DISCIPLINAS FILOSOFICAS

DISCIPLINAS FILOSOFICAS

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FILOSOFÍA ANTIGUA

1.1. PROBLEMAS FUNDAMENTALES DE LA FILOSOFIA ANTIGUA
En un principio la totalidad de lo real fue vista como physis (naturaleza) y cosmos, lo cual hizo que el problema filosófico por excelencia fuese el cosmológico los primeros filósofos que recibieron precisamente el nombre de físicos, naturalistas o cosmólogos, se plantearon los siguien¬tes problemas: ¿cómo surge el cosmos? ¿Cuáles son las fases y los momen¬tos de su génesis? ¿Cuáles son las fuerzas originarias que intervienen?

Sin embargo con los sofistas se modifica la situación. Entra en crisis la problemática del cosmos y la atención se centra en el hombre y en su virtud especifica. Nacerá así la problemática moral.

Gracias a las grandes construcciones sistemáticas del siglo IV a C. la temática filosófica se enriquecerá aún más, diferenciándose determinados ámbitos de problemas (vinculados con la problemática de todos); que más, tarde, a lo largo de toda la historia de la filosofía, continua siendo puntos de referencia paradigmáticos.

Platón descubrirá y tratará de demostrar que la realidad o el ser no, son de un único género y que además del cosmos sensible existe también una realidad inteligible y que trasciende a lo sensible. Por lo tanto, descubrirá lo que más tarde se denominará «Metafísica» (el estudio aquellas realidades que trascienden a las realidades físicas).
Este descubrimiento llevará a Aristóteles a distinguir entre una física propiamente dicha como doctrina de la realidad física y una corno doctrina de la realidad suprafísica, y así la física llegará a significar, de un modo estable ciencia de la realidad natural y sensible.

También los problemas morales adquirirán un carácter específico, distinguiéndose entre los dos momentos de la vida: la del individuo y la del hombre en colectividad. Nace así la distinción entre los problemas éticos en sentido estricto y problemas más estrictamente (problemas que para los griegos seguirán estando vinculados entre sí de un modo mucho más estrecho que para nosotros, los hombres modernos).

Con Platón y con Aristóteles se plantearán de un modo estable los problemas (que ya habían sido discutidos por los filósofos precedentes) de la génesis y de la naturaleza del conocimiento, y los problemas lógicos v metodológicos. En realidad dichos problemas constituyen una aplicación de aquel segundo rasgo que habíamos considerado como propio de la filosofía, el método de la investigación racional. ¿Cuál es el camino que debe seguir el hombre para llegar a la verdad? ¿Cuál es la aportación veritativa de los sentidos y cuál la de la razón? ¿Cuál es la característica de lo verdadero y de lo falso? ¿Cuáles son las formas lógicas mediante las cuales el hombre piensa, juega y razona? ¿Cuáles son las reglas del pensar correctamente? ¿Cuáles son las condiciones para que un tipo de razona¬miento pueda calificarse de científico?
En conexión con el problema lógico-gnoseológico, nace también el problema de la determinación de la naturaleza del arte y de lo bello, en la expresión y en el lenguaje artístico y, por lo tanto, aparecen lo que hoy llamamos problemas estéticos. Relacionados con éstos, surgen los problemas de la determinación de la naturaleza de la retórica y del discurso retórico, es decir del discurso que se propone convencer, utilizando la capacidad de persuadir, que tanta importancia manifestó en la anti¬güedad.

La filosofía protoaristotélica tratará estos problemas como algo definitivamente adquirido, dividiéndolos en tres grupos: 1) problemas físicos (ontológico-teológico-físico-cosmológicos), 2) Lógicos (y gnoseológicos) y 3) morales.

La última filosofía griega, que se desarrolla ya durante la era cristiana, acabará por responder a instancias místico-religiosas, en consonancia con la mentalidad de la nueva época.

La filosofía antigua griega y grecorromana posee una historia más que milenaria. Se inicia en el siglo VI a.C. y llega hasta el 529 d.C., en que el emperador Justiniano clausuró las escuelas paganas y ordenó la dispersión de sus seguidores.

