explicar el mundo, la naturaleza, el hombre.
Si abrimos un manual de filosofía burguesa quedamos azorados ante la cantidad de filosofías diversas que se encuentran allí. Son designadas por múltiples palabras más o menos complicadas que terminan el «ismo»:el criticismo, el evolucionismo, el intelectualismo, etc., y esta cantidad crea la confusión La burguesía, por otra parte, no ha hecho nada para aclararla, muy al contrario. Pero nosotros podemos separar estos razonamientos en dos grandes corrientes, en dos concepciones netamente opuestas.

a). La concepción científica.
b). La concepción no-científica del mundo.

La Materia y el Espíritu.
Cuando los filósofos se han propuesto explicar las cosas del mundo, de la naturaleza, del hombre; en fin, de todo lo que nos rodea, se han visto en la necesidad de hacer distinciones. Nosotros mismos comprobamos que hay cosas, objetos que son materiales, que vemos y tocamos. Además, otras que no vemos y que no podemos tocar, ni medir, como nuestras ideas.

Por tanto, clasificamos las cosas de este modo: por una parte, las que son materiales; por otra, las que no son materiales y que pertenecen al dominio del espíritu, del pensamiento, de las ideas

Es así como los filósofos se han encontrado en presencia de la materia y del espíritu.

¿Qué es la Materia, qué es el Espíritu?
Acabamos de ver, de una manera general, que las cosas han llegado a clasificarse como materia o espíritu.

Pero debemos indicar con precisión que ese distingo se hace en diferentes formas y con diferentes palabras.

Es así como, en lugar de hablar del espíritu, hablamos del pensamiento, de nuestras ideas, de nuestra con ciencia, de nuestra alma, lo mismo que, hablando de la naturaleza, del mundo, de la tierra, del ser, nos referimos a la materia.

Engels, en su libro Ludwig Feuerbach, habla del ser y del pensamiento. El ser es la materia; el pensamiento es el espíritu.

Para definir lo que es el pensamiento o el espíritu y el ser o la materia, diremos:

El pensamiento es la idea que nos hacemos. de las cosas; ciertas ideas surgen ordinariamente de nuestras sensaciones y corresponden a objetos materiales; otras ideas; como las de Dios, de la filosofía, del infinito, del pensamiento mismo, no corresponden a objetos materiales. Lo que debemos retener aquí como esencial es que tenemos ideas, pensamientos, sentimientos, porque vemos y sentimos.

La materia o el ser es lo que nuestras sensaciones y nuestras percepciones nos muestran y nos dan; es, de una manera general, todo lo que nos rodea, lo que se llama el «mundo exterior». Por ejemplo: mi hoja de papel es blanca. Saber que es blanca, es una idea, y son mis sentidos los que me dan esta idea. La materia es la hoja misma.

Por eso, cuando los filósofos hablan de las relaciones entre el ser y el pensamiento, o entre el espíritu y la materia, o entre la conciencia y el cerebro, etc., todo esto es lo mismo y quiere decir. ¿Cuál es, entre la materia o el espíritu, entre el ser o el pensamiento, el más importante, el que domina, en fin, el que apareció primero? Es lo que se llama.
La cuestión o el problema fundamental de la Filosofía.
Se tiene la tendencia a pensar que en cierto momento, no había nada. Por eso es más fácil creer lo que enseña la religión. «El espíritu planeaba por encima de las tinieblas, después fue la materia». Del mismo modo, uno se pregunta dónde están nuestros pensamientos, y he aquí planteado el problema de las relaciones que existen entre el espíritu y la materia, entre el cerebro y el pensamiento. Por otra parte, hay muchas otras maneras de plantear la cuestión. Por ejemplo ¿cuáles con las rela-ciones entre la voluntad y el poder? La voluntad aquí es el espíritu, el pensamiento, y el poder es lo posible, el ser, la materia. También tenemos la cuestión de las rela-ciones entre la «existencia social» y la «conciencia social».

