DEPÓSITO ADMINISTRADO DE TÍTULOS

DEPÓSITO ADMINISTRADO DE TÍTULOS

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Está considerada como una actividad complementaria de los servicios de inversión y que junto con el alquiler de cajas de seguridad, constituyen los depósitos regulares bancarios más típicos.
Esta actividad esta reservada para las entidades de crédito y para las de valores, que utilizan un contrato específico cuando el depositante no sea una entidad financiera y el valor nominal de los títulos no supere una cuantía mínima.
El depositario tiene la obligación de guardar y conservar los títulos depositados y restituirlos en la forma pactada en el contrato, y al constituir un depósito administrado, el depositario queda obligado a realizar el cobro de los intereses en la época de sus vencimientos y a practicar cuantos actos sean necesarios para conservar el valor de los títulos.
El depositante esta obligado a retribuir al depositario en la forma pactada en contrato.
 INVERSIÓN EN ACTIVOS FINANCIEROS DE DEUDA PÚBLICA
El Estado o las Comunidades Autónomas emiten activos financieros de deuda para financiarse, tanto a corto como a medio y largo plazo, colocándolos entre el público, que obtiene una remuneración que conoce de antemano, es decir, los inversores perciben una rentabilidad fija que puede expresarse, bien como cupón o intereses: un tanto por ciento sobre el nominal pagadero según las condiciones de la emisión, anual, semestral, mensual, etc., o el caso particular del llamado “cupón cero”, en el que el inversor percibe los intereses de una sola vez, en el momento de la emisión, o al vencimiento del activo; o bien como primas de amortización o primas de emisión: en las primeras, el emisor del título paga un porcentaje por encima del nominal al vencimiento, en las segundas el emisor realiza un descuento respecto del nominal, independientemente de que perciban cupones periódicos o no.
Cuando la deuda pública está emitida por un estado solvente, existe poca probabilidad de que deje de pagar sus deudas. En la actualidad, la deuda pública española se encuentra clasificada dentro del grupo de mejor calificación respecto a garantía y capacidad para cualquier inversor del mundo.
En este tipo de producto, es necesario prever el tiempo que se desea mantener la inversión, puesto que para un plazo de año o año y medio lo apropiado sería colocar el dinero en una Letra del Tesoro, que en renta fija sufre menor variación, o adquirir cesiones temporales de activos, aquellos en los que el banco vende sus carteras de activos a plazo, comprometiéndose a recomprarlos al cliente, en una fecha anterior al vencimiento de los mismos.

Si la inversión elegida es a medio o largo plazo, los activos indicados son Bonos y Obligaciones del Estado y en este caso hay que tener presente, que el valor de mercado fluctúa, con lo que si los tipos de interés suben, la renta fija ya emitida baja, y caso contrario, si los tipos bajan, la renta fija sube, por lo que si es necesario vender el título antes del vencimiento, puede suceder que el precio de venta resulte inferior al precio de adquisición

 LETRAS DEL TESORO
Son títulos de deuda emitidos al descuento, esto es, tienen un valor nominal pero su precio efectivo de adquisición es inferior, los intereses son, por lo tanto, la diferencia entre lo pagado y el valor nominal que se recibe a la amortización de la Letra, o entre el precio de compra y el precio de venta, si se venden antes de vencimiento.
Los vencimientos son a 3, 6, 12 o 18 meses, si bien, los dos primeros términos se reservan para los inversores institucionales y para subsanar las necesidades de liquidez del Estado.
Son valores muy seguros y gozan de total liquidez ya que el inversor puede colocarlas en el mercado secundario en cualquier momento.
 BONOS Y OBLIGACIONES DEL ESTADO
Son activos financieros, que emite el Tesoro Público, en España se emiten con un nominal de 1.000 euros, con el objetivo de obtener financiación a largo plazo. En España, los bonos se emiten a un plazo de vencimiento de 3 y 5 años, y las obligaciones a 10, 15 y 30 años.
La deuda a medio y largo plazo, a diferencia de lo que ocurre con las Letras del Tesoro, tienen fijado un interés nominal anual explícito, que determina el Tesoro Público con anterioridad a cada emisión, en función de la coyuntura del mercado, y estos cupones se abonan anualmente en las fechas establecidas para cada emisión.