A lo largo de este lapso pueden distinguirse los siguientes períodos:
1. El período naturalista, caracterizado como ya se ha dicho por el problema de la physis y del cosmos, y que entre los siglos VI y V vio sucederse a los jónicos, los pitagóricos.
2. El período llamado humanística que en parte coincide con la última etapa de la filosofía naturalista y con su disolución, y que tiene como protagonistas a los sofistas y sobre todo a Sócrates, quien por primera vez intenta definir la esencia del hombre.
3. El momento de las grandes Síntesis de Platón y de Aristóteles, que coincide con el siglo IV a.C. caracterizado en especial por el descubrimiento de lo suprasensible y por la explicitación y formulación orgánica de diversos problemas filosóficos.
4. Continuación viene el período de las escuelas helenísticas, que abarca desde la gran conquista de Alejandro Magno hasta el final de la era pagana y que, además del florecimiento del cinismo, contempla la apari¬ción de los grandes movimientos de epicureísmo el estoicismo, el escepticismo del eclecticismo.
5. El período religioso del pensamiento antiguo pagando, como ya se ha señalado, se desarrolla casi por completo durante la época cristiana y se caracteriza sobre todo por un grandioso renacimiento del platonismo, que culminará con el movimiento neoplatónico. El nuevo florecimiento de las demás escuelas estará condicionando de diversas formas por el mismo platonismo.
6. Durante este período nace y se desarrolla el pensamiento cristiano que se propone formular racionalmente el dogma de la nueva religión y definirlo la luz de la razón con categorías procedentes de los filósofos griegos.

1.2. LA ANALOGIA DEL SER
Aristóteles escribe que el ente se predica de las cosas de una forma múltiple v diversa pero siempre en relación con un ente privilegiado, con una esencia particular Con el “Ser” y el “Estar” sucede lo mismo que pasa cuando se atribuye el “Ser” O “Estar sano” al viviente a la medicina que causa el estar sano y al color del rostro que es su efecto. Son seres la substancia, los accidentes, pero la substancia lo es de un modo particular principal, primero y Privilegiado y los accidentes sólo lo son en cuanto que constituyen modificaciones secundarias de la substancia.

De lo dicho hasta el momento se deduce que Aristóteles estaba interesado por la relación horizontal que mantienen los seres entre sí y habla de la analogía en relación con la substancia y los accidentes. Tomás de Aquino, aunque establece las modalidades según las cuales se predica el ser de los entes finitos está más interesado a diferencia de Aristóteles por la relación entre Dios y el mundo.

Las criaturas al participar en el ser de Dios, en parte se le asemejan y en parte no. No hay una identidad entre Dios y las criaturas, pero tampoco existe una equivocidad porque su imagen se refleja en el mundo. Entre Dios y las criaturas se puede predicar de Dios, pero no del mismo modo ni con la misma intensidad.

La semejanza es una cualidad adicional, sino coesencial a la naturaleza del efecto del que no es más que un signo externo. Quien recuerda las implicaciones del ser y sus propiedades, no se asombrará ante la afirmación de que el mundo es sagrado porque se relación de dependencia con respecto a Dios se halla inscrita en su ser mismo.

Si el sentido de la semejanza es tan notable, no menos contundentes es el sentido de la desemejanza que existe entre creador y criaturas. Se establece aquí el sentido de la trascendencia de Dios y por tanto, el sentido de la teología negativa. Es cierto que conocemos algo cerca de sentido de la teología negativa.

Es cierto que conocemos algo acerca de Dios, pero también es cierto que ese conocimiento nuestro tal como nosotros lo formulamos, no refleja la naturaleza de Dios.

1.3. LA PATRISTICA
MINUCIO FELIX
El primer escritor apologético a favor de los cristianos, un abogado romano, escrito en forma de diálogo hacia finales del siglo II. Su finura ciceroniana y una aparente tranquilidad que caracterizan el tono general de Minucio Félix ha inducido a muchos a hablar de un espíritu conciliador con la cultura pagana. En realidad, como ha advertido en toda corrección E. Paratore, los ataques que formula contra los filósofos griegos son en su núcleo sustancial muy duros.

Minucio Félix escribe a propósito de las coincidencias observables entre los filósofos griegos y el cristianismo. Y téngase en muy en cuenta que los filósofos afirman las mismas cosas que nosotros creemos, no porque hallamos seguido sus huellas, sino porque ellos se dejaron conducir por un lejano vistumbre que brillo ante sus ojos, gracias a la predicación de los profetas sobre la divinidad, introduciendo en sus ensueños un fragmento de verdad.
TERTULIANO Y LA POLEMICA CONTRA LA FILOSOFIA
Nacido en Cartago poco después de mediado el siglo II fue mucho más ordorosa. Entre sus obras destacan:
– El Apologético
– Testimonio del Alma
– Contra los Judíos
– Las Prescripciones contra los herejes
– Contra Marción
– Contra los Valentinianos
– El tratado sobre el Alma
– La Carne de Cristo
– La Resurrección de la Carne.