Vemos, por, tanto, que la cuestión fundamental de la filosofía se presenta con diferentes aspectos y se ve qué importante es reconocer siempre la manera cómo se plantea ese problema de las relaciones entre la materia y el espíritu, porque sabemos que sólo puede haber allí dos respuestas para esta cuestión.

1. Una respuesta científica.
2. Una respuesta no-científica.

Idealismo o Materialismo
Es así como los filósofos se han visto en la necesidad de tomar una posición en esta importante cuestión.

Los primeros hombres, completamente ignorantes no teniendo ningún conocimiento del mundo y de ellos mismos, atribuían a seres sobrenaturales la responsabilidad de lo que les sorprendía. En su imaginación excitada por los sueños, donde veían vivir a sus amigos y a ellos mismos, llegaron a la concepción de que cada uno de nosotros tiene una doble existencia. Turbados por la idea de ese «doble», llegaron a figurarse que sus pensamientos y sus sensaciones.

No eran funciones de su cuerpo, sino de un alma especial, que moraban en ese cuerpo y lo abandonaban al morir.

Después surgió la idea de la inmortalidad del alma y de una vida posible del espíritu fuera de la materia.

Los hombres necesitaron muchos siglos para llegar a descifrar la cuestión de esa manera. En realidad, sólo desde la filosofía griega (y, en particular, desde Platón, hace alrededor de veinticinco siglos), han opuesto abiertamente la materia y el pensamiento.

Sin duda, hacía mucho tiempo que suponían que el hombre continuaba viviendo después de la muerte en forma de «alma», pero imaginaban esta alma como una especie de cuerpo transparente y ligero y no en forma de pensamiento puro.

De la misma manera, creían en dioses, seres más poderosos que los hombres, pero los imaginaban en forma de hombres o de animales, como cuerpos materiales. Sólo más tarde, las almas y los dioses (después el Dios único que ha reemplazado a los dioses) que concibieron como puros espíritus.

Se llegó entonces a la idea de que hay en la realidad espíritus que tienen una vida completamente específica, completamente independiente de la de los cuerpos, y que no necesitan cuerpos para existir.

Más adelante, esta cuestión se planteó de una manera más precisa con respecto a la religión, en esta forma. ¿el mundo fue creado por Dios, o existe desde toda una eternidad?
Los filósofos se dividían en dos grandes campos, según la contestación que diesen a esta pregunta.
Los que, adoptando la explicación no científica, admitían la creación del mundo por Dios, es decir, afirmaban que el espíritu había creado la materia, formaban en el campo del idealismo.

Los otros, los que trataban de dar una explicación científica del mundo y pensaban que la naturaleza, la materia, era elemento principal, pertenecían a las diferentes escuelas del materialismo.

Originalmente esas dos expresiones, idealismo y materialismo, no significaban más que eso.

El idealismo y el materialismo son, pues, dos respuestas opuestas y contradictorias al problema funda-mental de la filosofía.

El idealismo es la concepción no científica. El materialismo es la concepción científica en el mundo.

Se verán más adelante las pruebas de esta afirmación pero podemos decir, desde ahora, que se comprueba bien en la experiencia que hay cuerpos sin pensamiento, como las piedras o los metales, la tierra pero que no se comprueba nunca la existencia del espíritu sin cuerpo.
¿Por qué piensa el hombre?, no pueden ser más que dos, del todo diferentes y totalmente opuestas.
1. El hombre piensa porque tiene alma.
2. El hombre piensa porque tiene cerebro.
Según nos inclinemos por una u otra respuesta daremos soluciones diferentes a los problemas que derivan de estas cuestiones.
La cuestión consiste en saber si el cerebro ha sido creado por el pensamiento o si el pensamiento es un producto del cerebro.
Según sea nuestra respuesta, seremos idealistas o materialistas.

 

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