DIGNIDAD Y SENTIDO SOCIAL DE LA PROFESIÓN

DIGNIDAD Y SENTIDO SOCIAL DE LA PROFESIÓN

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Hay una dignidad profesional variable por estar condicionada a la jerarquía espiritual y eficiencia de cada persona, que da realce y excelencia a la profesión, por trivialidades y burocráticas que sean o parezcan sus actividades.
Pero hay otra dignidad profesional invariable, inherente a la misma naturaleza de la profesión, y que no depende ni de los méritos ni de las limitaciones personales. La dignidad es extrínseca cuando no proviene directamente de los elementos constitutivos de esa naturaleza de la profesión, sino que se le adjudica externamente por la opinión o la legislación.

A) Así la opinión pública, aun contra sus propias y explícitas manifestaciones, honra a la profesión con la confianza “del ignorante hacia el que sabe, del ser humano hacia su consejero íntimo, de un profano hacia un iniciado”. Podríamos agregar aún: la confianza obligada e impuesta por la dura ley de la necesidad

B) La Legislación Común es la que nos sugiere la que llamamos dignidad jurídica de la profesión.

Moralidad de las profesiones
Las profesiones forman parte de la actividad que los seres humanos realizamos, desarrollando nuestras capacidades, con conciencia y tomando decisiones. Como tales, son susceptibles de moralidad, es decir, sus actividades pueden ser buenas o malas moralmente. De un profesional se espera que actúe con responsabilidad, con dominio de las técnicas de brindar un buen servicio. Ya, desde aquí, su actuación está involucrada con los principios morales.

A lo largo de los años, las profesiones van enriqueciendo sus posibilidades e introduciendo novedades en el desempeño propio. Quien quiere ser profesional aprende a organizar su vida para de manera tal que, luego, trabaje sin improvisaciones y sabiendo lo que hace. Así como él espera que las personas que reciben sus servicios lo reconozcan adecuadamente, ellas también aguardan un buen servicio.

El ejercicio de una profesión tiene dimensiones irrenunciables. Por un lado, significa la realización de un ideal en la vida personal, íntima, anhelada y, mejor aún, si es lograda. Por otro, entabla relaciones diversas con otros seres humanos. Como realización de uno mismo y como forma de comunicación, la profesión está involucrada en metas y condiciones morales. Lo que se haga o se omita desde la profesión favorece o va en contra del verdadero sentido de la vida, del respeto a uno mismo y a los demás. Con ella, la libertad personal ha sido bien o mal comprometida. El profesional ha conseguido afirmar su propia persona o ha desperdiciado la oportunidad de hacerlo.

Responsabilidad profesional
La responsabilidad profesional se deriva de que los otros acudan al experto, para que éste con su maestría llegue a conclusiones sin errores sobre los problemas que ellos tienen, de hecho el profesional toma las decisiones por los otros o los induce, asesora o aconseja, no obstante los errores los sufren los otros: perder la salud y la propia vida, la libertad o quebrantos económicos importantes.

Así la responsabilidad del profesional se mide conforme al riesgo de quien lo contrató y, consecuentemente en el devenir histórico, la sociedad, concretamente los gobiernos, sancionan a las profesiones que consideran vitales para el bien común y las condicionan al cumplimiento de ciertos requisitos con el fin de asegurar el ejercicio del deber profesional.

Profesiones autorizadas
Las profesiones autorizadas como la de Médico, Abogado, Ingeniero, Contador Público, Economista, Arquitecto y otras están sujetos a cumplir evidenciadamente ante el propio gobierno o las mismas profesiones largos períodos de educación y entrenamiento, así como constante actualización para su eficiente servicio, por el efecto de las graves consecuencias de los errores profesionales en el bien común.

Esta clase de profesiones resultan vitales para la propia existencia del bien común. No podemos imaginarnos a una sociedad privada de seguros médicos, seguridad jurídica, seguridad física en la construcción, o la seguridad en las transacciones económicas. En efecto, las profesiones tienen un fin concreto que resulta indispensable para el bienestar de las comunidades.

Derechos profesionales
La sociedad a través de sus gobiernos emite normas jurídicas respecto a los contratos profesionales y sus responsabilidades como profesionales, sin embargo, el profesional tiene derechos. Aquí queremos rescatar dos de ellos, pertinentes en esta introducción: el límite de la responsabilidad profesional y el honorario.

Limite de la responsabilidad profesional
Nadie está obligado a lo imposible, consecuentemente, la habilidad en la solución de los problemas prácticos se encuentra limitada al grado de avance del conocimiento científico, la experiencia acumulada y la disponibilidad de estos elementos.

La sociedad como gobierno se encuentra a su vez limitada para emitir normas profesionales concretas para cada profesión, tanto por la complejidad técnica como por el inconveniente de reducir la responsabilidad profesional a la aplicación nemotécnica de reglamentos jurídicos. De ahí, surgen en el tiempo los grupos profesionales que adquieren ante la sociedad la responsabilidad de autorregularse y convertirse en auxiliares indispensables del juez.

Normas profesionales
La actividad profesional tiene repercusión en el bien común, de ahí que las organizaciones profesionales desde siempre han emitido criterios que constituyen con mayor o menor formalidad normas que guían la acción.

Las normas profesionales son normas prácticas que orientan respecto al deber de hacer desde dos puntos de vista: el técnico y el ético.

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