En otras de sus obras Tertuliano vuelve a insistir en que Atenas y Jerusalén no tiene nada en común , al igual que tampoco procede el Pórtico de Salomón, que enseña a buscar al Señor con sencillez de corazón. Tertuliano rechaza cualquier intento de convertir el cristianismo en una contaminación de estoicismo, platonismo y dialéctica, en efecto la fe hace inútil cualquier otra doctrina.

Tertuliano escribe en la Carne de Cristo. El Hijo de Dios fue Crucificado, no me avergüenzo de ello precisamente porque es vergonzoso. El Hijo de Dios murió esto resulta creíble, precisamente porque es una necesidad y fue sepultado y resucitó, esto es cierto porque es imposible. A pesar de esta ardorosa antifilosofía en cierto sentido Tertuliano se muestra partidiario de una ontología estoica. Tertuliano creo el primer lenguaje de la teología latino cristiana y denuncio a muchos errores de la herejía gnóstica.

CIPRIANO
Nacido a comenzó del siglo III, fue un gran pastor y se convirtió en la mayor autoridad teológica anterior a Agustín adquiriendo una enorme importancia para la vida de la Iglesia en la Africa. Destaca en el gran sentido eclesial. El preciso asimismo recordar a Novaciano, que continuó la obra de profundización en el lenguaje técnico de la teología que había iniciado Tertuliano.

ARNOBIO
Escribió la Obra Contra los Paganos, llena de contenido filosófico que se caracteriza por un gran pesimismo acerca de la condición humana, que le conduce a encontrar en Cristo la única salvación posible. Sin embargo el cristianismo de Arnobio es superficial. No manifiesta ninguna familiaridad con la Escritura y permanece dominado en parte por concepto heréticos e incluso paganos.

LUCIO CECILIO FIRMIANO LACTANCIO
Alumno de Arnobio, primero enseñó retórica en Cartago y luego en Nicomedia. En su ancianidad hacia el 317 se convirtió en preceptor de Cristo, hijo del Emperador Constantino. Fue decididamente superior a su maestro, pero no mostró ninguna idea filosófica o teológica de veras original.

Su obra más conocida es Las Instituciones divinas. El juicio que sobre formula uno de los más conocidos especialistas en patrística es el siguiente. Si bien Lactancio es el primer escritor no es sin embargo un teólogo genial.

AMBROSIO
Obispo de Milán entre 374 y 397, fue una figura muy destacada. Sin embargo. Ambrosio es grande como pastor, como el hombre de acción, como erudito pero no es un pensador original. Fue un escritor muy fecundo. Tanto en teología como en exégesis bíblica depende considerablemente de los Padres griegos. Su originalidad reside sobre todo en los escritos ético-pastorales.

El espíritu latino no obstante se expresó sobre todo a través de Agustín, con quien la patrística alcanzó su cumbre más elevada y con quien se cierra definitivamente una época y se abre otra distinta.

SAN AGUSTIN
Aurelio Agustín nació en el 354 en Tagaste, población de la Numidia en el Africa. Su padre Patricio, era un pequeño propietario rural, vinculado todavía con el paganismo (se convirtió sólo al final de su vida). Mónica, su madre era por lo contrario una fervorosa cristiana. Después de haber asistido a escuelas en Tagaste y en la cercana Madaura, se traslado a Cartago.
Su formación cultural se realizó exclusivamente en lengua latina y basándose en autores latinos (sólo se aproximó de modo superficial al griego y sin ningún entusiasmo).

En el 387 Agustín fue bautizado por el obispo Ambrosio que había desempeñado un papel relevante, si bien indirecto, en su conversión y abandonó Milán para regresar al Africa. En el camino de vuelta, en Ostia falleció su madre, Mónica. Agustín no logró llegar al Africa hasta el 388, por que Máximo había usurpado el poder en aquel país y el viaje se había vuelto peligroso. Mientras esperaba, permaneció casi un año en Roma. Cuando finalmente regreso a Tagaste, vendo los bienes paternos y fundo una comunidad religiosa, adquiriendo muy pronto una gran motoriedad por la santidad de su vida.
Todas estas etapas de su vida y los sucesos relacionados con ellas resultan decisivos desde muchos puntos de vista para la información y la evolución del pensamiento filosófico y teológico de Agustín por lo que debemos estudiarlos en detalle.

