EL CONTRATO

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CONCEPTO
El Contrato es el convenio obligatorio, entre dos o más partes, relativo a un servicio, materia, proceder o cosa. La institución jurídica en torno a cada contrato, convertido en realidad por voluntades concordes, surge por los preceptos imperativos o supletorios, que el legislador establece, singularmente en los contratos nominados y por las acciones procesales en su caso.

PLANTEAMIENTO CONCEPTUAL
Sintetizando el concepto del contrato, podría caracterizarse el contrato como un acuerdo jurídico. Acuerdo entre dos o más personas (partes), con efectos jurí-dicos, Ello implica dos requisitos esenciales en el aspecto contractual que serían:

a) La exigibilidad de un proceder; y
b) Una responsabilidad emanada del ajeno incumplimiento. Otros juristas afirman que en el contrato prima el elemento patrimonial.

Max Arias-Schreiber Pezet define al contrato como el acuerdo entre dos o más partes relacionado con un objeto de interés jurídico. Su finalidad consiste en crear, modificar, regular o extinguir obligaciones con contenido patrimonial y constituye el acto jurídico plurilateral por excelencia.

Para nosotros el contrato es el acuerdo de voluntades de dos o más partes con el objeto de crear, modificar, regular o extinguir obligaciones cuyo elemento esen¬cial tiene contenido patrimonial.

Etimológicamente el contrato proviene del latín «Contractus», derivado de contrahere que significa reunir, lograr, concertar.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS
El contrato surgió en el derecho romano, conocido como «Contractus» a partir del primer siglo de nuestra era.

Los jurisconsultos romanos no formularon una definición definitiva del con-trato, y la voluntad de las partes no bastaba para crear obligaciones válidas y eficaces. No existía por ende un concepto genérico del contrato. El contrato nace como un acto formal, y sólo aquellos que iban revestidos de la forma marcada por ley, tenían la protección de ésta y eran exigibles en su cumplimiento.

Ulpiano conceptuó al contrato como actos jurídicos nacidos de un acuerdo, por oposición a los actos que precisaban solamente de una solemnidad para su validez.

Gayo, conceptuó el «contractus» como sinónimo de «negotium contractum», o asunto concluido por oposición a los actos de liberalidad.
En las compilaciones de Justiniano recién el vocablo «contractus» adquiere el significado de convención destinada a crear obligaciones.

De lo expuesto se infiere que en el derecho romano no todo acuerdo de voluntades producía acción en juicio. Sólo aquellos que enmarcaban una causa civili obligandi.

DEFINICIÓN LEGISLATIVA DEL CÓDIGO CIVIL PERUANO DE 1984
El Código Civil peruano de 1984, en su artículo 1351° estipula que el contrato es el acuerdo de dos o más partes, para crear, regular, modificar o extinguir una relación jurídica patrimonial.

DEFINICIONES LEGISLATIVAS Y DOCTRINALES
 El artículo 1101° del Código Civil francés, estipula que el contrato es una convención por la cual una o más personas se obligan, hacia otra o varias, a hacer o no hacer alguna cosa (creación de un vínculo de obligaciones).
 El artículo 1321° del Código Civil y Comercial italiano define al contrato como el acuerdo de dos o más partes para constituir, regular o disolver entre ellos una relación jurídica patrimonial.
 El articulo 1438°, establece que el contrato o convención es un acto por el cual una persona se obliga para con otra a dar, hacer o no hacer alguna cosa.
 El artículo 1137° del Código Civil argentino, estipula que hay contrato cuando varias personas se ponen de acuerdo sobre una declaración de voluntad común destinada a reglar sus derechos.

El tratadista Savigny, afirma que el contrato es el concierto de dos o más voluntades sobre una declaración de voluntad común, destinada a regular sus rela-ciones jurídicas.

Aubry y Rau, definen al contrato como un acuerdo de dos o más voluntades sobre un objeto de interés jurídico; acuerdo que tenga por objeto modificar una situación jurídica: crear, modificar o extinguir un derecho.