Son títulos que gozan de plena solvencia y seguridad, así como de máxima liquidez en el mercado secundario.
 CESIONES TEMPORALES DE ACTIVOS
Son depósitos instrumentados en Deuda Pública, Letras del Tesoro, Bonos u Obligaciones del Estado pertenecientes a la cartera de un banco, y que mediante la cesión, un inversor adquiere temporalmente un título de deuda con el compromiso de deshacer la operación, en un plazo determinado, a un día, a una semana, a varios meses, normalmente no superior al año.
En definitiva, el vendedor cede temporalmente los títulos de deuda, adquiriendo una alternativa de financiación más económica que, un préstamo, por ejemplo. El comprador a cambio recibe unos intereses durante el periodo de tiempo pactado, y al final, el banco vuelve a comprar esos títulos pagando el precio estipulado al poseedor del depósito, por lo que la remuneración de éste no se ve afectada por las variaciones del mercado.
La garantía de estos depósitos es mayor que en la ofrecida en las imposiciones a plazo, puesto que en éstas, el riesgo asumido de no recuperar el capital, es la posible quiebra del banco, mientras que en las cesiones temporales de activo, aunque el banco quebrase, el inversor dispone de los valores de Deuda Pública como garantía de la devolución del principal.
Igualmente para la entidad, no implica ningún riesgo ya que el margen que le proporciona es la diferencia entre el tipo de interés percibido por el título cedido con el compromiso de recompra, y el interés pagado al adquiriente del depósito.
 INVERSIÓN EN ACTIVOS FINANCIEROS DE DEUDA PRIVADA
Las entidades financieras u otras empresas, con el fin de captar recursos para sus operaciones, emiten títulos como pagarés, bonos, obligaciones, etc., bajo las normas legales vigentes, así el inversor que los compre, obtiene una rentabilidad, que en principio, es superior a la ofrecida por la renta fija pública. Los pagarés de empresa se emiten al corto plazo y en general al descuento, con valores nominales muy elevados. Los bonos y obligaciones se emiten a plazos muy largos para recuperar las cantidades depositadas, no obstante, igual que los pagarés, son títulos negociables en mercados secundarios, sin necesidad de esperar a vencimiento, aunque en ocasiones pueden tener menor liquidez que los activos de deuda pública. Dependiendo de las condiciones de la emisión existe una gran variedad de estos activos de renta fija.
Comparativamente, el riesgo también es superior al asumido adquiriendo deuda del Estado, siempre dependiendo en ambas situaciones del ente emisor. En caso de impago, la entidad emisora, responde con todo su patrimonio, pero hay que resaltar que su contratación no se encuentra protegida por el Fondo de Garantía de Depósitos.
 INVERSIÓN EN ACTIVOS FINANCIEROS DE DEUDA PÚBLICA Y PRIVADA INTERNACIONAL

La emisión de títulos realizada por organismos supranacionales o empresas multinacionales fuera de su país, y en la moneda del país donde colocan la deuda se llaman bonos extranjeros. El prestatario extranjero que para captar dinero opta, por ejemplo, por la moneda española y los tipos de interés vigentes en España, asume el riesgo de la fluctuación del euro respecto de la propia moneda, estos títulos son los denominados bonos “matador” por emitirse en España, cuando estos entes extranjeros diversifican su deuda captando recursos en yenes, se conocen como bonos “samurai”.
Los “euromercados” adquieren auge debido al éxito de los “eurodólares”, que eran depósitos en dólares en Londres, remunerados con intereses superiores a los ofrecidos a inversores americanos en su país, desde la década de los años cincuenta; de este modo se comenzó a invertir y a tomar financiación para exportaciones e importaciones en Europa, en la moneda de los distintos países, siendo Londres el centro clave y precursor del “euromercado”
El “euromercado” es uno de los principales mercados internacionales de deuda en volumen de negociación, en los que se adquieren títulos emitidos al portador, facilitando que el inversor sea anónimo, se caracterizan por la ausencia de retenciones fiscales y por la ausencia de intermediarios y agentes, ya que el pago de intereses y la amortización de estos títulos se realiza directamente entre prestamista y prestatario y este es uno de los motivos por los que resulta una fuente de financiación muy económica para empresas europeas como de cualquier otro país. Estos activos gozan de elevada liquidez y se encuentran repartidos por todo el mundo. El pequeño inversor no puede acudir directamente a estas emisiones.
En las “euroemisiones” se negocian activos a corto plazo como los europagarés y las euronotas, y en el medio y largo plazo se emiten las euronotas a medio plazo, y los eurobonos y euroobligaciones.
 Inversión en acciones

Las acciones son títulos negociables que adquiere el inversor constituyéndose en socio o propietario de la empresa. Representan una parte proporcional del capital de una sociedad y confieren unos derechos al poseedor de la acción, derecho de asistencia y voto en las Juntas de Accionistas, derecho de información, derecho a percibir dividendos, derecho de suscripción preferente en una ampliación de capital, etc.
Todos estos privilegios varían en función del tipo de acción que se adquiera en el mercado. Las acciones ordinarias otorgan a sus tenedores todos los derechos ordinarios relativos a esa empresa. Las acciones sin voto limitan esos derechos, privándoles de la posibilidad de votar en las Juntas de Accionistas, como contrapartida a esta carencia son recompensados con un derecho especial, que puede ser económico. Otros títulos confieren a sus titulares derechos extraordinarios que pueden ser económicos o políticos son las acciones privilegiadas. Las llamadas acciones preferentes no tienen derechos políticos y cobran un dividendo fijo, por lo que se consideran como un bono a pesar de su denominación, gozan de un rango superior a las acciones ordinarias e inferior a los bonos subordinados.
La retribución que se obtiene con estos activos financieros es desconocida en el momento de la emisión puesto que dependerá de los beneficios obtenidos por la empresa, que repartirá en forma de dividendos, de ahí la diferencia entre renta variable y renta fija, en la que se conoce de antemano la rentabilidad a vencimiento. Otra vía por las que se puede alcanzar rendimientos positivos es a través de la venta cuando el precio de ésta sea superior al de compra; así mismo en las ampliaciones de capital con los derechos preferentes de suscripción, o en las reducciones de capital si devuelven aportaciones al accionista, o con las primas de asistencia a juntas, o incluso con descuentos en el precio de la suscripción de títulos en una oferta pública de venta, o con regalos y premios.

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