Sus principales obras son:
– Los escritores de carácter predominante filosófico se remonta al período de Casiciaco.
– Contra los Académicos
– La vida feliz
– El orden
– Los soliloquios
– La inmortalidad del alma
– La cantidad del alma
– El maestro
– La música
– La Trinidad
– La Ciudad de Dios

Constituyen géneros literarios nuevos. Las confesiones (397), que son una auténtica obra maestra, incluso desde el punto de vista literario y las Retractaciones (426/427), en las que Agustín reexamina y rectifica algunas tesis contenidas en su producción anterior, que no eran o que no le parecían perfectamente acordes con la fe cristiana.

1.4. LA ESCOLASTICA
os comienzos de la Escolásticas los forman las escuelas de Carlomagno. Las escuelas eran en un principio escuelas Catedralicias y conventuales, destinadas en principio a las vocaciones, tenían también su sucesión exterior, que solía ser frecuentada por la nobleza y así transmitida también a la poesía cortesana la cultura antigua y cristiana. La base de las escuelas medievales era la enseñanza de las llamadas siete artes liberales.

La organización de las enseñanzas en las escuelas superiores de la edad media comprendía la lectio y la disputatio, que correspondían en cierto modo a nuestro sistema actual de clases y ejercicios prácticos o seminarios. Esto dio lugar a toda naturalidad a determinadas formas literarias, como son: Las sumas, los comentarios, los cuestionarios, etc. El método que entonces se seguía la Biblia, las decisiones del magisterio eclesiástico y los dichos de grandes pensadores teólogos y filósofas como son:

SAN ANSELMO DE CANTORBERY
(1033-1109), se da el nombre de padre de la escolástica por que de él proviene el tema escolástico de penetrar la doctrina de la fe conforme a puntos de vista racionales y lógicos. Esto no quiere decir que la fe se resuelva en pura razón, algo así como en kant, no es otra cosa que el espíritu de San Agustín, al que en definitiva se remonta la idea, quien desde un principio había hablado a favor de una síntesis de fe y saber, puesto que la fe no puede, si uno y otra han de ser humanos y porque el saber y la fe son dos caminos diferentes que llevan a un mismo término.

Todavía es más célebre San Anselmo por la llamada prueba ontológica de Dios, que desarrollo en su Proslogiom. Se suele decir, considerando todo el problema en función de Kant y de Descartes que la prueba ontológica de Dios deduce la existencia de Dios del concepto de Dios ahora bien, el concepto de Dios dice únicamente que Dios es el ser perfectísimo.

San Anselmo fue un hombre totalmente orientado en la dirección de San Agustín y de los platónicos. En todas las verdades ve la verdad una, y en la verdad a su vez ve el ser y a Dios, dado que todo lo imperfecto presupone lo perfecto, de lo cual vive. Por esto pensadores en algún modo platonizantes aceptaron también por lo regular su prueba de la existencia de Dios.

PEDRO ABELARDO
(1079-1142). Produjo cierto revuelto entre los escolásticos, gente en general morigerada: primero por la extravagancia de su vida y luego por dos teorías también un tanto discordantes, su teoría del conocimiento con ribetes nominalistas y su ética subjetivista.
En la cuestión de la naturaleza del conocimiento humano se hallaba Abelardo ante dos opiniones. El ultrarrealismo veía en los llamados universales (la casa, la humanidad en general) algo general o universal que existe en sí, en esta forma de universalidad y esto aun antes de que existan cosas singulares, concretas e individuales (casas, hombres) y afirmaba que este universal formaba ya por sí solo el todo de las cosas concretas, de modo que lo individual no añadía nada especial.

La doctrina opuesta, el nominalismo, pretendía que le universal no significaba en absoluto nada y sólo consideraba como reales las cosas concretas e individuales. Aplicada esta teoría a la Trinidad significaba sólo las personas particulares son reales, mientras que su naturaleza común, la divinidad, no es ya nada, sino a lo sumo un nombre.

BERNARDO DE CHARTRES
Célebre no sólo por su catedral, sino también por su escuela. Su apogeo coincide con la época en que se construyó su catedral, el siglo XIII. Estamos ya a las puertas de la alta escolástica. Afluyen nuevas corrientes de ideas, se estudia la literatura antigua, se utiliza por primera vez, a lo que parece, la llamada nueva lógica, es decir, los escritos lógicos de Aristóteles, ignorados ante entonces, parece que se conocen también sus escritos físicos, se leen las obras de medicina de Hipócrates y de Galeno, así como también escritos árabes y judíos sobre ciencias naturales.