NATURALEZA JURÍDICA
El contrato es una convención generadora de derechos, es el acuerdo de voluntades, de dos o más sujetos, contratantes, manifestado en forma legal y que tiene por objeto crear, modificar o extinguir una relación jurídica con contenido patrimonial.

DIVISIÓN DE LOS CONTRATOS
Los contratos se dividen en:
a) Unilaterales y bilaterales, según la unidad, dualidad obligatoria entre las partes;
b) Contratos a título oneroso y a título gratuito, según existan recíprocas contraprestaciones o si la de uno de los contratantes es independiente de la del otro, liberado al respecto o desigual en la valoración;
c) Consensuales o reales, merced al consentimiento para la perfección o si debe darse o hacerse algo para ella;
d) Contratos nominados e innominados, según cuenten con denominación legal o aquellos que carecen de ella.
e) Conmutativos o aleatorios, de acuerdo a la determinación exacta de las prestaciones o incierta al perfeccionarse;
f) Principales y accesorios, los contratos serán principales o accesorios según existan y subsistan por si solos o estén necesariamente unidos a otros, del que dependan.

CLASIFICACIÓN DEL CONTRATO EN EL DERECHO ROMANO
Según Gayo los contratos se clasifican en cuatro categorías:
a) Re;
b) Verbis;
c) Litteris;
d) Consensuales.

El texto auténtico de sus institutas expresó: «Una obligación es contraída por la cosa (re), por ejemplo, por la dación de un mutuo. Esto ocurre propiamente en el caso de las cosas que constan de peso, número y medida, tales como el dinero amonedado, el vino, el aceite, el trigo, el cobre, el oro. Cuando contamos, medimos o pesamos tales cosas, nosotros las damos para que sean de aquel que las recibe y nos devuelvan después, no las mismas cosas, sino otras de igual naturaleza. Es por esto que se llama mutuo, porque lo que yo te he dado, cesa de ser mío para ser tuyo».

Respecto de los contratos verbis y litteris, que ya tienen tanta recepción en la estructura actual, debemos indicar que eran solemnes, ya fuera por las palabras sacramentales, ya por las anotaciones en un libro llamado Codex, que debían llevar los ciudadanos romanos y que probaban en juicio.

Gayo explica que la categoría de contratos consensuales comprende aquellos en los cuales se contraían las obligaciones por el mero consentimiento en el caso de las compraventas, de las locaciones, de las sociedades y de los mandatos.

En estos casos las obligaciones se contraían por el mero consentimiento porque no se requería palabras (solemnes) ni escrituras especiales, sino que era suficiente que quienes hacían el negocio hubieran convenido hacerlo. Agregaba que por ello, tales negocios eran contraídos inclusive entre ausentes, como por ejemplo, por una carta o por un mensajero, mientras que, por el contrario, una obligación verbal no podía llegar a formularse entre ausentes.

Aclarando aún más indicó que en estos contratos una de las partes quedaba obligada respecto de la otra en virtud de la prestación que ésta debía realizar «et aequo et bono», mientras que por el contrario en las obligaciones verbis una de las partes estipula y la otra promete, y en las litteris se obliga a otro mediante una transcripción en el expensus.
Di Pietro, señala que la forma latina «et aequo et bono» no puede ser traducida cmi los vocablos de nuestro idioma, ya que no existe total correspondencia. El término aequo no se refleja exactamente con lo equitativo, sino que su contenido es mucho más rico en Roma, pues se refiere también a otras virtudes que quedan integradas en el; la humanitas, la chantas, la benevolencia; a su vez el bono tampoco corresponde al bueno sino a una acepción más plena, vinculada con la practicidad de los usos.

ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LOS CONTRATOS
A los requisitos lácticos o presupuestos necesarios para la existencia del contrato, la teoría los llama elementos esenciales o requisitos, y en la legislación comparada, diferentes códigos los han enunciado sistemáticamente.