Bernardo sobresale en el apogeo de la escuela, pasa por ser el primero de los platónicos de nuestro siglo, como dice Juan de Salisbury que también pertenecía a la escuela.

LA MISTICA
A la escolástica pertenece también a la mística. No es algo ajeno, sino más bien su consumación. Lo puramente técnico y de escuela se presupone, pero ya no se cultiva, en cambio aparece lo que es la meta de toda labor de escuela, la vida religiosa en altas y elevadísimas culminaciones, aunque ocasionalmente también en exageraciones que llegan muy cerca de los límites de lo posible como por ejemplo en Joaquín de Fiore. Sin duda el nombre más célebre es aquí el de san Bernardo de Claraval, cisterciense, acérrimo adversario de Abelardo y ardiente predicador de la cruzada.

LA ALTA ESCOLASTICA
Con el siglo XII se produce en la edad media un imponente arranque intelectual. Fue como una nueva floración que debe atribuirse a tres circunstancias, la recepción de las otras filosóficas de Aristóteles, el florecimiento de las universidades y el continuo desarrollo de la actividad científica de las grandes órdenes Tales fueron los nuevos impulsos que se dejaron sentir entonces en todas partes.

SAN BUENAVENTURA
(1221-1274). Es propiamente teólogo e incluso místico, representante de una filosofía típicamente cristiana y viviente demostración de que ésta no está reñida con una rigurosa labor filosófica en su terreno propio. No necesitamos extendernos en la exposición de su pensamiento, puesto que el mismo Buenaventura dice que quiere atenerse a la tradición y porque hemos hablado ya bastante del platonismo agustiniano.

El centro de la filosofía de san Buenaventura es al igual que en San Agustín, la idea de Dios. Santo Tomás dirá que el ser es lo primero que se conoce. Topamos con él en nuestra alma. Por Agustín sabemos ya que la verdad es la que nos permite verlo, la verdad es una inmutabilidad, en su eternidad, en su absolutez, pues Dios es la verdad, por la que todo lo demás es verdadero.

SAN ALBERTO MAGNO
(1193-1280), pasa al primer término la orden dominicana, tan benemérita de la vida intelectual de la edad media, y con ella llega a su punto culminante la gran innovación del mediovideo, el aristotelismo de la edad media es un carácter especial, en todo caso no es idéntico con el Aristóteles histórico, ni siquiera en santo Tomás.

En este sentido tuvo Alberto Magno importancia decisiva. Se propuso hacer comprensible a los latinos todas las partes de la filosofía aristotélica. Realmente su empeño fue coronado por el éxito. No sólo la lógica, sino también la física, la metafísica, la psicología, la ética y la política del Estagirita son transmitidas por este conducto al pensar escolástico. En el mismo sentido operan también árabes y judíos y sobre todo los neoplatónicas, que en parte penetran el todo y en parte lo matizan.

A la escuela de San Alberto Magno pertenecen Hugo Ripelin de Estraburgo, Ulrico de Estrasburgo, Dietrich de Freiberg, Bertoldo de Mosburg. La escuela fue un hogar de la mística.

1.5. LAS CINCO VIAS DE SANTO TOMAS DE AQUINO
Tomás llega a su única meta, dios en el cual todo se unifica y adquiere luz y coherencia. Para Tomás Dios es lo primero en el orden ontológico pero no en el orden psicológico. Aunque es el fundamento de todo a Dios hay que alcanzarlo por un camino o posteriori, partiendo de sus efectos del mundo. Dios precede a las criaturas en el orden ontológico, como la causa es anterior al efecto pero en el orden psicológico viene después de las criaturas en el sentido de que se llega a El partir de una meditación sobre el mundo que remite a su Autor.
a. La Vía del Cambio
La primera vía y la más evidente, es la que parte del cambio. En efecto es cierto y consta a nuestros sentidos que en este mundo cambia algunas cosas. Ahora bien todo lo que cambia esta movido por otra parte porque una cosa no cambia si no es en potencia aquello en lo que acaba el cambio y por lo contrarío mueve (es decir provoca un cambio) en la medida que es un acto. Mover significa deducir el acto desde la potencia, pero una cosa no puede ser llevada el acto sino en virtud de un ente que ya este en acto.