El codificador francés siguiendo un orden temporal histórico dispuso en su art. 1108° cuatro condiciones esenciales para la validez de una convención: el consen¬timiento de la parte que se obliga; su capacidad de contratar; un objeto cierto que constituye la materia de la obligación; una causa lícita en la relación contractual.

El legislador, siguiendo tal vez la postura de Domat, ha separado conceptualmente la causa de la obligación, que tiene que ser lícita, del objeto cierto que forma la materia del compromiso, Ripert y Boulanger comentando el art. 11080 del Código Civil francés expresan que el contrato es esencialmente un acuerdo de voluntades, si una de las voluntades falta o si las voluntades no se encuentran, el contrato no puede formarse. Como, por otra parte, el contrato es un instrumento jurídico gracias al cual se realizan los intercambios de bienes y servicios, las obligaciones que nacen del acuerdo de voluntades deben tener un objetivo determi-nado, a falta del cual no se obtendría ningún resultado útil.

A partir del momento en que las partes han convenido crear obligaciones cuyo objeto han precisado, existe el contrato. Pero la cuestión de su validez permanece en pie; el contrato es tachado de nulidad si las voluntades no emanan de personas capaces o si el objeto de las obligaciones es ilícito. Hace falta, además, que cada obligación tenga una causa o que esa causa sea lícita.

El Código Civil español, en su art. 12610 dispone: «No hay contrato sino cuando concurren los requisitos siguientes:
1. Consentimiento de los contratantes;
2. Objeto cierto que sea materia del contrato;
3. Causa de la obligación que se establece.»

El Código Civil uruguayo, en su art. 12610 establece: «Para la validez de los contratos son esenciales los cuatro requisitos siguientes:

a) Consentimiento de las partes;
b) Capacidad civil de la parte que se obliga;
c) Un objeto lícito y suficientemente determinado que sirva de materia de la obligación;
d) Que sea lícita la causa inmediata de la obligación.»

Agrega que «Esto se entenderá sin perjuicio de la solemnidad requerida por la ley en ciertos contratos.»

El Código boliviano, establece en el art. 452, al hablar de los requisitos del contrato, que son tales para la formación del contrato:
1. El consentimiento de las partes;
2. El objeto;
3. La causa;
4. La forma siempre que sea legalmente exigible.

El Código Civil peruano al igual que el Código Civil argentino no tiene una disposición expresa en la cual enumera los elementos del contrato. Tal cuerpo de leyes los legisló en capítulos sucesivos, cuando al hablar de los contratos en general se ocupó:

1. Del consentimiento;
2. De la capacidad de los contratantes;
3. Del objeto;
4. De la forma.

Salvat, destacado autor, señala: que debemos diferenciar el consentimiento del objeto, elementos necesarios indispensables sin los cuales no puede existir el con¬trato, de la capacidad que sólo es un presupuesto de validez, y que, de faltar, originaría la posible acción de nulidad prevista en protección del incapaz y también la distinción con la forma que sólo resulta elemento esencial, en determinados pero expresos supuestos, enunciados en el Código y cuando la misma es requerida como solemnidad indispensable para la existencia del contrato.

Para Ravenna, los elementos esenciales son aquellos necesarios para la exis¬tencia del contrato como tal, los llamados esenciales generales son aquellos que hacen que un contrato sea de una especie determinada. Elementos esenciales par¬ticulares de los contratos son, en cambio, por ejemplo: el precio y la cosa en la compraventa.

El consentimiento (que debe manifestarse por oferta o propuesta de una de las partes y aceptarse por la otra) no es una declaración de voluntad común que está destinada a reglar sus derechos. Es decir, el consentimiento se vincula con el plano genético del contrato y es casualmente lo que le dá nacimiento. Cuando las partes celebran el contrato, éste se perfecciona en los consensuales y produce sus efectos, sin perjuicio de lo que se dispusiere sobre la forma, para producir sus efectos propios, desde que las partes hubiesen recíprocamente prestado su consentimiento, y en los reales, además del consentimiento que indudablemente las partes deben prestar, el perfeccionamiento o nacimiento se produce con la entrega de la cosa.