Esta es la vía del movimiento considerada como la primera y la más evidente, para llegar hasta el primer Motor. En las otras formulaciones siguiendo de cerca Aristóteles Tomás se detendrá sobre los diversos modos en que se puede moverse un ente.

b. La Vía de la Casualidad Eficiente
La segunda vía parte de la naturaleza de la causa eficiente. En el mundo de las cosas sensibles nos encontramos con que existe un orden de causas eficientes. No se conoce ningún caso y en realidad no es posible en el que una cosa sea causa eficiente de sí misma, lo cual es imposible.

En la serie de las causas eficientes, no es posible llegar hasta el infinito, porque en todas las causas eficientes ordenadas, la primera es la causa de las causas intermedias y las intermedias son las causas de las últimas, pudiendo las causas intermedias ser varias o una sola.

c. La Vía de la contingencia
La tercera vía esta tomada de la posibilidad y se desarrolla así. En la naturaleza hallamos cosas que es posible que sean, porque encontramos con que es posible que sean y que no sean, porque nos encontramos con que se engendran y se corrompen, y por lo consiguiente tanto lo es posible ser como no ser.
Pero es imposible que existan siempre, porque lo que puede no ser, en algún momento no habría existido nada. Ahora bien si esto fuese verdad tampoco ahora existiría nada por lo que no existe sólo comienza a existir a través de algo que ya existe.

Es posible llegar al infinito de las cosas necesarias que tiene una existencia causada por otro, como ya se ha demostrado con respecto a las causas eficientes. En consecuencia no podemos dejar de admitir la existencia de un ente que posea en sí mismo la propia necesidad y que no la reciba de ningún otro, sino más bien que cause en otras cosas su propia necesidad y a esto todos los hombres llaman Dios.

d. La Vía de los grados de perfección
La cuarta vía esta tomada de la gradación que puede encontrarse en las cosas. Entre los entes, hay entes más buenos y menos buenos, más y menos verdaderos, nobles y así sucesivamente. Pero más o menos son predicados de cosas distintas en la medida en que se parecen de manera diferente a algo que es lo máximo, al igual que se dice que una cosa es más cálida en la medida en que más se asemeja a aquello que es máximamente cálido.

También esta vía parte de una constatación empírica, metafísicamente interpretada, referente a la gradación de los entes, según su diversa participación y expresión del ser. Existe un más o menos en el ser de los transcendentales en la bondad, la unidad y la verdad.

e. La Vía de la finalidad
La quinta vía está tomada del gobierno del mundo. Las cosas que carecen de conciencia, como los cuerpos naturales, actúan según una finalidad y esto se hace patente por el hecho de que actúan siempre, o casi se hace patente por el hecho de que actúan según una finalidad y esto se hace patente por el hecho de que actúan siempre, o casi siempre, del mismo modo para obtener mejores resultados. Por lo tanto se aprecia con claridad que alcanzan su propósito no por azar, sino de manera intencionada.

Esta última vía parte asimismo de la constatación de que las cosas. O algunas de ellas, actúan como si tendiesen hacia un fin. Al decir que algunos cuerpos naturales siempre actúan del mismo modo o casi siempre. Tomás quiere subrayar dos cosas. La primera es que no es parte en su razonamiento desde la finalidad de todo el universo (en el caso de que exista) no presupone una concepción mecanicista de la naturaleza para la marcha del mecanismo.

ANTOLOGIA DE TEXTOS
Aristóteles escribe que el ente se predica de las cosas de una forma múltiple Y diversa pero siempre en relación con un ente privilegiado, con una esencia particular Con el “Ser” y el “Estar” sucede lo mismo que pasa cuando se atribuye el “Ser” O “Estar sano” al viviente a la medicina que causa el estar sano y al color del rostro que es su efecto.

Se deduce que Aristóteles, estaba interesado por la relación horizontal que mantienen los seres entre sí y habla de la analogía en relación con la substancia y los accidentes.

Los entes participan del ser, lo cual significa que su ser no es el ser, la diferencia reside en la participación misma. Los muchos son algo distinto de lo uno, pero no están fuera de lo uno.

Gracias a su diferencia, el ser y los entes se hallan al mismo tiempo en la más estrecha pertenencia y a la máxima distancia. Participar es tener a la vez, pero al mismo tiempo, es no ser el acto y la perfección de la que participa precisamente porque sólo se participa de ella.

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