El objeto lo constituirían las cosas o los hechos que una de las partes debe entregar o cumplir en beneficio de la otra, designándose esta cosa o hecho con el nombre de prestación.

El Código Civil peruano en su art. 1402° establece que el objeto del contrato «consiste en crear, regular, modificar o extinguir obligaciones».

El concepto de causa es referida a la causa fin, finalidad, elemento teleológico indispensable (según los causalistas y neocausalistas) para la existencia del contra¬to. Es la causa que se diferencia del objeto, que responde este último a la pregunta: ¿qué es? y en cambio la causa responde a la pregunta: ¿por qué es?.

Si se admiten como elementos esenciales el consentimiento, el objeto y la causa, esta enunciación parte del presupuesto de que hacemos expresa diferencia entre la noción del objeto (cosa o hecho) y la causa (finalidad).

La doctrina, separa los llamados elementos esenciales, sin los cuales no existe el contrato, de los presupuestos de validez para la existencia del mismo, que atañen a su posible nulidad cuando no han sido cumplidos, por ejemplo, la capacidad o la forma esencial. Cuando se trata de forma exigida como recaudo esencial por la ley, la forma puede ser considerada con ese carácter de elemento esencial, ya que su incumplimiento no produciría la nulidad del acto, sino simplemente la inexistencia del contrato.

El elemento esencial debe existir para que nazca el contrato; el presupuesto de la validez debe existir para que el contrato cuyo nacimiento se ha producido no pueda ser atacado y decretarse su nulidad, en el primer caso no hay contrato, no se ha celebrado, no ha nacido; en el segundo el contrato puede ser nulo por vicios existentes en el momento de su celebración, pero que no obstaron a su nacimiento. Se trata de una enfermedad o vicio que podrá generar el cuestionamiento posterior pero que es incontrovertible en caso de incapacidad de hecho relativa, pero respecto de los incapaces de hecho absolutos o de las prohibiciones de contratar (incapacidad de derecho) son otros los alcances de la falta de capacidad.

ELEMENTOS ESENCIALES, NATURALES Y ACCIDENTALES DEL CONTRATO
a) Elemento esencial.- El elemento debe existir para que se dé el con¬trato; el natural está inmerso dentro del régimen jurídico de determi¬nado contrato, pero puede ser excluido por voluntad de las partes. Por su parte, el accidental no está en el régimen normal del contrato; lo incorporan las partes.

Son elementos esenciales generales a todo contrato; el consentimien¬to, objeto y causa. Existen, además, elementos esenciales particulares de los diversos tipos contractuales, como por ejemplo, el precio y la cosa de la compraventa; precio, uso y goce de una cosa en la locación; gratuidad en el comodato, etc.

b) Elemento natural.- Son naturales porque integran el contrato, salvo que las partes, expresamente, hubieran establecido su exclusión. Son conocidos también como efectos propios de los contratos bilaterales y de los onerosos, por cuanto su inclusión, en realidad, atañe a los efectos que se relacionan con el momento del cumplimiento, pero no a la etapa de nacimiento del contrato.

Resulta útil asimismo mencionar como elementos naturales de los contratos onerosos, la evicción y los vicios redhibitorios.

c) Elemento accidental.- Este tipo de elementos se incorpora por volun¬tad de las partes. Tanto los elementos naturales, inmersos en el con¬trato respecto de sus efectos, como los accidentales, impuestos al contrato por voluntad de las partes, no se relacionan con el plano genético del contrato y sólo con sus consecuencias referidas a las prestaciones.
A los elementos accidentales las partes los han incluido en el contrato; en consecuencia, ambas se han sometido al cumplimiento del pacto, porque lo convenido obliga como si fuera la ley misma (pacta sunt servanda).

Algunos de estos elementos accidentales están nominados en contra-tos especiales, por ejemplo, el cargo en la donación, y el pacto de retroventa. Tanto los elementos naturales como los accidentales son ajenos al nacimiento del contrato y no pueden interferir en su validez genética.

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